Falsos premios, viajes VIP y descuentos exclusivos: los nuevos timos se valen de la dopamina y el entusiasmo para que hagas clic sin pensar
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 01/09/2026 Actualizado a las 00:08h.Cuando pensamos en fraudes online –el Instituto Nacional de Ciberseguridad registró más de 45.000 solo el año pasado–, pensamos en correos electrónicos, llamadas telefónicas ... y mensajes de texto en tono intimidante, falsas multas con recargo, paquetes a punto de volver al almacén… Toda una retahíla de timos que ya resultan fácilmente identificables. Pero precisamente por esto, porque ya los conocemos por su tono casi apocalíptico, los delincuentes se las ingenian para sacarse más tretas de la manga en las que piquemos. Ahora, la mayoría están adoptando otro enfoque: en vez de amenazarte, te ilusionan.
Frases como 'ganaste un premio', 'accede antes que nadie', 'tienes un regalo disponible' o 'última oportunidad' nos tienen que hacer desconfiar. De lo contrario, acabaremos lamentándolo. Estas nuevas estafas se valen de técnicas psicológicas muy potentes. «Aunque tradicionalmente se ha asumido que el miedo es la emoción más eficaz para influir en la conducta, las emociones positivas también alteran profundamente la toma de decisiones», explica la directora del Centro Psicológico SMC, Sofía Rademaker.
– ¿Cómo lo hacen?
– Estados emocionales como la ilusión, el entusiasmo o la anticipación de una recompensa modifican el equilibrio entre los beneficios esperados y los posibles costes. En otras palabras, cuando percibimos una oportunidad atractiva, nuestro cerebro tiende a dedicar más recursos a valorar lo que podemos ganar que a analizar aquello que podríamos perder.
Ante una oportunidad atractiva, el cerebro «dedica más recursos a valorar lo que podemos ganar»
Así lo demuestran estudios como el que llevaron a cabo las universidades de Ohio State y Cornell en 1996. Los investigadores Thomas Nygren, Alise Isen, Pamela Taylor y Jessica Dulin demostraron que, «más que volvernos irracionales, las emociones positivas cambian las reglas con las que evaluamos la información». En el contexto del fraude digital hay, además, otra particularidad:«Hacer clic en un enlace que promete un premio apenas implica un coste aparente. Precisamente por ello, muchas personas no llegan a activar un análisis crítico profundo antes de actuar. El esfuerzo cognitivo necesario para verificar la autenticidad del mensaje queda desplazado por la expectativa de obtener una recompensa», señala Rademarker.
Exceso de optimismo
También juega su papel la conocida como 'hormona de la felicidad', la dopamina, que nos predispone aún más a bajar la guardia. «Aunque popularmente suele asociarse con el placer, actualmente se sabe que su función principal está relacionada con la anticipación y la motivación para obtener aquello que consideramos valioso», precisa la psicóloga. En la práctica esos significa que cuando estamos ante mensajes como 'tienes derecho a un reembolso', se libera y hace que respondamos rápidamente. Es como ese empujón que nos dan para que nos tiremos a la piscina cuando estamos dudando.
Por otra parte, la literatura científica pone sobre la mesa un tercer motivos por el que picamos antes esos reclamos de premios: se trata del llamado sesgo cognitivo 'del optimismo'. Al parecer, las personas tendemos a creer que los acontecimientos positivos tienen más probabilidades de ocurrirnos a nosotros que a los demás. Esto hace que nos asalten pensamientos como 'es posible que realmente me haya tocado' o 'seguramente sea una promoción legítima' cuando nos topamos con alguno de los mensajes mencionados. Y claro, pinchamos, vaya si pinchamos.
Ahora bien, que nos estafen así no es sinónimo de que seamos ingenuos o tontos. Todo lo contrario. «Los ciberdelincuentes no diseñan sus ataques para aprovechar la falta de inteligencia, sino los mecanismos universales con los que cualquier cerebro humano procesa las emociones», admite Rademarker. En determinadas circunstancias, «basta con activar la emoción adecuada para que la búsqueda de un beneficio inmediato desplace, aunque solo sea durante unos segundos, la evaluación crítica del riesgo», continúa. Unos segundos que en el entorno digital suelen ser más que suficientes para hacerte un buen roto en tu cuenta del banco.
Las cinco reglas de oro
1. Desconfia de recompensas exageradas o inesperadas.
2. Evita hacer clic impulsivamente.
3. Verifica siempre el remitente de los mensajes recibidos.
4. Aplica la regla de los diez segundos: si algo te emociona demasiado, mejor pensar antes.
5. Recuerda que si algo parece demasiado bueno, probablemente sea falso.
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