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Las amenazas nucleares de Putin ya no surten efecto

Las amenazas nucleares de Putin ya no surten efecto
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El debilitamiento de la capacidad de disuasión rusa tiene repercusiones a nivel global y no todas son positivas. Leer
Financial TimesLas amenazas nucleares de Putin ya no surten efecto
  • GIDEON RACHMAN
Actualizado 6 OCT. 2026 - 10:35El presidente ruso Vladimir Putin en una intervención en Moscú, Rusia, la semana pasada.MAXIM SHIPENKOVEFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El debilitamiento de la capacidad de disuasión rusa tiene repercusiones a nivel global y no todas son positivas.

Rusia posee el mayor arsenal nuclear del mundo y quiere que eso se tenga presente. En un documento enviado a la OTAN, Moscú declaró sin rodeos que estaría "dispuesto a utilizar todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas las armas nucleares", para defender su territorio.

El Kremlin afirma estar respondiendo a amenazas contra Kaliningrado, un exclave ruso que limita con Polonia y Lituania. El 1 de octubre, el propio Vladimir Putin intervino en el asunto, declarando que, si Kaliningrado fuera atacado, Rusia utilizaría "todo el armamento del que dispone". El líder ruso reconoció que Francia y Reino Unido también poseen armas nucleares, pero se jactó de que, "en cuanto al arsenal que tenemos, no tenemos rival".

Hubo un tiempo en que amenazas de este tipo habrían acaparado los titulares de todo el mundo. Sin embargo, en Reino Unido, las vicisitudes del Manchester City ocuparon un lugar más destacado en las noticias, mientras que Francia estuvo más pendiente de los disturbios protagonizados por estudiantes.

A algunos expertos en seguridad les preocupa que Rusia esté preparando el terreno para emprender acciones militares dentro del territorio de la OTAN, alegando la supuesta amenaza a Kaliningrado. No obstante, cada vez se presta menos atención a las advertencias de Putin sobre las armas nucleares.

La razón de esta relativa indiferencia es que ha intentado utilizar su arsenal nuclear para intimidar a Occidente desde que lanzó la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Tales amenazas fueron eficaces durante un tiempo. En las primeras fases de la guerra, Estados Unidos y sus aliados actuaron con gran cautela respecto a la ayuda militar a Ucrania, en parte por temor a que el conflicto pudiera derivar en una confrontación nuclear. Sin embargo, con el paso del tiempo, ha quedado patente que el tabú contra el uso de armas nucleares es muy poderoso.

Tanto China como India advirtieron a Rusia que no recurriera a la opción nuclear, y se cree que Estados Unidos también amenazó con intervenir directamente en la guerra si Rusia empleaba armas nucleares en Ucrania.

La pérdida de la capacidad de disuasión del arsenal nuclear ruso ha provocado, con los años, que los aliados occidentales de Ucrania sean mucho menos cautelosos respecto al tipo de armamento que están dispuestos a suministrar a Kiev. Ya se han proporcionado tanques, aviones de combate y misiles de largo alcance para atacar objetivos dentro de Rusia —opciones que en su momento estuvieron descartadas.

En 2025, Ucrania llevó a cabo con éxito un ataque con drones —la "Operación Telaraña"— contra la flota de bombarderos nucleares estratégicos de Rusia. Según la doctrina militar rusa, tal ataque justificaba una respuesta nuclear. Sin embargo, una vez más, Rusia no cumplió sus amenazas nucleares.

Al observar estos acontecimientos, Rose Gottemoeller, ex secretaria general adjunta de la OTAN, ha llegado a la conclusión de que "la disuasión nuclear ya no funciona". Los Estados que tienen armas nucleares, como Rusia, creían que la mera posesión de dichas armas los protegería frente a la amenaza de un ataque convencional. Pero eso no fue lo que ha ocurrido.

Como señala Gottemoeller, el fracaso de la disuasión nuclear rusa no es un caso aislado. Irán ha estado dispuesto a lanzar misiles balísticos y drones contra Israel, a pesar de saber que este último posee armas nucleares. India y Pakistán también han atacado el territorio del otro, a pesar de que ambos Estados tienen armas nucleares.

Sin embargo, el fracaso de la disuasión nuclear supone un revés más en el caso de Rusia. Poseer el mayor arsenal nuclear del mundo es una de las pocas bazas que le quedan al país para reclamar su estatus de superpotencia. Además, construir y mantener dicho arsenal resulta enormemente costoso.

Los comentaristas rusos siguen lanzando diatribas y fantaseando con ataques nucleares contra Europa, presumiblemente con el beneplácito del Kremlin. No obstante, estas salidas de tono ya no son noticia en Europa. Cuando las amenazas provienen del propio Putin, como ocurrió la semana pasada, sí atraen más atención; aun así, la postura de la OTAN respecto a la guerra en Ucrania permanece inalterable.

La pérdida de eficacia de las amenazas nucleares rusas es, en gran medida, una buena noticia. Sin embargo, también plantea nuevos problemas. El primero es que Rusia buscará otras formas de recuperar la disuasión. El aumento de la guerra híbrida rusa en Europa —que incluye sabotajes, asesinatos e incursiones con drones— refleja el deseo del Kremlin de hallar opciones no nucleares para intimidar a los aliados europeos de Ucrania.

Pero la guerra híbrida conlleva sus propios riesgos de accidentes y escalada. La creciente disposición de Rusia a atacar objetivos civiles dentro de Ucrania —y la ferocidad cada vez mayor de sus bombardeos sobre Kiev— refleja su búsqueda de vías de escalada no nucleares.

El segundo gran peligro radica en que el fracaso de la disuasión nuclear hace que la guerra convencional se perciba como una opción más factible, tanto en Europa como en otras regiones. A excepción de Reino Unido y Francia, todos los miembros europeos de la OTAN se amparan bajo el paraguas nuclear estadounidense. Lo mismo sucede con Japón y Corea del Sur en Asia Oriental.

Si los posibles adversarios de estos aliados de EEUU llegan a la conclusión de que la amenaza estadounidense de utilizar armas nucleares en su defensa carece de credibilidad, podrían estar más dispuestos a iniciar una guerra convencional. De hecho, es posible que la propia Rusia se muestre ahora menos reticente a iniciar un conflicto con la OTAN.

El último peligro es que todos están "aprendiendo sobre la marcha". Desde que comenzó la guerra de Ucrania, tanto Rusia como la OTAN han tenido que adaptar sus planteamientos sobre el funcionamiento de la disuasión nuclear. El tabú en torno al uso de armas nucleares es, sin duda, muy fuerte. Pero ¿es absoluto? Nadie puede estar seguro. Ese tipo de incertidumbre es peligrosa.

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