Concentración para rendir homenaje al difunto líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamene, dentro de la embajada iraní en Beirut.
Oriente Próximo La resistencia de Irán frente a Trump empieza a mostrar sus grietas: el paro, la inflación y la censura agotan a los iraníesLa Guardia Revolucionaria cierra filas en torno al ayatolá en su intento por prolongar el conflicto, pero la sociedad civil acusa el desgaste económico.
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Paolo Fava Publicada 22 abril 2026 21:18h Actualizada 22 abril 2026 21:23h Las clavesLas claves Generado con IA
Irán no tiene prisa por firmar la paz con EEUU. Este es el mensaje que parecen mandar el plantón de la delegación iraní a la segunda ronda de negociaciones con EEUU en Islamabad (Pakistán), así como el recrudecimiento de la tensión en el estrecho de Ormuz con el abordaje de dos buques por parte de la Guardia Revolucionaria.
La diplomacia iraní es lenta y meticulosa, revelaba el periodista David E. Sanger, que cubrió los acuerdos nucleares firmados con la administración Obama en 2015. La delegación de la república islámica cuestionaba "cada palabra" en un "arduo proceso" hasta componer un texto monolítico de 160 páginas.
Sin embargo, parte de esta lentitud deriva de la propia estructura del poder en el régimen de los ayatolás. "Su sistema está fragmentado. Sus negociaciones las realiza el ministro de Exteriores, pero el poder real está en manos de la Guardia Revolucionaria".
Atrapados en la ratonera de Ormuz: Irán transforma la 'Furia Épica' de Trump y Netanyahu en un mes en una guerra sin salidaEfectivamente, es el cancillerAbbas Araghchi quien ejerce de interlocutor junto con Mohammad Baqer Qalibaf, jefe del Parlamento. Son dos políticos que cuentan con la confianza del 'ala dura' del régimen, especialmente desde que la campaña de "decapitación" israelí que ha menguado el número de altos cargos.
No obstante, los militares y el círculo que rodea al ayatolá Mojtada Jamenei -que no ha aparecido en público desde la muerte de su padre, el anterior líder supremo- estarían tensando la cuerda en dirección opuesta a los esfuerzos negociadores.
Dos clérigos conversan en un bazar de Teherán frente a unos castillos hinchables para niños durante el alto el fuego. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS
Un ejemplo fue el radiomensaje que emitió la Guardia Revolucionaria advirtiendo que el estrecho de Ormuz no se abriría "solo porque un idiota ponga un tuit". Tanto Trump como Araghchi habían declarado en sus redes que el tráfico marítimo quedaba "completamente reabierto" el 17 de abril, lo que llevó a la controversia: ¿Quién era el "idiota" del que se burlaban los revolucionarios?
Una economía depauperada
Por mucho que el régimen controle con puño férreo la disidencia, ya de por sí castigada por la cruenta campaña de represión de finales de 2025, el descontento entre los iraníes es imposible de disimular frente a una inflación que creció un 50% el pasado marzo.
Las perspectivas económicas no tienen visos de mejorar; al contrario, el bloqueo estadounidense ha terminado con el relativo control del estrecho que permitía a Irán exportar petróleo y cobrar 'peaje' a los cargueros a los que autorizaba a transitar.
Dos mujeres observan el escaparate de una joyería en un bazar de Teherán. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS
Un reportaje de la BBC revelaba que los despidos son hoy en día el principal tema de conversación entre los iraníes. Gholamhossein Mohammadi, titular de Trabajo, calculaba en dos millones los puestos de trabajo perdidos desde el comienzo de la guerra.
Los mensajes sobre vagones del metro vacíos, párkings desiertos y horas punta desaparecidas de las autopistas de acceso a las grandes ciudades se repiten en las redes sociales. El aumento del paro se suma a una contracción del consumo, con una mayoría de hogares centrándose en la subsistencia.
Además, la censura de Internet ordenada por motivos de seguridad desde el primer día de ataques ha cercenado de golpe la industria tecnológica iraní. Se calcula que la economía iraní ha podido perder más de 1.800 millones de dólares por el cerrojazo a las redes.
