Una mujer que ha traspasado la barrera de los 40 se hace pasar por una joven para aprovechar una beca universitaria otorgada accidentalmente en esta comedia de espíritu alternativo
Regala esta noticia Añádenos en Google La protagonista de la serie Lorena Iglesias. (Filmin) 07/07/2026 a las 21:37h.Las comparaciones son odiosas y 'Millennial mal', la nueva serie española de Filmin de producción propia, se ha estrenado tan solo unas semanas después de ' ... Se tiene que morir mucha gente', cuya trama no tiene mucho que ver, pero también está detrás una cómica de conocida carrera artística. El lanzamiento de Movistar Plus+, con una segunda temporada ya confirmada, parte del libro homónimo de Victoria Martín, la mitad del popular podcast 'Estirando el chicle' y parte importante del proyecto Living Postureo, cuyas piezas humorísticas se viralizaron en Internet parodiando, precisamente, a la generación millennial. Detrás de la novedad que nos ocupa está la actriz y guionista Lorena Iglesias, de trayectoria igualmente inquieta y activa, pero más alternativa. Recientemente hemos podido verla en 'Balearic', filme excéntrico de Ion de Sosa que no deja indiferente. Antes ha participado en hitos independientes como 'Esa sensación', 'Berserker', 'Gente en sitios' o 'Todos tus secretos', producciones más que recomendables, aunque realmente se dio a conocer en ciertos círculos culturales disyuntivos formando parte del colectivo Canódromo Abandonado, responsables de 'La tumba de Bruce Lee', otra maravillosa rareza cinematográfica.
Andrea Jaurrieta firma la dirección, máxima artífice en su día de una curiosa producción independiente, 'Ana de día', por la que obtuvo una nominación a los Premios Goya a Mejor Dirección Novel, antes de llamar la atención definitivamente con 'Nina', donde la protagonista del relato que da nombre al filme, interpretada por la genial Patricia López Arnaiz, remueve secretos del pasado y se topa con la memoria de su infancia al volver al pueblo con una escopeta en el bolso para rendir cuentas.
Cameos molones
La premisa de 'Millennial Mal' recuerda a muchas comedias estadounidenses donde el conflicto intergeneracional estalla cuando hay un intercambio de cuerpos por razones sobrenaturales. Aquí no hace falta una excusa fuera de la realidad. La protagonista, encarnada por Iglesias, una bibliotecaria cuarentona sumida en el tedio, se ve en la tesitura de volver a la universidad gracias a una beca que recibe con años de retraso debido a un extraño error burocrático que le abre las puertas a una posible nueva existencia, más acorde a sus sueños de antaño. Lejos de rechazar la oferta, decide exprimirla, pero para ello debe hacerse pasar por una joven de su tiempo. Expresiones ya caducas, como PEC o «cringe», hacen acto de presencia en un mundo complejo donde estar a la última deviene un acto dramático.
Las situaciones cómicas de la intranquilizadora 'Millennial mal' vienen del choque entre la señora que se quiere hacer pasar por una joven estudiante y la realidad, con algunos momentos más inspirados que otros. Cuando la protagonista se cree su propio engaño es cuando estalla el absurdo. El patetismo como fuente de humor inquietante. Acompañan a Iglesias, cómoda en su papel en el show millennial vs. generación Z, conocidos rostros del postureo nacional, con algunos cameos ilustres como el del músico «destroyer» Ben Yart, ex-miembro de Chill Mafia.
Vito Sanz, habitual en el cine de Jonás Trueba, es el contrapunto sentimental, mientras la inefable Isa Calderón, la mitad delirante de Deforme Semanal, interpreta a la amiga del alma de la perdida protagonista, debutando como actriz de ficción con nota.
Temas como la precariedad, la obsesión por la imagen o la rutina vital vertebran un producto que puede entenderse como el reverso desasosegante de una comedia universitaria a la americana, más vitriólica e impredecible, aunque no termina de aprovechar su angustiosa materia prima. Los problemas generacionales están sobre la mesa, con sus desencuentros y sus puntos en común. La evidente crisis de identidad no se retuerce hasta límites turbios, lo que hubiera añadido picante al desarrollo del argumento, pero la obsesión por alargar la juventud está presente, sin la necesidad de explotar alarmismos, señalando igualmente una de las grandes cargas mentales de nuestra época, atravesada por las traumáticas redes sociales. Por cierto, citar a 'Girls' en la promoción hace flaco favor al invento.
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