- RICARDO T. LUCAS
- La gira española del Papa dispara el turismo religioso
- El sector privado aporta el 45% de los 25 millones que costará la visita del Papa
La principal autoridad de la Iglesia católica ha elegido España para su primer viaje a un país occidental, que se prolongará durante siete días, y en el que pretende abordar los grandes desafíos que afronta el mundo en esta era digital.
El viaje de León XIV a España es el primero que realiza a un gran país occidental desde que fue elegido Sumo Pontífice de la Iglesia católica el 8 de mayo de 2025. Una elección muy consciente en un contexto en el que las naciones occidentales han perdido la brújula moral para hacer frente a desafíos como la intensificación de las oleadas migratorias, el choque geopolítico entre grandes potencias y la revolución tecnológica de la mano de la inteligencia artificial, a la que ha dedicado su primera Encíclica como jefe supremo de la Iglesia: Magnífica Humanitas.
Los mensajes respecto a estos aspectos definitorios de nuestra era que León XIV transmita durante su larga estancia en nuestro país tendrán eco global.
El asunto que más conmueve al Papa, y de ahí en parte la urgencia por viajar a España al ser la principal vía de entrada de inmigrantes irregulares a Europa, es el drama migratorio, en el que ha pedido a los gobiernos mayor generosidad y un trato digno en la acogida, en sintonía con el discurso firme en defensa de los migrantes del Papa Francisco.
León XIV cumplirá el deseo de su predecesor de viajar a Canarias, donde durante las oleadas migratorias de 2020 y 2023 se vivieron escenas dramáticas como el hacinamiento durante meses de migrantes en el puerto de Arguineguín, Gran Canaria. El Santo Padre ha insistido en tener un encuentro allí con los protagonistas y sus familias (1.800 personas en total). Su deseo es transformar ese escenario, que fue conocido como "el muelle de la vergüenza", en "puerto de esperanza".
El Papa quiere así poner en valor la generosidad del pueblo canario en la acogida de los migrantes pese a la escasez de medios de sus administraciones públicas, a las que el Gobierno español dejó desamparadas durante meses. Pese a ello, Pedro Sánchez ha anunciado que acudirá a Arguineguín para recibir también allí al Pontífice, lo que le ha valido las críticas del Ejecutivo canario y la alcaldesa de la localidad por no haber atendido hasta ahora sus reiteradas peticiones para que visitara la zona. Tanto la Iglesia española como Roma respaldan la polémica regulación masiva de inmigrantes irregulares puesta en marcha por nuestro país.
León XIV también ha querido visitar uno de los centros de internamiento de los migrantes llegados por vía irregular, el de Las Raíces en Tenerife, donde residen 753 personas que mantendrán una conversación con el Pontífice.
Igualmente simbólica será la celebración de la Santa Misa en la dársena del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, en la que se ha dispuesto que el mar sea el fondo tras el altar y se dispondrán tres cayucos vacíos en memoria de las personas que perdieron la vida tratando de llegar a tierra firme. Lo cual va a suponer la puesta en marcha del dispositivo de seguridad más complejo en la historia de las islas, según las autoridades locales.
Pese a que nació en Chicago, Estados Unidos, el actual Papa habla en castellano gracias a sus nueve años (2015-2023) como administrador apostólico primero y después como obispo de Chiclayo, en Perú, a donde tiene previsto viajar en noviembre. Una experiencia que le otorga especial sensibilidad y cercanía con la realidad social del Sur Global y de los países emisores de inmigrantes hacia Occidente.
La vocación caritativa de la Iglesia estará presente desde el comienzo del viaje apostólico. La primera parada de León XIV tras los actos protocolarios será en el centro de acogida a desfavorecidos de Cáritas Diocesana en el barrio madrileño de Lucero.
Tensión geopolítica
El fenómeno migratorio es indisociable del choque geopolítico global, sobre todo porque el presidente del país que durante décadas ha liderado a Occidente ha optado, bajo la batuta de Trump, por quebrantar su política tradicional de acogida -Estados Unidos es una nación construida por inmigrantes- y expulsar a miles de personas que llevaban años residiendo allí, aún a costa de dividir a familias enteras y propinándoles en la mayoría de las ocasiones un trato denigrante.
A pesar de que Trump recibió su elección como Pontífice con alborozo por ser el primer norteamericano en ocupar la silla curul de San Pedro, pronto quedaron en evidencia sus profundas discrepancias en materia social y económica, que han alcanzado su punto álgido con la llamada de León XIV a superar el concepto de "guerra justa", hasta ahora aceptado como mal menor por la Iglesia, y en el que la actual Administración fundamenta su ofensiva bélica en diversos puntos del planeta, especialmente en Oriente Próximo.
El distanciamiento de Roma y Washington es claro respecto a la carrera global por acaparar recursos críticos como las tierras raras, en la que León XIV ha alertado del riesgo de que en esa lucha sin cuartel se condene a la pobreza a las naciones menos favorecidas, y sobre la quiebra del orden multilateral para imponer la ley del más fuerte.
Desarmar la IA
Vinculado a los fenómenos anteriores está la revolución tecnológica propiciada por la inteligencia artificial. Robert Prevost afirmó tras su entronización que sería la cuestión más relevante de su pontificado por su potencial de transformar la sociedad al completo. De hecho, la elección de su nombre papal está vinculada con León XIII, de cuya encíclica Rerum novarum, en la que abordó las implicaciones para la Humanidad de la revolución industrial, se acaban de cumplir 135 años.
En su primer gran texto doctrinal, el actual Pontífice ha querido poner el foco en que la revolución tecnológica actual está controlada por un número muy pequeño de personas y empresas.
Pero no lo ha hecho desde un enfoque antagónico o prohibicionista -ha contado con el asesoramiento de Christopher Olah, COfundador de Anthropic que este viernes pidió pausar el desarrollo de la IA-, sino para urgir a sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva, y que estos avances se pongan al servicio del conjunto de la Humanidad, de forma que de ella resulte "un orden social justo en la era digital" en el que proteja la dignidad y el valor del trabajo humano.
A buen seguro estos asuntos integrarán su discurso ante las Cortes Generales. León XIV será el primer Papa que se dirija a la sesión conjunta del Congreso y el Senado de nuestro país. No se espera un alegato político, pero sí que, además de mostrar la coincidencia en materia de inmigración y defensa de la paz, evidencie el abismo entre su defensa innegociable de la vida y las políticas del Gobierno actual sobre el aborto, que pretende incardinar como derecho básico en la Constitución, o una ley de eutanasia que, para la Iglesia, es "una violación grave de la dignidad humana y un fracaso de la sociedad".