La entrada al bazar de Teherán. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS
En un movimiento inusual, el vicepresidente primero de Irán, Mohamad Reza Aref, convocó al ministro de Comunicaciones, Satar Hashemi, para reprocharle los 54 días de desconexión. "Debe evitarse cualquier forma de restricción o discriminación en el acceso a Internet", manifestó.
Fue un modo de evidenciar las limitaciones del poder político frente al todopoderoso Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Este órgano era liderado por Alí Larijani, mano derecha del ayatolá Alí Jamenei antes de la muerte de ambos en los ataques de la operación israelí 'Rugido del león'.
Mohamad Bager Zolgadr, exguardia revolucionario, controla ahora este Consejo. Los representantes políticos, pero también los comandantes del Ejército, los revolucionarios, los clérigos y el poder judicial se sientan en sus filas, y no todos tienen el mismo peso.
Dos clérigos conversan en un Bazar de Teherán durante el alto el fuego. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS
Según recuerda la agencia EFE, en 2024 el propio ministro de Información y Tecnologías de Comunicación, Issa Zarepour, admitió que la censura de Internet no quedaba en sus manos.
"Aquellos que llaman a la eliminación del bloqueo de internet deben reconocer que esas decisiones se toman a menudo en reuniones donde el consenso del Gobierno no se alinea con la opinión mayoritaria", declaró.
El propio presidente Masud Pezeshkian admitía su impotencia ante las desconexiones ordenadas por protestas antigubernamentales en enero. Debido al impacto económico, afirmaba, solo podía "recomendar" al "señor Ali Larijani" la retirada "lo antes posible" de las limitaciones sobre Internet.
Para acentuar la indignación, algunos privilegiados -altos cargos, miembros de canales de propaganda- sí mantienen un acceso sin censura. Se conectan mediante 'tarjetas blancas' que siguen funcionando incluso con el bloqueo nacional.
El exterior del bazar de Teherán. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS
Fanatismo y largo plazo
La Guardia Revolucionaria pasó de ser una formación militar a integrarse en la sociedad iraní al término de la guerra Irán-Irak en 1988. Bajo el amparo de Alí Jamenei, expandieron su influencia a todos los sectores: inmobiliaria, energía, banca, telecomunicaciones, cultura...
Con el paso de los años se han ido dotando de movimientos satélite como las milicias Basij, profundamente imbricadas en los movimientos ciudadanos y estudiantiles. Inculcan una ideología que equipara la represión violenta de los disidentes al deber patriótico y religioso.
Este discurso ensalza conceptos como el "martirio", la obediencia total al líder supremo y la constante mentalidad de guerra. La vigilancia contra los "traidores" y "espías" del "Gran" y "Pequeño Satán" -EEUU e Israel- es llevada al extremo de la paranoia.
¿Hasta dónde pueden los radicales tensar la situación? Bastante más de lo que Occidente sospecha, según explicaba el politólogo de la universidad Johns Hopkins Vali Nasr en una reciente entrevista con El País.
Grupo Lufthansa cancela 20.000 vuelos hasta finales de octubre por el aumento del precio del combustibleNasr asesoró a la administración Obama para los acuerdos de 2015, y considera que en estos momentos Teherán tiene la mano ganadora. "La suposición de Trump de que Estados Unidos puede salirse con la suya mediante la guerra, la intimidación o los aranceles ha llegado a su límite en Irán".
"Estados Unidos pidió negociar, lo que sugiere que ha perdido", manifestaba el politólogo. "Irán obtiene influencia al frustrar los planes estadounidenses e israelíes, al librar una guerra contra los países árabes, las bases estadounidenses, la infraestructura energética y cerrar el estrecho de Ormuz".
En cualquier caso, el horizonte no es halagüeño. "En el peor de los casos, Irán se convertirá en un régimen más aislado, pobre y dictatorial, mucho peor de lo que es ahora, tanto económica como políticamente, y en una amenaza para su región, con el riesgo de que llegue a dotarse de armas nucleares".
Y en el mejor, "al resolverse esta guerra mediante un acuerdo, Irán podría tener un interés propio en la estabilidad y la seguridad de la región". En ese escenario, "incluso si controla el estrecho de Ormuz, tendría un interés financiero para cooperar con los Estados árabes", concluía el experto.