El abuelo de Anna, una venezolana que reside en España, está atrapado desde hace más de una semana bajo escombros. No se sabe si continúa con vida. Arte E. E.
Reportajes Las viviendas sociales que el chavismo hizo en La Guaira, la gran tumba de Venezuela: "Eran pisos de cemento y poliespán"Se estima que más de 28.000 venezolanos tienen casas en peligro de derrumbe. Solamente en La Guaira, el gobierno construyó casi 5.000 viviendas.
Otras historias: Manuel Llamas, el "peón" de Marlaska imputado que cambió su sueño de "ser profesor" para ser DAO: fue escolta de Felipe VI
Gustavo Molina Publicada 5 julio 2026 02:12hEl dictador Hugo Chávez pronunció dos veces la misma frase que alguna vez profirió Simón Bolívar: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella hasta que nos obedezca". La primera vez fue en 1999, en sus meses iniciales de mandato, cuando estaban votando por el referéndum para aprobar la nueva constitución.
Era el 15 de diciembre. 48 horas antes había llovido, según los meteorólogos, lo que correspondía a un año. Pero la muerte no conoce de momentos oportunos, dictadores, inocentes o creyentes. Simplemente llega, igual que una visita inesperada.
Y así ocurrió: esa noche hubo un deslave en el el Ávila, el cerro tutelar de Caracas, que dejó más de 2.500 personas muertas y miles de viviendas destruidas.
La segunda vez que pronunció la misma frase de Bolívar fue en 2011, cuando batallaba contra un cáncer al que no logró sobrevivir.
El problema está en que entre esas dos frases ocurrieron incontables sucesos: una dictadura, el desplome de un país próspero y la promesa de entregar miles de viviendas a los damnificados.
A raíz de ello, y como emblema de campaña, el dictador intentó reparar la catástrofe con la Gran Misión Vivienda Venezuela. En su primera etapa no dio resultados (1999-2010), pero a partir de 2011 entregó casi un millón de pisos en todo el territorio nacional, aunque Nicolás Maduro aseguraba que, en total, eran 5,26 millones.
Los venezolanos denuncian labores de rescate "selectivas" tras una semana de los sismos: "Primero los funcionarios"Lo hizo en Caracas. También en su vecina La Guaira, donde se ubica el aeropuerto que sirve a la capital. Los expertos en la materia criticaron la postura: decían que construir sobre el lodo del cerro de Ávila era peligroso. Y que en caso de hacerlo, se necesitaban materiales que pudieran aguantar sismos.
Quedan tres en pie
Hace 15 años, Hugo Chávez acudió a La Guaira con una sudadera que llevaba la bandera de Venezuela. A su alrededor había gente aplaudiéndole y riendo. Él llevaba el primer ladrillo de esa construcción.
El hilo conductor de esta historia es la muerte. En La Guaira, epicentro del terremoto del 24 de junio, el chavismo entregó 5.000 viviendas en 193 edificaciones. Después de la tragedia solo quedaron tres en pie.
"Mi abuelo está atrapado en uno de los edificios que entregó Hugo Chávez", asegura Anna, una joven venezolana que reside en España desde hace cuatro años.
Miles de venezolanos duermen en plena calle: el Gobierno chavista les anima a volver a casa sin garantías de seguridadHay una dualidad en Anna. Una parte de ella habla en presente, como si Santana de Jesús Rodríguez Orellana siguiera formando parte de la cotidianidad, en su presente. Sin embargo, después, hay una parte de realidad que la atribuye al pasado.
"Posiblemente esté muerto", asegura. Rodríguez Orellana tiene, o tenía, 78 años. No hay certeza de su muerte. Tampoco de su vida. Todo se resume a escombros: "Su cuerpo sigue allí. Nadie lo rescató. No figura en ningún hospital, tampoco en las morgues. Nadie llevó maquinaria pesada, entonces está en la zona del derrumbe", comenta.
Hablaron por última vez dos horas antes del terremoto. Nunca se piensa en que, posiblemente, esa llamada sea la última vez que se escucha la voz de un ser querido. Entonces, las conversaciones giran en torno a la cotidianidad, sin más.
Ella le preguntó cómo estaba. Él respondió que bien. Hablaron de las banalidades comunes: el calor de España, la distancia con Venezuela, la añoranza de un regreso, pero el pensamiento de un mejor futuro.
Anna vivió en esa casa hasta que decidió partir en 2022. Su abuelo, en gran medida, fue quien estuvo presente durante su crecimiento.
"Es un hombre...", dice. Entre tanto, se produce un silencio denso. Al otro lado de la línea se escucha un pequeño sollozo y un suspiro. "Era un hombre fuerte. Fue mecánico de aviones y entregó todo por darnos lo mejor", comenta.
Bukele, de némesis de Delcy a 'ángel de la guarda': Venezuela ya no se permite rechazar la ayuda de sus rivales como hizo ChávezEn redes sociales, Anna se ha contactado con diversos voluntarios que difunden contenido de la catástrofe para pedirles que vayan al edificio en el que residía su abuelo.
