Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Pie de foto, Información del artículo- Autor, Margarita Rodríguez
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 24 minutos
"Recuerdo el olor", dice Cristina Kahlo Alcalá.
"Llegar a casa de la abuela era increíble porque significaba ir directo al cajón de los tesoros".
Su abuela era la hermana menor de Frida Kahlo y los tesoros de los que habla eran los que buscaba, junto a su hermano, cuando era una niña.
"Mi abuela Cristina tenía un librero y en la parte de abajo había unos cajones donde siempre había creyones, lápices, hojas, libretitas. Los llenaba de cosas para que dibujáramos", le cuenta a BBC Mundo.
"Me acuerdo del olor de los lápices, se ve que les sacaba punta para que estuvieran listos".
Kahlo Alcalá es hija de Antonio, el hijo menor de Cristina Kalho Calderón, la única de las hermanas de la pintora que tuvo hijos.
Antes, Cristina había tenido a Isolda.
Mara Romeo Kahlo, hija de Isolda, recuerda a su abuela como "una adoración".
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"Un día, me pareció que su jardín no olía lo suficientemente bien, así que agarré sus perfumes, haz de cuenta el Chanel, y los esparcí en las flores", le indica a BBC Mundo.
"Cuando llegó mi mamá, me dijo: '¡Pero ¿qué hiciste?!' y mi abuela salió y le dijo: 'No, no. Aquí, en mi casa, la niña puede hacer lo que quiera'".
Estas son solo pinceladas de Cristina, quien, junto a sus hermanas mayores, Matilde y Adriana, fueron una parte vital en la vida de la extraordinaria artista mexicana.
"Siempre he pensado que Frida es quien es por ese soporte, esa unión familiar tan importante entre ellas", señala Romeo Kahlo.
Del matrimonio anterior
Guillermo Kahlo, un inmigrante alemán, y Matilde Calderón fueron los padres de Matilde, Adriana, Frida y Cristina.
Antes de ese matrimonio, Guillermo estuvo casado con María Cardeña, con quien tuvo a María Luisa y Margarita.
Al dar a luz a Margarita, Cardeña murió.
Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo
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Episodios
Fin de Podcast
Cristina Kahlo Alcalá recuerda muy bien a las primeras hijas de Guillermo.
"Yo habría tenido como 8 años cuando mi papá nos llevaba a visitarlas", evoca. "Mi papá las quería muchísimo".
Para esa época, Matilde, Adriana y Frida ya habían fallecido.
"Mi papá no era una persona religiosa. De hecho, tenía conflicto con la religión católica, no tanto contra la religión en sí, sino en contra de la iglesia, sus maneras, sus formas de influir sobre la gente".
"A mí me generaba mucho conflicto porque yo veía cómo adoraba a la tía Margarita, que era monja. Siempre le daba unos abrazos tremendos y le hacía bromas, le decía que parecía un pingüino vestida de esa manera".
"La tía Luisita era supercariñosa, las dos querían muchísimo a mi papá".
Mara Romeo Kahlo, la otra nieta de Cristina con quien conversamos, también tiene recuerdos gratos de cuando María Luisa iba a comidas de la familia o la llevaba a pasear y de las visitas a Margarita en el convento.
Para Kahlo Alcalá, quien es fotógrafa y artista visual y ha curado exhibiciones sobre Frida en varios países, es importante no obviar a esas dos mujeres al contar la historia familiar.
"En muchas exposiciones no se mencionan a María Luisa y a Margarita porque no son hijas del matrimonio de Guillermo y Matilde, pero yo procuro hacerlo en las curadurías".
"Cuando hago una conferencia siempre les doy un lugar porque fueron parte de la familia, aunque crecieron en un internado de una escuela católica".
De hecho, Kahlo Alcalá señala que al leer algunas de las cartas que Guillermo le escribió a Frida, es evidente su religiosidad.
"Siempre está hablando de Dios. Eso es muy interesante y me da una pista para entender por qué a Margarita y a María Luisa las meten en un internado con religiosas".
Matilde, la mayor
Matilde, quien fue la primera hija del segundo matrimonio de Guillermo, era ocho años mayor que Frida.
"Siempre fue una buena administradora y tenía un puntual control de las cuentas de la Casa", cuenta el Museo Frida Kahlo.
Fuente de la imagen, © Fine Art Images/Heritage Images via Getty Images
Pie de foto,Frida la ayudó a escaparse de la casa para irse con su novio, Francisco Hernández, un español que había llegado a México siendo un adolescente.
