Infantino y Ceferin posan juntos. EFE
Fútbol La UEFA y sus federaciones no participarán en las competiciones organizadas por la FIFA en boicot a InfantinoEl organismo europeo que dirige Aleksander Ceferin mantiene su enfrentamiento con el máximo rector del fútbol mundial.
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Alberto Marcos Publicada 30 julio 2026 17:38h Actualizada 30 julio 2026 18:15hBoicot claro de la UEFA a la FIFA. El organismo que dirige Aleksander Ceferin tiene muy claro que no va a tragar con la idea de Infantino de privatizar el Mundialy, de la mano de sus 55 federaciones, afirmó que no participará en las competiciones que organice la FIFA.
Así lo anunció de manera contundente después de la reunión mantenida este jueves en la que se estudió la propuesta del máximo organismo del fútbol mundial de crear una filial que comercialice sus eventos, entre ellos la Copa del Mundo.
"La UEFA y sus 55 asociaciones miembro se mantienen unidas. Rechazamos de forma unánime e inequívoca la propuesta de la FIFA de transferir participaciones de propiedad de la Copa del Mundo y de otras competiciones de la FIFA a inversores privados", señaló el organismo en un comunicado.
La privatización del Mundial de Infantino: qué pasa cuando el gran capital de Wall Street se sienta en el banquillo de la FIFA"La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha forjado a lo largo de generaciones gracias a los jugadores, las selecciones nacionales y los aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debe cederse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta", argumentó el responsable del fútbol europeo.
La entidad que dirige Aleksander Ceferin tachó de "irresponsable e indefendible" que la propuesta de Gianni Infantino se "haya concebido en secreto", y asegura que todo desemboca en una "renuncia al deber de la FIFA como guardiana del fútbol mundial".
Aleksandre Ceferin, en el 50º Congreso de la UEFA . EFE
La UEFA pretende encabezar un claro movimiento contrario a la propuesta de la FIFA de vender una parte del Mundial y de sus competiciones a manos extranjeras. "Las federaciones nacionales de todo el mundo se enfrentan ahora a un ultimátum", asegura en su escrito.
Una frase resulta especialmente clara en este comunicado: "En el momento en que los inversores externos adquieran participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambiará para siempre. La rentabilidad comercial se convertirá en una obligación permanente".
Las selecciones, fuera de los torneos FIFA
La UEFA alzó la voz por el fútbol de todo un continente: "La postura de Europa es clara. Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo".
Por eso, el organismo que dirige Ceferin, enfrentado ya desde hace tiempo con Infantino, dejó un mensaje lapidario que pone en jaque al fútbol: "Ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que dicha propuesta se haya abandonado por completo y se hayan dado garantías vinculantes de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada".
Comunicado de la UEFA
Declaración en nombre de la UEFA y sus 55 federaciones nacionales
La UEFA y sus federaciones nacionales no participarán en las competiciones de la FIFA
La UEFA y sus 55 federaciones miembro se mantienen unidas. Rechazamos de forma unánime e inequívoca la propuesta de la FIFA de transferir participaciones en la propiedad de la Copa del Mundo y otras competiciones de la FIFA a inversores privados.
La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha forjado a lo largo de generaciones gracias a los jugadores, las selecciones nacionales y los aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debe cederse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta.
Resulta irresponsable e indefendible que una propuesta de tal importancia para el fútbol se haya concebido en secreto y se haya llevado al borde de su aprobación sin ninguna consulta significativa con quienes tienen encomendada la gestión de este deporte. Esto no es solo un profundo fracaso de liderazgo, sino una renuncia al deber de la FIFA como guardiana del fútbol mundial.
Las federaciones nacionales de todo el mundo se enfrentan ahora a un ultimátum: aceptar la apropiación irreversible de las competiciones más importantes del fútbol o asumir las consecuencias. No se trata de una «decisión democrática», sino de una gobernanza basada en la intimidación: un acto de coacción indigno de una institución a la que se le ha confiado la gestión del fútbol mundial.
Pero nuestra oposición va mucho más allá del proceso.
En el momento en que los inversores externos adquieran participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambiará para siempre. La rentabilidad comercial se convertirá en una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se convertirán en una presión diaria. A partir de ese momento, cada decisión sobre el calendario internacional, cada decisión sobre los formatos de las competiciones y cada decisión que dé forma al futuro del fútbol ya no estará motivada por lo que mejor sirva al deporte, sino por lo que mejor sirva a los accionistas.
Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. El futuro del fútbol no puede verse dictado por las expectativas de aquellos cuyo principal deber es maximizar la rentabilidad financiera. Tampoco pueden los intereses de las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados quedar subordinados a la rentabilidad de los inversores. El fútbol no puede hipotecar su futuro en aras del beneficio económico.
La postura de Europa es clara. Nunca otorgaremos legitimidad a este modelo. Nadie tiene la autoridad moral para vender lo que simplemente se le ha confiado en nombre de la próxima generación.
Como resultado del debate de hoy, ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que dicha propuesta se haya abandonado por completo y se hayan dado garantías vinculantes de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada.
Que nadie tenga ninguna duda: la UEFA y sus federaciones nacionales se opondrán a estos planes con absoluta determinación.
Hay momentos en los que las instituciones no se juzgan por lo que están dispuestas a aceptar, sino por aquello en lo que se niegan a ceder. Este es uno de esos momentos.
Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes como para venderlas. La Copa del Mundo de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta.