La primera y última visita que el Rey de España hizo a Ceuta y Melilla tras el restablecimiento de la democracia desencadenó una crisis institucional con Marruecos de primer orden. Mohamed VI calificó como una "provocación inadmisible" ese viaje oficial a dos ciudades que el país vecino considera "ocupadas", cuya soberanía reclama recurrentemente, y llamó a consultas a su embajador en Madrid, una forma de manifestar un malestar diplomático previo a una posible ruptura de relaciones bilaterales.
A punto de cumplirse 19 años de aquel periplo institucional protagonizado entonces por Juan Carlos I y Doña Sofía, el presidente del Gobierno anunció este jueves que Felipe VI hará lo propio en "las próximas semanas" para "transmitir el compromiso absoluto del Estado" con los dos territorios españoles situados en el continente africano. De esta forma, Pedro Sánchez quiso zanjar durante su intervención en el Congreso una de las polémicas derivadas de la llegada masiva de 72.000 personas a través de la frontera ceutí el 30 de julio.
El primero en informar públicamente del "compromiso personal" del Monarca de viajar a la ciudad autónoma fue su dirigente regional, Juan Jesús Vivas, tras mantener una inusual reunión con él en el Palacio de Marivent (Palma de Mallorca) el 6 de agosto, tras la que precisó que lo que no podía decir era "cuándo" se produciría. Desde Moncloa trasladaron en aquel momento que no ponían "ningún impedimento", pero plantearon dos requisitos: que se realizara en el momento "oportuno" y "con coordinación absoluta" entre ambas instituciones.
Dos semanas después, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, afirmó en una entrevista en Europa Press que el Rey "quiere ir a Ceuta" porque "le corresponde" como jefe del Estado ante la "crisis humanitaria, de salud pública y de orden público" que se está viviendo allí y pidió al Gobierno que lo "autorice", dando a entender que no tenía intención de hacerlo. Además, el líder de la oposición afirmó que Sánchez "se comporta más como un súbdito de Marruecos" que como un mandatario español.
"Es una falsa polémica provocada por la derecha política y mediática, que nos ha acusado de haber vetado la visita", sostenían el martes en La Moncloa, visiblemente molestos con el "vuelo" que se le había dado a que el presidente hubiera recalcado la víspera en la Cadena Ser que el Rey lleva 20 años sin hacer una visita a Ceuta y Melilla y que había "argumentos y razones suficientes" para que "por fin" la hiciera. En aquel momento, evitaron dar la más mínima aproximación sobre las fechas en las que tendría lugar un viaje oficial que, recalcaron, aun no estaba "organizado".
El de Juan Carlos I y Doña Sofía a ambas ciudades autónomas se hizo 5 y el 6 de noviembre de 2007, bajo el mandato de otro dirigente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, y estuvo rodeado de un absoluto secretismo, desvelado con escaso margen de antelación. No obstante, se había materializado tras largas y alambicadas gestiones diplomáticas entre bambalinas con Rabat en una estrategia de daños controlados, informa Eduardo Álvarez, que aun así no evitó la reacción airada de Mohamed VI, que casi dos décadas después sigue reinando en el país vecino.
Dos días después de las imágenes del cruce multitudinario del 30 de julio que dieron la vuelta al mundo, la Casa Real emitió un comunicado en el que el Felipe VI mostró su "gran preocupación e indignación" por estos "graves acontecimientos" y advirtió de que "el Estado debe velar por su seguridad y por evitar que estos hechos -que, además, se han traducido en una triste y trágica pérdida de decenas de vidas- vuelvan a repetirse". La víspera, en su única visita a la ciudad autónoma desde el inicio de la crisis, Sánchez había denunciado lo que calificó como "un ataque a la integridad territorial de España" del que evitó responsabilizar a Marruecos al mismo tiempo que alababa públicamente su "colaboración".
El sutil distanciamiento institucional entre Zarzuela y Moncloa había tenido su punto de inflexión tras la dana que se cobró 232 vidas en Valencia. Los Reyes, Sánchez y el entonces presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, fueron recibidos con increpaciones y un lanzamiento de objetos y barro en su visita a Paiporta, en noviembre de 2024. El Monarca y su mujer resistieron al brote de ira ciudadano para poder dialogar con las víctimas mientras el jefe del Ejecutivo era evacuado y agredido con un palo.
Desde entonces, Don Felipe y su esposa han tratado de seguir dando consuelo a los afectados por las desgracias que han marcado al país en los últimos meses ya sin la compañía del jefe del Ejecutivo. En "las próximas semanas" podrán hacerlo con los ciudadanos de Ceuta afectados por la permanencia en su ciudad de 5.000 personas en situación irregular.