Matilde encontró en su hermana una confidente y, cuando llegó el día de la fuga, la cómplice que le ayudó a salirse por un balcón y sacar las maletas.
"Para los padres fue un golpe tremendo por lo religiosos", señala Kahlo Alcalá. "Pero Frida consigue que perdonen a Mati y que se vuelva a reintegrar a la familia".
Y, junto a ella, también se les unió Hernández.
"Era un hombre fantástico", cuenta Kahlo Alcalá. "Con mi papá, visitábamos al tío Paco. Era maravilloso ir, llegábamos a buscar los chocolates que nos ponía en los ceniceros".
"Tengo la impresión de que Matilde debió haber sido una mujer muy maternal y amorosa que no pudo tener hijos. De hecho, era la más parecida a la mamá".
Cuando falleció su segunda esposa, Guillermo Kahlo se fue a vivir con ella, quien lo cuidó hasta su muerte.
"En las cartas que Guillermo le escribe a Frida encuentras a esta Mati cariñosa".
Le hablaba sobre las comidas deliciosas que le preparaba, cuán acogido se sentía en su casa y que "siempre estaba aguantando" su mal humor.
Adriana, la otra hermana mayor
Adriana era cinco años mayor que Frida y, como Matilde, era muy religiosa y se dedicó al hogar.
Se casó con Alberto Veraza.
Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo
Pie de foto,"En 1926, durante sus primeros años como pintora, Frida hará un retrato de su hermana. Actualmente se desconoce el paradero de esa obra, pero en ella se aprecia ya la facilidad plástica de la artista", señala el Museo Frida Kahlo.
Romeo Kahlo no solo la recuerda por lo tierna que era con ella.
"Cuando iba a su casa me hacía unos pures de chícharo que no he vuelto a comer. Guisaba riquísimo y hacía un chocolate divino".
Cristina, la menor
La pintora llamaba cariñosamente Kitty a Cristina, quien era 11 meses menor.
Fue la hermana con la que Frida tuvo más cercanía.
"Eran amigas, cómplices, se guardaban todos los secretos, siempre estaban juntas", cuenta Romeo Kahlo.
Cristina se casó con Antonio Pinedo.
"Mi papá adoraba a su mamá porque mi abuela no la tuvo fácil", dice Kahlo Alcalá.
Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Pie de foto,Y es que Pinedo fue "muy seductor, guapo, pero no fue un buen marido".
La pareja tuvo a Isolda, pero transcurrido un tiempo, se separó.
"Parece que su mamá (Matilde) le dice a mi abuela: 'no te puedes separar, no te puedes divorciar, vuelve con tu marido' y, en ese regreso, queda embarazada".
Para cuando Antonio tenía aproximadamente 3 años, la pareja se separó definitivamente.
"Mi padre no tiene una convivencia con su papá. Es una relación bastante distante. De hecho, nunca nos hablaba de él".
El padre de Kahlo Alcalá decidió quitarse el apellido paterno.
"Nos dijo: 'Nunca quise tener el apellido Pinedo porque no quería llevar el nombre de ese hombre que nunca atendió a tu abuela'. Su madre fue quien trabajó para mantenerlos, fue quien los crio, los atendió".
Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Pie de foto,Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Pie de foto,Y en ese proceso, sus hermanas la apoyaron.
Cuando tenía que salir, Cristina dejaba a Antonio y a Isolda con Matilde y Adriana.
Ambos niños tuvieron una relación muy cercana con Frida. De hecho, hubo un tiempo en que Cristina y sus hijos vivieron en la Casa Azul con la pintora y su esposo, el muralista Diego Rivera.
"Ni Frida ni Diego nos hicieron sentir jamás que aquélla no fuera nuestra casa", escribió Isolda en el libro "Frida íntima" (Ediciones Dipon/Ediciones Gato Azul). Ambos "nos amaron muchísimo".
Mara Romeo Kahlo, hija de Isolda, cuenta que cuando Frida invitó a Cristina a vivir en su casa, ella le ayudó "en todo, como cocinera, chofer, compañera".
También viajó a Estados Unidos, en 1946, para acompañarla a una cirugía.
"Frida le decía: 'chaparrita linda, tienes que venir porque eres mi sostén'. Entre las dos se daban fuerza".
Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Pie de foto,Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Pie de foto,Sin embargo, algo que sucedió en los años 30 marcó profundamente la relación entre ambas hermanas.
Después de que Cristina dejara a su esposo, Frida le sugirió a Rivera que la empleara como asistente.
