Jueves, 15 de enero de 2026 Jue 15/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Lo dórico

Lo dórico
Artículo Completo 1,123 palabras
El primero de los órdenes arquitectónicos de la Grecia Clásica se reconoce por la sencillez del capitel que remata sus columnas, aunque se caracteriza por las proporciones de las mismas. ¿Seguiría siendo dórico un templo con capiteles más historiados? Yo digo que sí, y sin embargo el ojo se fija en el capitel y apenas tiene que mirar nada más. Así pasa en muchos otros ámbitos: que tendemos a distinguir lo individual por su elemento más cosmético . Sobre las proporciones de las columnas, me vienen ahora a la mente las que protegen las entradas del Palacio de Festivales de Santander, precisamente porque, como están hundidas en el suelo casi desde la altura de los capiteles, no podemos conocer su altura a simple vista, y para hacernos una idea debemos recurrir a cálculos geométricos y a tablas cumplimentadas por generaciones y que conocemos de memoria. Noticia Relacionada estandar Si Del Partenón a las aceras de Londres: la segunda vida de las canteras del Pentélico Marta CañetePor supuesto, lo que aplicó allí Sáenz de Oiza es un truco postmoderno que nos da la sensación de estar ante un monumento de otro tiempo, parcialmente sepultado bajo las arenas, igual que pasa en 'Ozymandias', el poema de Shelley . He ahí una manera de añadir la dimensión temporal al volumen. A propósito de esas columnas, cuento con que el proyecto arquitectónico imaginaba que existían enteras dentro del suelo, y me pregunto si es posible confirmar la correcta proporción del total invisible a partir de la parte visible. Teniendo en cuenta la diferencia entre las cotas del edificio, que en su entrada principal está al nivel del mar y en la trasera varios pisos más alta, ¿se proyectaron tan armónicas las columnas como para que su fuste imaginario llegase hasta la altura del lecho marino real, donde podrían rodearlas los lenguados de la bahía, agitando la arena del fondo al pasar?Si fuera griega, antes que los mármoles, preferiría que nos devolvieran las casas y las islas enterasUna técnica similar es la que usó Eratóstenes para medir el diámetro de la Tierra. 'Grosso modo', se coge a un hombre una mañana soleada y se le pide que no se mueva en todo el día, a lo largo del cual se va midiendo la sombra que arroja. La relación entre la longitud y la temperatura crecientes permite dar con el resultado que buscamos. Es lo que, siglos más tarde, Le Corbusier llamaría 'modulor'. Shelley y Lord ElginEl año en que Shelley escribió 'Ozymandias' es el mismo en que los frisos del Partenón robados por Lord Elgin empezaron a ser exhibidos en el Museo Británico: 1817. Yo creo que la Inglaterra previctoriana y el siglo de Pericles son fases de una misma civilización, y que si fuera griega, preferiría que antes nos devolvieran las casas de la costa y del interior y de las islas y las islas enteras. Traduzco aquí sin versificar 'Un obrero de los dioses' , poema de Edwin Markham que acabo de conocer hoy: «Un día, Fidias , cincel en mano, estaba esculpiendo a Minerva en piedra, y amorosamente trazaba la línea de un cabello, un cabello determinado en la cabeza de ella, cuando un joven de Atenas le gritó: '¡Oye, Fidias! ¿Por qué te afanas en un único pelo? ¡Cuando la levanten hasta el frontal del Partenón, no habrá ojo humano capaz de verla!' 'Calla, esclavo. Los hombres no lo verán, pero los inmortales sí »».Al otro lado del océano, en Nashville , ciudad famosa por la música country, hay una réplica del Partenón , que se levantó para una exposición internacional a finales del siglo XIX. No he estado nunca, pero imagino Nashville como una ciudad también polvorienta. Será seguramente la presencia del edificio, la vibración generada por sus proporciones, la que ha favorecido el establecimiento en la ciudad de una compañía de danza llamada Duncan Dance South en honor a Isadora Duncan, cuyos postulados artísticos sigue. Isadora Duncan se inspiró en la Grecia antigua y en las telas de piedra de Fidias para sus bailesIsadora Duncan , que había nacido en San Francisco, se inspiró en la Grecia antigua y en las telas de piedra de Fidias para sus bailes y para su forma de vivir. En 1921 bailó y se hizo fotografiar por Edward Steichen, experto en retratar artistas, en la Acrópolis. Elgin robó los mármoles y se los llevó a Londres, adonde llegó Isadora Duncan desde San Francisco para verlos y donde los admiró y donde le inspiraron el deseo de viajar a Atenas, cuyo más famoso monumento acabó replicándose en Nashville e inspirando a nuevas bailarinas en su búsqueda artística.Limpieza de líneasLos dorios fueron el pueblo más burro de los que llegaron a la Hélade en el siglo XI a. C. Lo cuenta Jean H. Croon en su 'Enciclopedia de la Antigüedad Clásica' . Acabaron con los micénicos y ocuparon Creta y Rodas, su arquitectura era sobria y alcanzaron «un alto grado de desarrollo en la lírica coral». De quien me cuesta encontrar información es justo de Jean H. Croon: páginas y páginas de referencia de su enciclopedia, sin que se nos diga si se formó en la Sorbona o en Oxford o si fue helenista por afición, hasta el punto de que empiezo a sospechar que no existió y que es el pseudónimo para el grupo provisional de escritores que se encargó de la enciclopedia. Finalmente, creo que existió, pero la opacidad localizada de internet y el esfuerzo me hacen pensar en el pasado sepultado, aunque no profundizo mucho más allá.El cielo está azul por primera vez en muchos días. Al asomarme a la ventana, veo que lo cruza un avión en trayecto ascendente. Deja una estela blanca, que por cierto forma una estría como las del fuste de las columnas. Esa limpieza de líneas me recuerda a la infancia, cuando percibíamos el mundo con esa misma rotundidad, y me acuerdo de que Grecia es la infancia de nuestra cultura , y las imágenes emocionales de las dos infancias se funden. Por supuesto, el avión sigue su camino.

