La caída del 48% en un año refleja el impacto de las medidas aprobadas tras el Brexit, aunque continúan aumentando las llegadas irregulares por el canal de la Mancha
Regala esta noticia Añádenos en Google Un grupo de migrantes cruza el Canal de la Mancha. (Reuters)Corresponsal. Londres
21/05/2026 a las 19:41h.La migración neta al Reino Unido cayó hasta las 171.000 personas en los 12 meses hasta diciembre de 2025, una reducción del 48% respecto ... al año anterior que sitúa el saldo migratorio británico en su nivel más bajo desde 2021, si se excluye el periodo excepcional de la pandemia, y que ofrece un importante respiro político al primer ministro británico, Keir Starmer, en uno de los asuntos más sensibles y polarizados de la política nacional.
Según la ONS, alrededor de 813.000 personas emigraron al Reino Unido durante 2025 para residir a largo plazo, mientras unas 642.000 abandonaron el país. Aunque la emigración descendió ligeramente, el principal factor detrás de la caída del saldo migratorio fue la reducción del número de ciudadanos extracomunitarios que llegaron por motivos laborales, un flujo que disminuyó un 47% respecto al año anterior.
El propio Starmer presentó inmediatamente las cifras como una validación política de su estrategia. «Prometí recuperar el control de nuestras fronteras. Mi Gobierno está cumpliendo», escribió en X tras la publicación de los datos. El líder laborista añadió además que su Ejecutivo está impulsando «un sistema migratorio basado en las capacidades» que «ponga fin a la dependencia británica de mano de obra barata procedente del extranjero».
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, utilizó un tono similar. «Siempre daremos la bienvenida a quienes contribuyan a este país y quieran construir una vida mejor aquí. Pero debemos restaurar el orden y el control en nuestras fronteras», afirmó. Mahmood sostuvo además que las estadísticas demuestran que «se ha logrado un progreso real», aunque admitió que «todavía queda trabajo por hacer».
La caída coincide con un endurecimiento sostenido de las políticas migratorias iniciado bajo el anterior gobierno conservador y mantenido ahora por el Ejecutivo laborista. Las reformas aprobadas en 2024 elevaron de forma significativa los requisitos salariales para los visados de trabajo cualificado, restringieron la posibilidad de que determinados trabajadores trajeran familiares dependientes y limitaron especialmente las rutas vinculadas al sector de cuidados y asistencia social.
Responder al auge de Reform UK
El aumento de los umbrales salariales, de 26.200 libras a 38.700 libras anuales para determinados visados, y las restricciones a estudiantes internacionales y cuidadores forman parte de un giro político que además busca responder al ascenso de Nigel Farage y de Reform UK, cuya expansión electoral ha convertido la inmigración en el principal campo de batalla político en el país.
El descenso de la migración legal convive con otro fenómeno que continúa marcando la conversación pública, el de la inmigración irregular. Según las cifras difundidas por Interior, 39.271 personas llegaron al Reino Unido en pequeñas embarcaciones durante el año hasta marzo de 2026, un aumento del tres por cineto respecto al periodo anterior. Desde que comenzaron los registros oficiales en 2018, más de 200.000 personas han cruzado el Canal de la Mancha.
La oposición conservadora reaccionó con dureza pese al descenso de las cifras. El responsable 'tory' de Interior, Chris Philp, aseguró que la inmigración procedente de fuera de la Unión Europea «sigue siendo demasiado alta» y sostuvo que «la inmigración masiva y poco cualificada socava nuestra sociedad». Philp afirmó además que las familias británicas perciben sus consecuencias «en salarios más bajos, listas de espera más largas para los servicios públicos y escasez de vivienda». El diputado conservador defendió la implantación de «un límite anual vinculante y muy bajo» para la inmigración y reclamó «ninguna inmigración de baja cualificación».
Sin embargo, algunos expertos advierten de que la caída podría no consolidarse en el largo plazo y de que las cifras esconden transformaciones más complejas dentro de la composición migratoria británica. Ben Brindle, investigador del Migration Observatory de la Universidad de Oxford, señaló que el descenso «probablemente sea temporal», ya que una menor inmigración termina generando también una menor emigración en los años posteriores.
Brindle insistió además en que el impacto económico de la migración «depende más de quién llega o deja de llegar, que del número total de personas», y sostuvo que los grupos migratorios «con impactos económicos positivos o neutros» son precisamente los que más han disminuido, mientras que «la migración relacionada con el asilo continúa siendo elevada».
El académico añadió que, dado que los refugiados presentan tasas de empleo más bajas y requieren mayor apoyo estatal, «la composición reciente de la migración probablemente se ha vuelto menos favorable desde el punto de vista económico».
Caen las peticiones de asilo
Las cifras sobre asilo reflejan que el número total de solicitudes cayó un 12% durante el último año, aunque las 93.525 peticiones registradas hasta marzo de 2026 continúan muy por encima de los niveles previos a la pandemia. Paralelamente, el número de solicitantes de asilo alojados en hoteles descendió un tercio respecto al año anterior y se situó en 20.855 personas, lejos del pico de aproximadamente 56.000 alcanzado en 2023.
Los datos muestran además que la tasa de concesión de asilo ha descendido de forma sostenida durante los últimos años. En 2022, alrededor del 70% de las solicitudes resueltas recibían protección. Actualmente, la proporción se sitúa por debajo del 40%. Los solicitantes procedentes de Eritrea y Sudán continúan siendo quienes obtienen mayores porcentajes de aprobación.
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