"Mi abuela también está en el Palacio Nacional pintada por Diego Rivera", cuenta Kahlo Alcalá.
Cuando Cristina trabajaba para el artista, surgió un romance entre ellos. Fue un golpe devastador para la pintora.
Meses después, Frida perdonó a su hermana y también a su esposo. Ansiaba olvidar lo ocurrido.
"Es algo que no podemos juzgar y tampoco podemos saber lo que acontecía en ese momento, pero lo que es un hecho es que Frida también tenía amantes", dice Kahlo Alcalá. "Ella fue muy dueña de su sexualidad".
Tras un tiempo divorciados, se reconciliaron y en diciembre de 1940, Frida y Rivera se volvieron a casar.
Los recuerdos
¿Te acuerdas de tu abuela Cristina?, le pregunto a Kahlo Alcalá.
"Sí", responde. Y hay dos recuerdos que destacan: "el cajón de los tesoros" con el que iniciamos este artículo y otro que es "un poco fuerte", dice.
"Llegué a pensar que era una especie de sueño, que no había sido una visión real, hasta que se lo pregunté a mi madre".
Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Pie de foto,"Le dije: 'fíjate que tengo un recuerdo de haber visto a mi abuela Cristina con el torso desnudo y el pecho cubierto. En la parte de debajo de la espalda, tenía una cobija azul y con ella había un hombre de bata blanca".
"Y en la espalda, mi abuela tenía pintada una cruz negra".
Su madre le respondió: "No puede ser que te acuerdes de eso. Tenías 3, 4 años cuando eso pasaba".
Se trataba de un radiólogo que iba a su casa y la cruz negra era una forma de marcar el área para hacerle las radiografías. Cristina murió de cáncer de pulmón.
A ese recuerdo se unen otros "muy cariñosos" de su abuela, como cuando se las ingeniaba para hacerles una alberca en su jardín.
Mara Romeo Kahlo también tiene varios recuerdos de su abuela. "Me encantaba estar con ella, siempre era una consentidora".
Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo
Pie de foto,Pero más allá de lo personal, hubo algo que hacía su abuela y sus hermanas que no olvida: cuando abrían las puertas de la casa en Coyoacán y le ofrecían ayuda a cientos de mujeres y madres solteras.
Las hermanas se unían para repartir una especie de canasta básica que incluía arroz y azúcar.
"Yo ayudaba a darles juguetitos a los niños. Tengo unos recuerdos magníficos por toda su amabilidad. El sentido de ayudar lo aprendí de ellas".
Kahlo Alcalá evoca que su papá también le contaba que en la casa de Frida se rompían piñatas, se les regalaba zapatos, ropa, mochilas a los niños de las familias de bajos recursos del barrio.
El accidente que lo marcó todo
Cuando Frida, siendo una adolescente, sufrió un accidente de tránsito que la dejó postrada en una cama por meses, la dinámica de su hogar cambió para siempre.
"A partir de ahí, la familia se tiene que volcar en Frida", señala Kahlo Alcalá.
Cuando salió del hospital, se adaptó su cama y se le colocó un bastidor para poner los lienzos.
"Hay que llevarle de comer a la cama. Cada operación, cada visita del médico, cada traslado al hospital era algo en lo que intervenía toda la familia y las hermanas participaron en todo eso".
Fuente de la imagen, Gisele Freund/Photo Researchers History/Getty Images
Pie de foto,Matilde, la hermana mayor, estuvo con Frida en el hospital a donde la trasladaron tras el accidente, en 1925, y donde permaneció por un mes.
Sus cuidados serían una constante en la vida de la pintora.
Por ejemplo, en 1950, en una de sus hospitalizaciones, estando a su lado le escribió una carta al doctor estadounidense Leo Eloesser para contarle que, tras una operación en la columna, Frida había sufrido una infección y le pedía su consejo.
A lo largo de su vida, la artista se sometió a más de 20 cirugías. En ese tortuoso camino, la acompañaron sus hermanas.
"Mi abuela la cuidó en diferentes oportunidades, no solo en la última etapa, siempre estuvo muy presente", dice Kahlo Alcalá.
"Un libro abierto"
Muchas de las referencias que la fotógrafa tiene de las hermanas de Frida surgieron de sus investigaciones como curadora.
"En el caso de Frida Kahlo tenemos un libro abierto que son sus cartas. El diálogo epistolar de Frida es fantástico".