Pero la respuesta siempre es la misma: se necesita maquinaria pesada para poder acceder. Y allí Anna entra en un bucle del que no ha podido salir.
Le aterra pensar que su abuelo pudiese sobrevivir al derrumbe y que quedara vivo, atrapado entre los escombros. Ella no tiene ninguna forma de regresar a Venezuela para ayudar con la búsqueda.
El abuelo de Anna, que continúa desaparecido tras el terremoto en Venezuela. Cedida
Tampoco tiene más familia allí. Todos, a excepción de su abuelo, decidieron migrar por el desastre que vive su país.
"Me aterra pensar que mi abuelo murió esperando una ayuda que nunca llegó. Que sintió hambre, dolor, miedo. También me asusta que ahora su cuerpo esté en una fosa común y yo viva mi vida entera sin haberlo podido enterrar dignamente", asegura.
Viviendas
Diversos creadores de contenido que han acudido a los edificios que se derrumbaron han mostrado imágenes de los restos. Había escaso acero en las columnas que sostenían las edificaciones. Y, en su gran mayoría, eran de cemento y poliespán.
"Siempre pensamos que era una vivienda segura. Nos la entregaron prometiendo que aquí habría un hogar duradero, estable y de buenos materiales, pero lo que se ve de los restos es totalmente lo contrario", agrega Anna.
También reconoce que el Gobierno ha empeorado las labores de búsqueda e incluso la entrega de suministros para las personas más necesitadas. "No puedo creer que incluso en situaciones tan adversas, los políticos siempre entorpezcan las labores de los rescatistas o de los que requieren algún medicamento".
Los venezolanos bloquean el paso de maquinaria para que vayan a ayudar a rescatar a los atrapados bajo escombrosLeonardo Gallo, un ingeniero civil, especialista en la construcción de edificios resistentes a sismos en Chile, asegura que dentro de las columnas que sostienen el edificio debe haber varillas de metal que transfieran el movimiento y permitan que el cemento sea resistente.
En esos casos, los materiales deben ser de primera calidad. Y, además, también debe existir una planificación sobre el suelo en donde se van a construir.
"Construir en zonas donde ya ha existido un deslave y que por naturaleza se entiende que no es suelo firme es un error. Se juega con la vida de las personas y el precio que se pagó es muy alto", reflexiona.
Esas construcciones, según el especialista, tuvieron materiales de baja calidad, no hubo una supervisión ni tampoco inspección, además de no superar las normas antisísmicas.
"Ninguna de las construcciones del chavismo hubiese sido capaz de resistir una inspección de ingeniería. Esas construcciones son de poliespán y cemento", añade.
Además, aclara que hay más materiales de construcción, ya que sería imposible que se levante todo un edificio únicamente con base de poliespán.
Ese dato lo corrobora una investigación que elaboró la Agencia de Cooperación Internacional del Japón entre 2002 y 2005. Sus conclusiones las recibió directamente Hugo Chávez en 2011 y detallaban las zonas en las que podrían sufrir graves daños por su ubicación geológica, las características del suelo y las fallas de la planificación urbana y de construcción.
El pronóstico que entregaron en ese entonces fue una premonición: alertaban de que un terremoto podía dejar hasta 20.000 muertos y cerca de 40.000 edificios afectados.
Dentro de ese informe también había un plan maestro para reducir las víctimas y los daños, pero las recomendaciones no fueron tenidas en cuenta.
Por su parte, el Gobierno no ha asumido la responsabilidad. Y tampoco lo hará. Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela bajo la batuta de Donald Trump, ha comentado en diversas ocasiones que la cifra de muertos es debido a que afrontaron un terremoto.
Hay una parte de veracidad en ello: cualquier catástrofe natural conllevará, lamentablemente, un número de víctimas. "El problema está en la responsabilidad de quienes construyeron esos edificios, las normas con las que los hicieron y cómo fueron capaces de mentirles para que vivieran en pisos que estaban destinados a caerse en algún momento", afirma el ingeniero.
Mientras tanto, Anna, a la distancia, continúa en la búsqueda de su abuelo. Su familia es víctima de esa mentira. Nunca supieron que en el piso donde construyeron sus recuerdos había unos cimientos vacíos y que, lamentablemente, estaba destinado a convertirse en escombros.
"Nos mintieron. Y lo más doloroso de esto es saber que se han perdido tantas vidas. La de mi abuelo, también las de mis compañeros del colegio, las de mis amigos. ¿Cuánto tiempo tardaremos en sanar esta herida?", se cuestiona Anna.
Las heridas, eventualmente, se convierten en cicatrices. El dolor de una pérdida nunca se supera. Tampoco el de una mentira. Y, mucho menos, el recuerdo de un ser querido. "Solo espero que mi abuelo me perdone por no estar. Quiero creer que sigue aquí, pero sé que su cuerpo sigue bajo los escombros", finaliza.