En la partida que pareciera están jugando la Justicia y el Gobierno, en lo relativo a las investigaciones judiciales que cercan a los socialistas y al entorno del jefe del Ejecutivo, los jueces están a un solo movimiento de hacer tres en raya. La Moncloa defendía la inocencia del ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y del hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez. Ambos han sido condenados, éste último a nueve años de inhabilitación por prevaricación en relación con su colocación en la Diputación de Badajoz. Sánchez y su Ejecutivo también defiende la «inocencia» de Begoña Gómez. Está previsto que de manera inminente se conozca el pronunciamiento de la Audiencia Provincial de Madrid sobre el trabajo realizado por el juez Juan Carlos Peinado.
En La Moncloa no sorprendió la condena, pero esperaban una absolución. Lo creían posible tras su análisis del discurrir del juicio oral. Lo mismo que les pasó con el ex fiscal general. «Es una barbaridad que se condene a un inocente sin pruebas», claman fuentes gubernamentales. «El juicio fue claro y se desmontaron todas y cada una de las acusaciones», es su análisis. «La propia sentencia no da por probado que se ejerciera ninguna presión o influencia», ahondan desde Ferraz. «¡Es acojonante; venga te concedo que sea un enchufe. Un enchufe en este país llevado a un juzgado de lo penal. Si estuviese acusado por cosas como la de Ábalos!», brama un destacado dirigente socialista.
La sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Badajoz, recoge que David Sánchez es autor por cooperación necesaria del delito de prevaricación administrativa relacionada con el cambio de nomenclatura de su puesto de trabajo. Moncloa y Ferraz, pese al fallo, tienen su propio veredicto: « La inocencia de David Sánchez, que es lo que creemos» y muestran su esperanza en que «en instancias superiores se confirme». «David Sánchez, Miguel Ángel Gallardo -ex líder del PSOE en Extremadura- y los técnicos son inocentes y cuentan con todo el apoyo del PSOE», lanzan desde Ferraz. El hermano del jefe del Ejecutivo, según ha confirmado este diario, recurrirá la sentencia.
Distintos cargos y dirigentes socialistas creen que esta sentencia, pese a la gravedad de la misma, supone una bocanada de «oxígeno» para los socialistas frente a otras investigaciones por corrupción como el caso mascarillas o el de las cloacas del PSOE. Que las investigaciones al hermano y la mujer del presidente del Gobierno, que desligan de otras actuaciones judiciales, ejercen de aguja e hilo que cose al partido y aparte de la opinión pública sobre en un cierre de filas contra lo que consideran una «persecución»,, una «campaña» contra el Gobierno y su líder; «acoso» en definitiva.
Para saber cómo late y respira de verdad el corazón del Gobierno en trances como éste hay que atender a dos ministros: Óscar Puente y Óscar López. Ejercen como escuderos de Pedro Sánchez, portavoces oficiosos, diciendo aquello que La Moncloa y el presidente no pueden hacer por el peso institucional. Puente habló de «albañilería judicial» y censuró que este sentencia se enmarca en la «única finalidad de derribar a un gobierno ante la incapacidad de hacerlo por las urnas». «Este procedimiento, junto al del FGE y al de Begoña Gómez, son lo que parecen. Hay mucha mala política detrás y nada de verdadera justicia», apuntó López.
Una idea que aunque expresada de distinta manera recorre al núcleo duro del socialismo. La pugna y la tensión con algunos jueces sigue encendida. «Esta causa tiene un único origen que es dañar al presidente del Gobierno a través de su entorno familiar», afirman desde La Moncloa. «Es una causa política cuyo motivo es perseguir y acusar a la familia del presidente». Patxi López, portavoz socialista en el Congreso, habló de «cacería»: «No se ha perseguido un delito» sino a una persona «por ser el hermano del presidente del Gobierno». «Los perjudicados de hoy son una pieza más de un objetivo político que busca desgastar al Gobierno por cualquier medio. El que pueda hacer, que haga», arremetió Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE.
Pedro Sánchez se enteró de la sentencia en París donde asistía al desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional de Francia. En su equipo más cercano se han conjurado para, una vez más, resistir. Aguantar el envite y la munición que la sentencia supone para la oposición, aunque haga de pegamento entre los suyos y con sus socios de gobernabilidad. «Es una sentencia injusta. No hay motivo para que caiga el Gobierno», sostienen quienes trabajan en el día a día con el jefe del Ejecutivo. Frente a quienes consideran que una condena al hermano del presidente del Gobierno debería tener consecuencias, tienen otra visión. «No nos desestabiliza y no nos va a derribar. Eso no va a pasar. No van a tener esa suerte».
Pese a que los casos de corrupción cercan a La Moncloa y a Ferraz, su perspectiva es sostenerse estas semanas para llegar a las vacaciones de verano y tomar aire. Su pretensión era poner el foco en la economía con la votación de la senda de estabilidad y el decreto que preparan para las próximas semanas sobre vivienda. «Lo de David y Begoña es un caso claro de acoso a la familia del presidente», insisten.