Annette Ramírez de Arellano, quien es experta en salud pública, se mudó a Washington hace más de 20 años.
En esa época, una amiga le regaló la membresía del National Museum for Women in the Arts (NMWA).
Fuente de la imagen, Jose LuisTorales/Eyepix Group/LightRocket via Getty Images
Pie de foto,Tras sumergirse en la biblioteca y en los archivos de ese museo, Ramírez descubrió un grupo de cartas que pertenecen al Fondo Frida Kahlo de la Colección Nelleke Nix y Marianne Huber.
Fascinada con lo que encontró, escribió, junto al sociólogo Servando Ortoll, un artículo que fue publicado en la revista Estudios sobre las Culturas Contemporáneas de la Universidad de Colima, en 2013.
En "'Fridi Linda': El legado epistolar de las hermanas Kahlo", los autores se concentraron en la correspondencia escrita a Frida por sus dos hermanas mayores.
"Las cartas son muy espontáneas y es increíble que hayan sobrevivido, que estén en un archivo y que tengamos acceso a ellas", le dice Ramírez a BBC Mundo.
En el artículo, los autores cuentan que, debido a problemas de salud de la madre de Frida, Matilde y Adriana se encargaron de "buena parte" de su crianza.
"Y cuando Frida contrajo polio a los seis años y pasó por un largo período de movilidad limitada y complicada convalecencia, Mati y Adriana asumieron un interés particularmente maternal por la salud y el bienestar de su hermana menor".
Protegerla del sufrimiento
En 1932, Frida y Diego Rivera vivían en Estados Unidos, donde el artista había adquirido compromisos profesionales.
En la primavera, indican Ramírez y Ortoll, Frida le escribió a su hermana Matilde que estaba embarazada y le consultaba en qué momento le recomendaba viajar, a lo que Matilde le respondió que lo hiciera en agosto o septiembre.
Fuente de la imagen, KEYSTONE-FRANCE/Gamma-Rapho via Getty Images
Pie de foto,"Piensa tú que allá por bien atendida que estés estás lejos de nosotras que todas estaríamos pendientes aquí de ti".
Tras sufrir un aborto espontáneo, Frida también compartió su dolor con sus hermanas.
Matilde le respondió que lo que más le amargaba era pensar que estaba sin ellas y le pedía que se devolviera a México porque necesitaba de "todos nuestros cuidados y atenciones".
Adriana, consternada por la pérdida, le pidió a Frida tener fe en Dios y guardar reposo en cama. También, le hizo unas recomendaciones para cuidarse e incluso le sugirió algunos remedios caseros.
"Procura decirle al doctor lo mismo que a las enfermeras que allá no tienes familia para que te vean con más empeño".
Ramírez y Ortoll señalan que en tres de los episodios más duros de la vida de la artista (el aborto, la muerte de su madre y la destrucción del mural de Rivera en el Rockefeller Center), Matilde y Adriana "buscaron proteger a su 'Fridi linda' contra el sufrimiento".
Sus huellas
En muchas cartas que Frida escribió desde Estados Unidos, es emotivo ver cuánto extrañaba a su madre y a sus hermanas y su preocupación por ellas.
Fuente de la imagen, Bruce Glikas/Getty Images
Pie de foto,"¿Cómo está Kitty? ¿Y la nena y Antonio? Cualquier cosa que necesites, dímela", le escribió a su madre en noviembre de 1931.
En otra misiva, también de 1931, le dijo: "La pobre de Adri me escribe todo lo que te pasa y dice que está pendiente de ti. Así siquiera estoy más tranquila".
Estas líneas se pueden leer en la exhibición online "Mamacita Linda: cartas entre Frida Kahlo y su madre (1930-1932)" en el sitio del NMWA.
A diferencia de la artista, dice Ramírez, sus hermanas no dejaron "muchos rastros".
"Yo creo que las hermanas nunca se dieron cuenta de que Frida en realidad tuvo muchas oportunidades que ellas no tuvieron".
Se refiere no solo a lo académico, pues Frida estudió en el Colegio Alemán y la prestigiosa Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, sino a la oportunidad de viajar, aprender otros idiomas y de codearse con personalidades destacadas como Georgia O'Keeffe, Sergei Eisenstein, León Trotsky o los Rockefeller, por citar algunos ejemplos.
Pero, aunque no se vean muchos rastros, lo cierto es que dejaron una huella indeleble en la artista que el mundo conoce como Frida Kahlo y que para ellas era su "Fridi linda", "Fridita", "Friduchita".
Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
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