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

El primero de los órdenes arquitectónicos de la Grecia Clásica se reconoce por la sencillez del capitel que remata sus columnas, aunque se caracteriza por las proporciones de las mismas. ¿Seguiría siendo dórico un templo con capiteles más historiados? Yo digo que sí, ... y sin embargo el ojo se fija en el capitel y apenas tiene que mirar nada más. Así pasa en muchos otros ámbitos: que tendemos a distinguir lo individual por su elemento más cosmético.

Sobre las proporciones de las columnas, me vienen ahora a la mente las que protegen las entradas del Palacio de Festivales de Santander, precisamente porque, como están hundidas en el suelo casi desde la altura de los capiteles, no podemos conocer su altura a simple vista, y para hacernos una idea debemos recurrir a cálculos geométricos y a tablas cumplimentadas por generaciones y que conocemos de memoria.

Por supuesto, lo que aplicó allí Sáenz de Oiza es un truco postmoderno que nos da la sensación de estar ante un monumento de otro tiempo, parcialmente sepultado bajo las arenas, igual que pasa en 'Ozymandias', el poema de Shelley. He ahí una manera de añadir la dimensión temporal al volumen. A propósito de esas columnas, cuento con que el proyecto arquitectónico imaginaba que existían enteras dentro del suelo, y me pregunto si es posible confirmar la correcta proporción del total invisible a partir de la parte visible.

Teniendo en cuenta la diferencia entre las cotas del edificio, que en su entrada principal está al nivel del mar y en la trasera varios pisos más alta, ¿se proyectaron tan armónicas las columnas como para que su fuste imaginario llegase hasta la altura del lecho marino real, donde podrían rodearlas los lenguados de la bahía, agitando la arena del fondo al pasar?

Si fuera griega, antes que los mármoles, preferiría que nos devolvieran las casas y las islas enteras

Una técnica similar es la que usó Eratóstenes para medir el diámetro de la Tierra. 'Grosso modo', se coge a un hombre una mañana soleada y se le pide que no se mueva en todo el día, a lo largo del cual se va midiendo la sombra que arroja. La relación entre la longitud y la temperatura crecientes permite dar con el resultado que buscamos. Es lo que, siglos más tarde, Le Corbusier llamaría 'modulor'.

