Jueves, 19 de febrero de 2026 Jue 19/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Mariano Barbacid: "El cáncer nunca desaparecerá, pero espero ver su curación"

Mariano Barbacid: "El cáncer nunca desaparecerá, pero espero ver su curación"
Artículo Completo 1,398 palabras
El investigador oncológico, director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y responsable del Proyecto de CRIS Contra el Cáncer de Páncreas, considera que "en España falta cultura científica; no solo es una cuestión de dinero. Es un país humanista". Leer
DIRECTIVOSMariano Barbacid: "El cáncer nunca desaparecerá, pero espero ver su curación" 19 FEB. 2026 - 07:36

El investigador oncológico, director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y responsable del Proyecto de CRIS Contra el Cáncer de Páncreas, considera que "en España falta cultura científica; no solo es una cuestión de dinero. Es un país humanista".

Es la eminencia del momento. Al investigador oncológico Mariano Barbacid (Madrid, 1949) le paran por la calle, le piden fotos y le dan las gracias con mayúsculas. "La gente es muy agradable, pero no es algo que haya buscado. Yo soy una rata de laboratorio", admite el director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y responsable del Proyecto de CRIS Contra el Cáncer de Páncreas que, junto a su equipo y fondos de la Fundación CRIS Contra el Cáncer y públicos, ha conseguido eliminar tumores de páncreas en ratones por completo con la combinación de tres fármacos, por simplificar la explicación de la investigación.

Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense, a Barbacid la inspiración le llegó de niño. A los 12 o 13 años. "En tercero o cuarto de Bachillerato tuve de profesora a doña Carmen Michelena, que también daba clase a su hijo y a otros compañeros que necesitaban refuerzo. No era mi caso, pero me invitó a unirme a ellos y me explicó cosas que no estaban en los libros de texto, como la estructura del átomo, y fue agrandando mi interés y curiosidad", recuerda el bioquímico, alumno entonces de Atenea, un colegio en un chalecito de la calle Raimundo Fernández Villaverde. "No tenía la opción de cursar Preuniversitario allí y Michelena me recomendó que fuera al Alamán, uno de los centros más prestigiosos de la capital y diez veces más caro que el anterior. Pero mis padres me dijeron que lo primero era mi educación", rememora el bioquímico, desde hace muchos años "una rata de laboratorio".

Primero en Estados Unidos, donde realizó su formación postdoctoral en el National Cancer Institute (NCI) del National Institutes of Health (Maryland), con grupo propio de investigación años después. ¿Muy diferente esa experiencia con la investigación en casa? "Lo comparo un poco con el toreo. Si uno quiere ser torero, lo lógico es que se vaya a vivir a Sevilla o a Madrid. La ciencia, salvando muchísimo las distancias, hay que vivirla donde se vive: Nueva York, Boston, Chicago... Si no estás allí, no te enteras de lo que se está cociendo hasta que sale publicado en Nature. Vivir en estas ciudades te permite estar en el mundillo e informado al día. Aquí estás un poco aislado y es mucho más costoso y difícil, evidentemente", detalla Barbacid. La principal razón: "En España falta cultura científica;no solo es una cuestión de dinero. Es un país humanista. Y no lo digo como crítica, es fantástico que lo sea, pero no es científico", señala.

Tierra de grandes literatos, pintores y descubridores, pero pocos científicos de fama internacional, "como Ramón y Cajal y pocos más", "si en una reunión social se pregunta por Calderón de la Barca y uno se confiesa que no se sabe quién es, el resto pensaría que es un inculto. Sin embargo, si sale el tema de la mitosis o la replicación del ADN y alguien dice que desconoce qué es nadie se inmutaría; se piensa que es un tema para especialistas. Y sin mitosis nuestras células no se replican, es algo tan básico para la vida...", argumenta.

JM Cadenas

Labor de premio

Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal (2022), Medalla Echegaray (2018) o Selección Española de la Ciencia (2016), Barbacid admite que las medallas "siempre agradan, pero para mí no son una obsesión". Le queda el Nobel de Medicina: "Eso es totalmente ridículo. No tiene ni pies ni cabeza. Es un proceso muy complejo, donde intervienen gobiernos, grandes universidades como Harvard o el MIT... Agradezco mucho este movimiento popular, pero que no va a ningún lado. Además es muy peligroso: he conocido gente que se ha amargado la vida porque no le dieron el Nobel", comenta.

La satisfacción del reconocimiento ya la tiene. "Mi ego, si es que se puede definir así, está completo al haber entrado en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS). Y, además a la primera, que te tienen que votar 450 miembros tras resumir lo que has descubierto en 50 palabras... Solo somos nueve españoles vivos los que tenemos ese honor. Fue muy gratificante acceder sin tener que estar esperando", apunta orgulloso el investigador oncológico. Su año, que coincidía con el 150 aniversario de la institución fundada por Abraham Lincoln en 1863, acudió y pronunció el discurso el presidente Obama.

¿A qué se renuncia por estar en la élite mundial científica? "A nada, porque hago lo que me gusta. Me dedico a mi vocación; una de las grandes suertes que he tenido en la vida es poder no trabajar. Considero que no trabajo, que lo hago por hobby, porque me gusta. Y no todo el mundo tiene esa dicha", admite el bioquímico. También se considera afortunado "por descubrir algo, que no siempre es fácil ni siempre pasa. Como decía Picasso, 'lo importante es que la inspiración te llegue cuando estás trabajando'. Y ahí evidentemente hay un componente de suerte, de estar en el momento correcto y de saber lo que haces. Esa conjunción de eventos me llevó a principios de los 80 a descubrir la presencia de oncogenes como la base molecular del cáncer", reconoce.

Prefiere investigar a presidir una institución de renombre y acudir a eventos de postín: "Cuando volví a España y construimos el CNIO [fundado en 1998], en el año 2009 quise dejar la dirección porque ya había cumplido mi función de prestigiarlo [la dejó dos años después]. Me atrae estar en el laboratorio, verlo y tocarlo", insiste.

Gracias a la difusión de su último avance, en menos de dos semanas, la Fundación CRIS Contra el Cáncer de la que es también presidente de honor científico, recaudó los 3,5 millones de euros que reclamaba la entidad sin ánimo de lucro para avanzar, con las donaciones de 81.100 personas. Ahora la investigación que capitanea y por la que más le paran por la calle comprobará que su estrategia funciona en más casos, mejorará las moléculas para que sean más eficaces y seguras y allanará el camino hacia futuros ensayos clínicos. Última pregunta para no pecar de superficial y desinformada en una reunión de amigos, ¿está cerca la erradicación del cáncer de páncreas? "Lo que espero ver son tratamientos eficaces o su curación. Pero el cáncer siempre aparecerá porque es parte consustancial de nosotros: son mutaciones en nuestras células y eso no se puede evitar. Lo que hace falta es detectarlo a tiempo. Necesitamos detección temprana para no llegar a tumores grado cuatro que ya son incurables", avisa el investigador oncológico .

El estilo refinado de Lisboa, gran atractivo inversorSilvia Ruiz, dueña de Conservas Catalina: "Por mi forma de ser, no me haré rica"Por qué hacer una escala larga ya no es aburrido Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir