La gestora británica cree que este 2026 es el año de la gestión activa y recomienda ser cautos con los bonos corporativos. Cree que existe una divergencia entre los mercados de renta variable y los de renta fija.
El manual de superviviencia financiera que ha guiado a los inversores en tiempos de crisis durante décadas ha quedado obsoleto en 2026. Según M&G, el comportamiento histórico de los mercados se ha quebrado y 2026 se ha convertido en el año de la gestión activa.
"Tradicionalmente, cuando aumentaba el riesgo geopolítico, las acciones sufrían y los bonos gubernamentales actuaban como refugio seguro. En 2026, esta correlación se ha roto. Debido a los altísimos niveles de deuda soberana, los bonos gubernamentales occidentales (incluidos los Tesoros de EEUU) han perdido parte de su estatus de activo libre de riesgo, mientras que las acciones han seguido subiendo con fuerza", explica la gestora.
Este escenario ha provocado una divergencia entre los mercados de renta variable y renta fija: las acciones viven el optimismo de la inteligencia artificial, mientras los bonos alertan sobre una inflación que podría volverse estructural. Las acciones están respaldadas por la solidez de los beneficios empresariales y una la narrativa sobre la IA, mostrándose inmune a los conflictos geopolíticos. Sin embargo, este repunte oculta "una concentración extrema: un grupo muy reducido de empresas tecnológicas vinculadas a la IA es lo que impulsa los índices. El mercado refleja concentración de capital, no amplitud económica". Por su parte, los bonos reflejan un escenario mucho más restringido, con la inflación y la política monetaria como principales preocupaciones.
Para lograr la resiliencia de las carteras de inversión, el enfoque tradicional de asignación de activos ya no es tan efectivo, según la gestora. La clave, en su opinión, es ser mucho más selectivo en los próximos meses. "Con las expectativas de la inteligencia articicial, la pregunta no es si transformará el futuro, sino cuánto de ese crecimiento ya está incluido en los precios actuales y si las valoraciones reflejan los fundamentos reales".
Oportunidades
M&G opina que es el momento de la gestión activa y recomienda rotar las carteras hacia megatendencias que cuenten con vientos de cola debido a la crisis geopolítica, como infraestructuras (físicas y digitales para centros de datos), transición energética (clave para la seguridad energética de Europa) e innovación tecnológica (identificando ganadores reales de la IA y evitando burbujas en empresas de software sobrevaloradas).
En renta fija, M&G cree que no todo son malas noticias y que, por primera vez en más de una década, los inversores pueden obtener rendimientos reales positivos (la ganancia obtenida una vez restada la inflación). M&G aconseja evitar el riesgo en bonos corporativos. "Los diferenciales de crédito empresarial están históricamente ajustados. Esto significa que el margen de error es mínimo", apuntan. La mayor oportunidad está en bonos soberanos de alta calidad como Australia, Noruega, Nueva Zelanda o Japón y también en la deuda de mercados emergentes. Esta deuda debe verse ahora como una asignación estructural a largo plazo gracias a sus mejores demografías, crecimiento y baja volatilidad, sostienen.
Vanguard busca responsable de activos digitalesLa firma de 'criptos' Kraken solicita la licencia bancariaEl inversor de bonos teme una inflación más duradera y más alzas de tipos Comentar ÚLTIMA HORA-
01:56
Varios medios de EEUU solicitan sancionar a OpenAI por los derechos de autor
-
01:46
Eficiencia, inversión y tecnología serán clave en la gestión del agua
-
01:25
El reequilibrio de la OTAN
-
01:07
Armmo ultima contratos para drones en Oriente Próximo
-
00:34
La banca española dispara la actividad de autocartera