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Ciencia

Las bacterias intestinales pueden llegar al cerebro; un estudio con ratones encuentra cómo

Las bacterias intestinales pueden llegar al cerebro; un estudio con ratones encuentra cómo
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La microbiota intestinal no solo influye con señales químicas. Un nuevo estudio sugiere que bacterias del intestino podrían trasladarse físicamente al cerebro, sobre todo con una dieta alta en grasas.
Javier CarbajalSalud22 de marzo de 2026compleja relación entre el cerebro y el intestino desde distintos ángulos, y uno de los más fascinantes busca averiguar cómo se comunican estos dos organismos del cuerpo. La mayoría de explicaciones se han centrado en señales químicas, inmunológicas o metabólicas, pero quizás exista una vía más directa. En un nuevo estudio con ratones, un grupo de investigadores de la Universidad Emory (en Atlanta) encontró evidencia de que ciertas bacterias intestinales pueden trasladarse físicamente desde el intestino hasta el cerebro. ¿Cómo? Pues, muy posiblemente, por el nervio vago.

Los científicos realizaron un segundo experimento al introducir deliberadamente una bacteria específica en el intestino de los ratones y, tras modificar su dieta, encontraron esa misma bacteria en el cerebro. Además, al alterar la microbiota con antibióticos, cambiaron también las especies que lograban llegar al cerebro. Esto indica que el origen de los microorganismos detectados es efectivamente intestinal.

El vínculo bacterias intestinales-afecciones neurológicas

El estudio también analizó modelos animales de trastornos neurológicos como Alzheimer, Parkinson y autismo. En estos casos, incluso sin modificar la dieta, se detectaron pequeñas cantidades de bacterias en el cerebro y en el nervio vago. Todos estos modelos compartían en común un aumento en la permeabilidad intestinal, lo que respalda la idea de que esta condición actúa como puerta de entrada.

Es importante señalar que los niveles bacterianos encontrados en el cerebro fueron muy bajos, muy distintos a los observados en infecciones como la meningitis. Además, los investigadores no detectaron bacterias en el líquido cefalorraquídeo ni en las meninges. Esto indica que se podría tratar de un fenómeno diferente a una infección aguda tradicional.

La limitación más obvia del estudio, publicado este mes en PLOS Biology, es que este se hizo con ratones, pero si un proceso similar ocurre en humanos, podría ayudar a explicar la relación entre la salud intestinal y diversas enfermedades neurológicas. Este camino nos llevaría a explorar nuevas estrategias preventivas enfocadas en la dieta, la microbiota y la integridad de la barrera intestinal. Otro estudio reciente descubrió cómo el deterioro cognitivo, en particular la pérdida de memoria, está estrechamente ligado a los cambios en la composición de la microbiota intestinal que se producen con la edad. Resulta que cuando ciertas especies bacterianas proliferan en exceso, producen una acumulación de sustancias que desencadenan respuestas inflamatorias de bajo grado, interfiriendo en la comunicación nerviosa.

En suma, el cerebro podría estar influido tanto por señales químicas provenientes del intestino como por la llegada directa de micoorganismos. ¿Cuáles serían las consecuencias biológicas de la presencia de bacterias en el cerebro humano? Más investigaciones serían necesarias para explicar este mecanismo.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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