María Guardiola y Vox llevan ya muchos días sin retomar las conversaciones para intentar lograr un acuerdo para la gobernabilidad en Extremadura. De hecho, sólo se han reunido tres veces desde el pasado 21 de diciembre cuando se celebraron las elecciones y el tiempo de descuento corre para una posible repetición electoral. La ganadora de las elecciones, con un 43,2% de los votos, pero en minoría, ha acudido hoy a entrevistarse con el presidente de la Asamblea, el 'popular' Manuel Naharro, cerrando así la ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios, que le han denegado su apoyo, al menos hasta el momento. Aun así, Guardiola ha confirmado que se presentará a la investidura dentro del primer plazo habilitado para ello. El 3 de marzo, como máximo, será el pleno de las votaciones y donde Guardiola presentará su programa de gobierno. Esgrime la presidenta del PP extremeño que, aunque no tiene el respaldo del resto de grupos (necesitaría una abstención de Vox en la segunda votación) lo hace porque su partido ganó de forma amplia las elecciones con 29 diputados, con amplia diferencia sobre el segundo (el PSOE, con 18). Vox aumentó de 5 a 11 diputados: "Somos la primera fuerza política, con mucha distancia, y sumamos más que toda la izquierda. Me corresponde formar gobierno, ese es mi deber", ha señalado Guardiola.
Como publicó EL MUNDO el pasado viernes, Vox a exigido a Guardiola entrar en el ejecutivo con cuatro consejerías (entre ellos, el del puesto de vicepresidente), además del control de varios organismos públicos, como, por ejemplo, Canal Extremadura (televisión y radio), además de la ejecución de su programa electoral en materias de Igualdad, LGTBI o supresión de subvenciones a sindicados y patronal. Guardiola no ha entrado hoy al detalle de estas peticiones del partido de Abascal para llegar un acuerdo, pero sí ha confirmado que, aunque ambos partidos estarían de acuerdo en el 90% del programa (salvo, precisamente, en las cuestiones anteriormente señaladas), Vox quiere puestos importantes "en el poder legislativo y ejecutivo". Hay que recordar que no ha habido acuerdo ni para la formación de la Asamblea de Extremadura (Vox quería la presidencia) ni tampoco para el puesto de senador autonómico (en la pasada legislatura, el PP se le cedió al partido de Abascal en la persona de Ángel Pelayo Gordillo).
Guardiola sí ha desvelado hoy que envió un correo electrónico a Vox hace unos días para retomar las negociaciones, en el que incluía diversa documentación, pero que aún no ha recibido contestación del partido de Abascal para fijar una nueva fecha para las reuniones. Vox no tiene prisa para el acuerdo. Sabe que el tiempo juega a su favor y quedan por delante aún
las elecciones en Castilla y León. Tampoco verían con malos ojos una repetición electoral en plena ola de apoyos a su formación: "A ver si se entiende: no vamos a dar ni un solo paso atrás", escribió ayer en sus redes sociales Óscar Fernández Calle, su candidato en Extremadura. Por eso, María Guardiola habla de "proporcionalidad" a la hora de las negociaciones mientras que Vox, consciente de que tiene la llave de la gobernabilidad, no se mueve del 'todo o nada'. O Guardiola asume todos sus postulados programáticos y exigencias de puestos y consejerías o no habrá acuerdo. "Lo de menos deberían de ser los puestos", ha replicado Guardiola
"Me presento para desbloquear la situación política", ha dicho esta mañana Guardiola tras reunirse con el presidente de la Asamblea, más como una declaración de intenciones que como una realidad de lo que ocurre en la política extremeña a día de hoy. "No puede ser que el PP, que ha ganado las elecciones con el 43,2% de la confianza de los extremeños tenga que travestirse de Vox porque yo respeto a los votantes de PP, pero me he presentado bajo las listas del PP, y respeto a los votantes del PP", ha proclamado y se ha preguntado entonces que "¿Qué pinta el PP?".
De otro lado, Guardiola ha desvelado que tras las elecciones llamó primero a Miguel Ángel Gallardo, secretario general de los socialistas extremeños que dimitió al día siguiente de las votaciones, y luego al presidente de la gestora socialista, José Luis Quintana, para pedirles la abstención del grupo socialista, como abogó en la ejecutiva regional el ex presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, pero se encontró con el 'portazo' socialista, que sigue así la línea trazada por Ferraz de no facilitar acuerdos con el PP de gobernabilidad: En Extremadura hay muchos PSOEs. Llamé a Gallardo (el exlíder socialista Miguel Ángel Gallardo) y dimitió horas después. Llamé a Quintana (José Luis Quintana), presidente de la gestora, y le he pedido responsabilidad y que se abstengan. Si están divididos, no es mi responsabilidad".
Para Guardiola, "la gente quiere normalidad y estabilidad. Voy a presentar mi programa de gobierno porque quiero que los extremeños sepan que sus necesidades no están aparcadas", ha dicho. Su propósito, ha dicho, es ofrecer un gobierno "alejado de fracturas e intereses partidistas" y ha explicado que "en la propuesta del PP hay medidas que estamos dispuestos a cumplir, acompañadas del presupuesto necesario para cumplir esas medidas, y lo que plasmo en un acuerdo lo cumplo", eso sí, añade, "no se puede pedir ejecutar sus medidas en sus consejerías y en las del PP".
Además, la líder popular recuerda que todos los grupos parlamentarios tienen "una alta responsabilidad", por lo que les pide abandonar "la crispación, la polarización, y las palabras gruesas", y centrar el debate en "el interés de los extremeños".