El año en que Shelley escribió 'Ozymandias' es el mismo en que los frisos del Partenón robados por Lord Elgin empezaron a ser exhibidos en el Museo Británico: 1817. Yo creo que la Inglaterra previctoriana y el siglo de Pericles son fases de una misma civilización, y que si fuera griega, preferiría que antes nos devolvieran las casas de la costa y del interior y de las islas y las islas enteras.

Traduzco aquí sin versificar 'Un obrero de los dioses', poema de Edwin Markham que acabo de conocer hoy: «Un día, Fidias, cincel en mano, estaba esculpiendo a Minerva en piedra, y amorosamente trazaba la línea de un cabello, un cabello determinado en la cabeza de ella, cuando un joven de Atenas le gritó: '¡Oye, Fidias! ¿Por qué te afanas en un único pelo? ¡Cuando la levanten hasta el frontal del Partenón, no habrá ojo humano capaz de verla!' 'Calla, esclavo. Los hombres no lo verán, pero los inmortales sí»».

Al otro lado del océano, en Nashville, ciudad famosa por la música country, hay una réplica del Partenón, que se levantó para una exposición internacional a finales del siglo XIX. No he estado nunca, pero imagino Nashville como una ciudad también polvorienta. Será seguramente la presencia del edificio, la vibración generada por sus proporciones, la que ha favorecido el establecimiento en la ciudad de una compañía de danza llamada Duncan Dance South en honor a Isadora Duncan, cuyos postulados artísticos sigue.

Isadora Duncan se inspiró en la Grecia antigua y en las telas de piedra de Fidias para sus bailes

Isadora Duncan, que había nacido en San Francisco, se inspiró en la Grecia antigua y en las telas de piedra de Fidias para sus bailes y para su forma de vivir. En 1921 bailó y se hizo fotografiar por Edward Steichen, experto en retratar artistas, en la Acrópolis. Elgin robó los mármoles y se los llevó a Londres, adonde llegó Isadora Duncan desde San Francisco para verlos y donde los admiró y donde le inspiraron el deseo de viajar a Atenas, cuyo más famoso monumento acabó replicándose en Nashville e inspirando a nuevas bailarinas en su búsqueda artística.

Los dorios fueron el pueblo más burro de los que llegaron a la Hélade en el siglo XI a. C. Lo cuenta Jean H. Croon en su 'Enciclopedia de la Antigüedad Clásica'. Acabaron con los micénicos y ocuparon Creta y Rodas, su arquitectura era sobria y alcanzaron «un alto grado de desarrollo en la lírica coral». De quien me cuesta encontrar información es justo de Jean H. Croon: páginas y páginas de referencia de su enciclopedia, sin que se nos diga si se formó en la Sorbona o en Oxford o si fue helenista por afición, hasta el punto de que empiezo a sospechar que no existió y que es el pseudónimo para el grupo provisional de escritores que se encargó de la enciclopedia. Finalmente, creo que existió, pero la opacidad localizada de internet y el esfuerzo me hacen pensar en el pasado sepultado, aunque no profundizo mucho más allá.

El cielo está azul por primera vez en muchos días. Al asomarme a la ventana, veo que lo cruza un avión en trayecto ascendente. Deja una estela blanca, que por cierto forma una estría como las del fuste de las columnas. Esa limpieza de líneas me recuerda a la infancia, cuando percibíamos el mundo con esa misma rotundidad, y me acuerdo de que Grecia es la infancia de nuestra cultura, y las imágenes emocionales de las dos infancias se funden. Por supuesto, el avión sigue su camino.

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Escucha todos los capítulos del podcast de Historia de ABC

Magna Cádiz 2022: Horarios e itinerarios de los traslados y la procesión

Seleccionamos las aspiradoras sin cable más potentes y prácticas para casa

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir