No muy lejos de donde trabajan estos operarios públicos hay un colegio electoral. Cuando los barrenderos lleguen al lugar se toparán con decenas de niños jugando, saltando y haciendo bailes virales. Las clases no paran. En el interior del centro nada queda al azar. Tanto en el patio como en el interior del auditorio donde se depositan las papeletas hay policías y guardias de seguridad. La jornada se prevé tranquila. Natalya, la responsable de este colegio, señala a este medio que lo más probable es «que el 50% de la gente vote online». Esta es solo una de las facilidades que se ofrecen a los rusos.
«Con el voto en papel se puede verificar el proceso, pero el sufragio on-line es un circo», denuncia un simpatizante de Yaboklo
Hay más, como alargar el proceso durante tres días o la posibilidad de ganar vales de entre 10 y 500 euros por participar. El sistema no está exento de fallos, pues a pesar de la fuerte ciberseguridad que busca evitar sabotajes y hackeos, en Moscú hubo problemas técnicos que causaron grandes colas. La responsable del centro electoral enseña a este periodista las máquinas que usan. Se ven simples: son un dispositivo con una gran pantalla táctil y un escáner de pasaportes. «Los ciudadanos escanean sus documentos y, una vez confirmados sus datos, aparecerán las opciones», explica.
Cuando se le pregunta por detalles más políticos, rechaza responder. Hablar de estos temas suele ser un tabú en Rusia y muchos prefieren negarse a hacerlo en público. Entre los pocos votantes que acuden a primera hora de la mañana, la mayoría rechaza conversar con prensa extranjera. Una de ellas, Irina, sí se presta a hablar con este medio, aunque sin comentar a qué formación ha apoyado. «Lo importante es que todos vayamos a votar», apunta.
En la Ucrania ocupada
En cada rincón del país estaban ya en marcha las elecciones, desde Kamchatka y otras regiones del Pacífico, hasta el sur y las provincias anexionadas de Ucrania. En estas últimas, la jornada se vio afectada por ataques de drones lanzados por las tropas de Kiev. Las alarmas sonaron nuevamente a lo largo de la mañana en puntos como Sochi, Zaporiyia y Krasnodar, y las autoridades se vieron obligadas a refugiar a los encargados de supervisar el proceso y a cambiar la ubicación de los centros.
La guerra es una de las principales preocupaciones de todos los rusos. El único partido abiertamente pacifista, Yabloko, fue vetado a nivel estatal para esta cita con las urnas. Sin embargo, la legislación ha permitido que algunos de sus candidatos compitan de forma individual en circunscripciones uninominales.
Uno de sus simpatizantes es Igor. Ejerce de observador electoral de esta formación en un barrio del norte de la capital rusa. Lamenta que no se haya podido presentar su opción, pero se consuela con que por lo menos «todavía se permiten observadores». Los rusos pueden elegir tres métodos para ejercer su derecho: con las máquinas especializadas presentes, en línea a través del portal administrativo o en papel. «El proceso online es un circo», opina Igor. Asegura que «en papel se puede verificar el procedimiento, pero con el sistema digital es otra historia».
Dice que quiere un país «en el que se pueda vivir en paz y sin miedo». Su mensaje es muy similar a los lemas que Yabloko usó en su campaña antes de que este partido fuera apartado de los comicios por acusaciones de financiación extranjera y vulneración de los derechos de autor. La oposición ha ido perdiendo su espacio y voz en los últimos años, una tendencia que se acentuó cuando empezó la guerra de Ucrania en 2022.
comentarios Reportar un error