- ANDRÉS STUMPF Bruselas
El encuentro tendrá lugar presumiblemente el jueves 22 y congregará a los responsables de las instituciones comunitarias y a los presidentes y primeros ministros. Los europeos plantean recuperar los aranceles por 93.000 millones tras las amenazas de EEUU por Groenlandia.
Cinco meses. Eso es lo que ha durado la Paz de Turnberry entre Estados Unidos y la Unión Europea. Conocida así por la localidad escocesa en la que se firmó el acuerdo comercial de finales de julio, ahora parece al borde de saltar por los aires tras las últimas amenazas arancelarias de Donald Trump a ocho miembros de la Unión Europea y aliados en la OTAN.
Estos últimos acontecimientos parecen haber provocado un cambio en el sentir de la UE. Hasta ahora, Bruselas había aceptado un acuerdo comercial desequilibrado en favor de EEUU con tal de "garantizar la estabilidad y la predictabilidad" de una relación comercial que mueve 1,6 billones de euros cada año. Los europeos pagaban aranceles del 15% o más por los bienes exportados a EEUU, que a su vez se recibían sin gravámenes en el suelo comunitario para apaciguar a Trump.
Ahora se ha visto que ni siquiera plegarse a las exigencias de Trump les ha permitido que esa situación de estabilidad perdure y vuelven a darse de bruces con el que parece que es el mismo problema: el único lenguaje político que conoce Trump es el de la fuerza y la Unión Europea se prepara para ejercerla.
Los embajadores de los Veintisiete miembros de la Unión Europea se reunieron hoy para "valorar los últimos acontecimientos, intercambiar información y coordinar los pasos siguientes". La reunión se alargó durante más de cuatro horas y, tras ella, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha decidido convocar una cumbre extraordinaria de los presidentes y primeros ministros de la Unión Europea para dar respuesta a Trump.
Según señalan fuentes comunitarias, este encuentro será presencial y tendrá lugar a finales de esta semana, presumiblemente el jueves 22 de enero. Financial Times ha informado de que los Veintisiete estarían preparando una respuesta arancelaria para contrarrestar el golpe estadounidense.
El plan europeo pasaría por recuperar su andanada comercial sobre 93.000 millones de productos de EEUU diseñada el pasado verano y que finalmente había quedado aparcada tras el acuerdo comercial sellado con Trump.
Las instituciones comunitarias hierven de actividad tras la decisión de Estados Unidos de imponer un arancel del 10% sobre Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia por enviar tropas a Groenlandia y oponerse a que pase a manos de Trump. El gravamen, que entrará en vigor a partir del 1 de febrero, pasará a ser del 25% a partir del 1 de junio en caso de que no se logre un acuerdo que le permita quedarse con la isla.
Tanto el Gobierno de Dinamarca como el groenlandés han reiterado que la isla no está en venta y que no desea convertirse en parte de EEUU, aunque Trump aseguró, poco antes de su ofensiva comercial, que se haría con ella por las buenas o por las malas.
"Los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y provocarían una peligrosa espiral descendente. Europa permanecerá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía", han indicado en un comunicado conjunto los países afectados por las amenazas comerciales de EEUU.
Eurocámara
El Parlamento Europeo también está dispuesto a tomar cartas en el asunto. La Eurocámara tenía que ratificar esta semana el acuerdo comercial firmado en julio para activar las exenciones arancelarias acordadas sobre los productos estadounidenses. Ahora, los principales grupos políticos han anunciado que no se dan las condiciones para sancionar el acuerdo comercial.
"Dadas las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia, la aprobación no es posible en este punto. Los aranceles al 0% para productos estadounidenses deben suspenderse", señaló Manfred Weber, líder de los populares europeos (PPE).
"Con estas circunstancias no se pueden aprobar los reglamentos sobre los aranceles que están ahora encima de la mesa", indicó asimismo Iratxe García, responsable de Socialistas y Demócratas, una visión a la que también se sumaron los liberales de Renew Europe: "Ha llegado el momento de pasar de la dependencia a la disuasión", comentó su presidenta, Valérie Hayer.
La situación es de máxima tensión en Bruselas en una semana clave en la que los líderes se verán las caras con Trump primero en Davos. Tal es la tensión que, aunque no existe consenso sobre ello, incluso se ha planteado el uso del llamado bazuka comercial: el instrumento anticoerción, diseñado inicialmente en 2023 para frenar a China, pero podría acabar activándose por primera vez frente a un antiguo aliado.
A través de esta medida, Bruselas excluir a las empresas estadounidenses de las licitaciones públicas, revocar la protección de la propiedad intelectual y restringir las importaciones y las exportaciones estadounidenses.
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