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Observando la capital bosnia, Sarajevo, desde de las colinas que la rodean. C. V.Domingo, 12 de abril 2026, 00:49
... temps de vivre' de Georges Moustaki, se puede y debe combatir con buena literatura (la que tiene garantías de haber sido escrita sin inteligencia artificial, porque la IA también amenaza con que falsos escritores incurran en fraude a los lectores que buscan autenticidad, personalidad, verdad, creación... emoción e inteligencia humana, en definitiva). Si los mejores viajes son los que llevan (de nuevo, sin la guía de la IA, sino al buen tuntún de la intuición) a los confines de Europa, allí donde Oriente y Occidente se entremezclan, donde se bebe un buen café turco amargo y con un montón de posos mientras en el paisaje se funden mezquitas, iglesias ortodoxas y católicas, palacios historiados y moles del constructivismo soviético, callejas serpenteantes e inabarcables avenidas, los mejores libros son los que explican y dan sentido a ese mundo.De Albania a los cementerios de Bosnia
Pero de Albania se puede saltar a Bosnia, uno de los países casi recién estrenados en un área que desde siempre es un polvorín porque ahí chocan cristianos y musulmanes, austrohúngaros y turcos. Qué maravilloso libro es para entender todo ese devenir 'Un puente sobre el Drina', de Ivo Andric. Ahora Bosnia es un país independiente, pero qué precio pagó: cada pocos metros todo su verdor está salpicado de cementerios con sus tumbas fechadas en los mismos días de los primeros años noventa. Cientos de lápidas con idénticas fechas labradas en la piedra. Estremecedor. Sobre todo Srebrenica. Ese episodio, la guerra de Bosnia, la desintegración de Yugoslavia, muy bien puede comprenderse con Andric, que nació en un pueblito bosnio con castillo, fue diplomático en España y conserva su museo en la capital serbia, en la Belgrado que cruza el Danubio y que vela la tumba de Tito.
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El libro de Andric parte del siglo XVI, llega a principios del XX y... ¿por qué no enlazarlo con 'La hija del Este', de Clara Usón, que cuenta la historia de uno de los grandes criminales de la guerra de Yugoslavia, Mladic, en ese siglo XX ya lindando con el XXI? Tiene el interés añadido de contar con una página (la 415 en su edición de bolsillo) memorable sobre el nacionalismo, uno de los males que convirtió a esa área, a los Balcanes, en una de las más conflictivas del mundo. Léanla. Vayan al libro original en una biblioteca, no a la IA, que contamina y consume mucha agua.
Son estos todos libros que reflejan la mixtura de gentes a las que se inyectan los virus de las naciones y comienzan a escucharse los tiros que el mariscal Tito logró contener durante décadas
Son estos todos libros que reflejan la mixtura de gentes a las que se inyectan los virus de las naciones -de las que hay tantas en la zona- y comienzan a escucharse los tiros que el mariscal Tito, ese que hemos dicho que se vela en Belgrado, logró contener durante décadas.
Hablar de confines europeos, de mezclas, de fronteras... y no mencionar a Ryszard Kapuscinski y su enorme 'Imperio' sería incurrir en una falta imperdonable. El periodista, al que hemos citado semanas atrás por su 'Sha' para entender Irán, narra aquí un viaje irrepetible por un mundo que ya no existe con los ojos de alguien ávido por conocer, por descubrir, los tipos humanos que poblaban una URSS en descomposición y que se mueve sin anteojeras, sin prejuicios.
Y, hablando de Rusia, la última referencia bibliográfica de la que ya se ha hablado en este mismo espacio semanas atrás es 'Koljós', de Emmanuel Carrère, ese escritor que dicen que es el mejor de entre los franceses vivos y que en las páginas que produce lo mismo puede desatar la aversión que la adoración de sus lectores, o los dos sentimientos al tiempo, porque es odioso y adorable a la vez como todas las personas brillantes. Su último libro es un homenaje descarnado a su madre y también es la excusa para hablar de los confines europeos, de Rusia, de Georgia, de donde era originaria su familia materna, y para tratar la invasión putiniana de Ucrania -cuestión sobre la que su madre, experta, rusófila y frecuentadora del Kremlin, cometió un enorme error que de nuevo hay que descubrir en letra impresa-. Carrère encuentra la manera de enlazarlo todo con el corazón de Europa que quizás siempre sea Francia, cuna de la Ilustración, cada vez más orillada, pero que este domingo tiene una oportunidad de comenzar a revivir en Hungría.
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