«Queremos justicia y que pague por lo que ha hecho». La frase suena a sentencia. Los dos familiares de Dolores (58 años) y Antonia (78 años) tienen los ojos hundidos después de una larga vigilia que comenzó pasadas las 21.30 horas de la noche del pasado martes. Ellos, junto a bomberos y policías locales de Miranda de Ebro intentaron socorrer a las 13 personas que se encontraban en el viejo caserón de piedra de la calle de la Fuente inundado de un denso humo negro. Intoxicadas por la nube tóxica, Dolores y su madre Antonia fallecieron en el inmueble. Su vecina, Laura Valentina, de 24 años, murió horas después en un centro sanitario. El fuego lo provocó J.M.G., de 59 años de edad, después de beber sin control y de mantener una fuerte discusión con Dolores, la vecina de Miranda la que acosaba. Era su tercer delito grave contra mujeres en apenas una década y apenas llevaba una semana fuera de la cárcel.
J.M.G. no soportaba que Dolores hubiera decidido romper una relación que no estaba bajo el radar del sistema policial Viogen. El agresor tomó la decisión de provocar el incendio porque la víctima le había rechazado en varias ocasiones, según revelan a EL MUNDO fuentes de la investigación. La insistencia del hombre era tal que, indican las mismas fuentes, acceder a la víctima se había convertido en «una obsesión». La situación de acoso por su parte y de rechazo por parte de la mujer era una constante. Según Mauro Torres, un vecino de 33 años y natural de Argentina, J.M.G. mantuvo una fuerte discusión con Dolores sobre las 17.30 horas del martes en el rellano de la escalera del viejo caserón de planta baja y dos pisos en el que se encontraban 13 personas, entre ellas los dos hijos de Torres de 7 y 11 años de edad. «Cuando me asomo de mala hostia, porque a mi casa no viene nadie sin avisar, me encuentro con un hombre muy, muy ebrio, con muy malas pintas, molestando a mi vecina», explicó Torres, que junto a su mujer y sus dos hijos residía en un piso alquilado en la segunda planta del inmueble. Dolores, según su versión, le tranquilizó y consiguió que J.M.G. abandonara el local.
Fue el principio de un drama que se desencadenó tan solo cuatro horas después. «José estuvo bebiendo y debió organizar el incendio después de la bronca con Dolores», confesaron los dos jóvenes que apuran sus cigarrillos junto a la entrada del «templo» evangélico situado en la calle de las Escuelas, a apenas 50 metros del portal en el que vivían las tres mujeres fallecidas. Un humo negro se extendió por el interior del caserón de piedra pasadas las 21.30 horas y desató el pánico entre los vecinos. Mauro Torres logró saltar hasta la calle dejándose caer por el balcón del segundo piso al del primero y de allí al suelo. La nube tóxica procedía de varios colchones y enseres apilados en la zona de entrada al inmueble «Se generó un humo tóxico y denso del que no te escapas si tienes la puerta principal colapsada por los propios colchones», reconoció el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente. Las primeras investigaciones policiales y de los bomberos confirmaron que el incendio se produjo porque el presunto autor activó con líquido inflamable los colchones. Las tres víctimas murieron por la inhalación del humo y los diez vecinos restantes del inmueble resultaron intoxicados. Tras ser atendidos en centros sanitarios de Miranda, los dos niños y los adultos recibieron el alta médica durante la mañana de ayer miércoles.
Tras cometer presuntamente el incendio, J.M.G. se trasladó a un piso cercano. La Policía Nacional rápidamente inició su búsqueda a partir de los datos ofrecidos por los vecinos y por unos antecedentes delictivos que muy pronto le convirtieron en el principal sospechoso. Familiares de Dolores y de Antonia también habían comenzado su búsqueda. «Aquí todos nos conocemos y somos familia», reconocieron allegados de las fallecidas. Sin duda J.M.G. era un sujeto «conocido». Natural de Meruelo (Cantabria), el hombre de 60 años de edad acababa de salir de la cárcel después de haber sido condenado por intentar secuestrar a M.N. en un piso ocupado de Miranda de Ebro en noviembre de 2023.
El delincuente se ofreció entonces a su víctima para trasladarla desde el hospital Santiago Apóstol situado en la periferia de Miranda de Ebro al centro de la ciudad. Con la excusa de tener que recoger ropas de su domicilio, logró que la mujer subiera hasta el piso en el que vivía donde intentó inmovilizarla colocándole una larga cadena por el cuello hasta sus piernas y cerrada con un candado. Además le golpeó en la cara. La víctima logró huir y, tapada con un abrigo, se trasladó de nuevo al hospital donde descubrieron que se encontraba encadenada. J.M.G. fue condenado a un año y siete meses de prisión por detención ilegal en grado de tentativa, con agravante de reincidencia, y lesiones leves. Los jueces absolvieron al acusado de un presunto delito de agresión sexual al no considerar probada la denuncia de la víctima de que J.M.G. intentó besarla cuando la mantuvo retenida.
La sentencia no tuvo en cuenta los graves antecedentes de J.M.G., que en diciembre de 2015 secuestró durante 14 horas a una niña de 9 años. El delincuente llegó a abusar sexualmente de la menor. La Justicia le condenó entonces a una pena de 6 años de cárcel por detención ilegal y abuso sexual. El delincuente recobró la libertad el 4 diciembre de 2021. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, confirmó ayer que J.M.G. había estado controlado por Viogen por una relación anterior mientras que Dolores, como víctima, también había estado bajo el radar de protección policial por otra pareja.
Al confirmarse el fallecimiento de las tres mujeres, el Ayuntamiento de Miranda decretó tres días de luto y la alcaldesa, Aitana Hernando, del PSOE presidió un minuto de silencio en la plaza de España, situada junto a la calle de la Fuente donde se produjo la tragedia. El presidente de Castilla y León y candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, fue el primer representante regional en acudir a Miranda de Ebro para solidarizarse con las víctimas. Horas más tarde, el aspirante del PSOE, Carlos Martínez, también viajó a la ciudad burgalesa para mostrar sus condolencias a las familias.