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Álex Fajardo, de Alhaurín de la Torre, con su uniforme de la Policía Nacional. SUR Álex, el policía nacional de Alhaurín de la Torre que se salvó de la catástrofe ferroviaria de Adamuz y ayudó a las víctimasEl Ayuntamiento ha destacado su papel en mitad de la tragedia: «Siempre se pueden encontrar motivos para la esperanza y el orgullo e historias que reconfortan»
Alhaurín de la Torre
Viernes, 23 de enero 2026, 00:32
... de uno de estos actos es un agente de la Policía Nacional, Álex Fajardo, natural de Alhaurín de la Torre, donde vive su familia. La suya es una historia que el Cuerpo ha dado a conocer como ejemplo de «Orgullo Azul».El joven alhaurino, que presta servicio el distrito centro de Madrid, viajaba, como un pasajero cualquiera, en el Iryo que cubría el trayecto entre Málaga y la capital de España
Salió vivo. Su experiencia, «hasta que el tren se detuvo de golpe» y, lo peor, lo ocurrido a continuación, ha sido relatada en la cuenta de X de la Policía Nacional: «Asiento de ventanilla. Conversaciones ajenas. Las luces se apagaron. Gritos. Silencio. Y después, miedo».
«En ese momento no había placas ni sirenas. Solo personas atrapadas... y, los que pudieron, decidieron no quedarse quietos, entre ellos... nuestro compañero Álex».
Aquel día Alex, @policia en el distrito centro de #Madrid viajaba como un pasajero más 🚆
— Policía Nacional (@policia) January 21, 2026
Asiento de ventanilla. Conversaciones ajenas. Un trayecto de vuelta a #Madrid
Hasta que el tren se detuvo de golpe
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De paisano, el alhaurino se empleó a fondo para ayudar, junto a los primeros vecinos del municipio cordobés de Adamuz, escenario de la desgracia, que ya comenzaban a llegar, y al mismo tiempo que los que, como él, iban en los vagones y se libraron de la muerte. «Romper cristales con las manos. Tender brazos cuando otros no podían moverse», narra el hilo de la red social corporativa en el que aplaude su acción y dejan claro que, en medio del desastre, «lo único que podía ofrecerse» era la frase: «Tranquilos, ya estamos aquí».
«Cuando un vagón quedo vacío, apareció otro tren. Más lejos. Más dañado. Y volvió a empezar»
El testimonio recogido también es exponente del caos del momento: «Cuando un vagón quedo vacío, apareció otro tren. Más lejos. Más dañado. Y volvió a empezar». Una pesadilla: «Sacar a quien podía caminar. Acompañar a quien no. Hablar para que nadie se durmiera del todo».
«Horas después, llegó el frío y el peso real de lo vivido para Álex», explica la cuenta policial en la que se reconoce a todos los que pusieron su granito de arena para hacer que el infierno en el que se convirtieron las vías lo fuera un poco menos.
El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre no ha tardado en hacerse eco de la experiencia de un hijo del pueblo: «Siempre se pueden encontrar motivos para la esperanza y el orgullo e historias que reconfortan». «Orgullo de pueblo, orgullo de vecinos ejemplares», afirman.
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