La ministra María Jesús Montero. Mariscal Agencia EFE
Tribunas Montero maquilla la financiación: más dinero, mismos problemasMaría Jesús Montero está presentando el mismo modelo ya existente, pero introduciendo más complejidad en los cálculos.
Javier Santacruz Publicada 10 enero 2026 02:50hEl sistema de financiación autonómica es uno de los mecanismos más complejos de explicar que tenemos en la economía española.
Cada movimiento se presta a diferentes interpretaciones. Pero no de ahora, sino desde hace décadas.
Concretamente, desde que se decidió descentralizar el grueso del gasto público manteniendo centralizados los ingresos.
A falta de conocer algunos detalles técnicos relevantes que se llevarán al Consejo de Política Fiscal y Financiera, vamos a intentar extraer lo fundamental para que los lectores manejen los cuatro puntos más importantes y qué consecuencias tienen en función de la región en que vivan.
1. En primer lugar, lo esencial.
La vicepresidenta y ministra María Jesús Montero quiere arreglar la financiación autonómica como lo hicieron sus predecesores: poniendo más dinero de la Administración Central encima de la mesa.
María Jesús Montero, ministra de Hacienda y vicepresidenta del Gobierno. EP Madrid
Mismo remedio para una enfermedad crónica que cada año que pasa cuesta más cara.
La enfermedad es la insuficiencia y el desequilibrio de los recursos necesarios para gestionar cuestiones clave como el envejecimiento, la inflación (el coste de prestación de los servicios públicos básicos es cada vez más caro), la dispersión de la población o los movimientos migratorios.
Esta fue la receta que se aplicó en la última reforma, la de 2009.
Incluso teniendo en cuenta el coste adicional de no haber hecho la reforma cuando tocaba, en 2014, ¿por qué piensa el Ministerio que aplicando la misma solución (más dinero) que en 2009 va a tener un resultado satisfactorio en términos de mejor financiación, especialmente para las comunidades con índices de financiación per cápita ajustada más bajos?
La probabilidad de vivir un escenario en el que siga habiendo dificultades financieras durante los próximos años es muy elevada.
Montero aparca la cesión del IRPF a Cataluña para no descuadrar el ‘sudoku’ de la financiación autonómicaLo que hoy Hacienda llama statu quo es lo que en 2009 se denominó Fondo de Suficiencia. Es el mecanismo por el cual la Administración Central pone dinero encima de la mesa para que ninguna comunidad reciba menos dinero con el nuevo sistema frente al anterior.
En su presentación, Hacienda habla de cuatrocientos millones que "beneficiarán especialmente a Cantabria y Extremadura", mientras que el volumen del Fondo de Suficiencia en la liquidación del sistema de financiación autonómica de 2023 asciende a 1.398 millones de euros.
Por ejemplo, Extremadura recibió 573 millones por este concepto, Cantabria 631 millones y La Rioja 273 millones.
Habrá que estudiar con detenimiento cuánto realmente recibirán de más vía mayor porcentaje de cesión de la recaudación del IRPF y el IVA (que es donde está el grueso de los 19.000 millones de más que el Ministerio cederá a las comunidades a partir de 2027).
También habrá que estudiar si este aumento de 5 y 5,6 puntos porcentuales respectivamente en el reparto de estos dos impuestos es suficiente para que estas regiones no pierdan financiación real frente a lo que hoy están recibiendo vía Fondo de Suficiencia.
Pedro Sánchez y Oriol Junqueras en la Moncloa. EFE
2. En segundo lugar, lo formal.
Durante casi dos años, el Gobierno y sus apoyos parlamentarios vendieron una reforma radical del sistema de financiación autonómica formulando la llamada "financiación singular catalana".
Sin embargo, a tenor de lo expuesto por la ministra Montero, poco hay, por no decir casi nada, de revolución, sino todo lo contrario.
Habría sido el momento de replantear todo el sistema de financiación para quitar del centro de los cálculos la variable "financiación normativa por habitante ajustado" y sustituirla por un cálculo transparente, actualizable y muy cercano al día a día de cada administración regional, como es el coste de prestación de los servicios públicos fundamentales por población ajustada.
Sólo hay un mínimo retoque denominado "costes fijos" con un 0,4 % de peso en el cálculo de la población ajustada.
La nueva financiación autonómica irrumpe en un semestre de elecciones en las CCAA clave del PP3. En tercer lugar, la escasa originalidad.
Montero está presentando el mismo modelo ya existente, pero introduciendo más complejidad en los cálculos.
Por ejemplo, los ajustes adicionales en la "población ajustada".
O la cesión voluntaria de una parte del IVA recaudado de las pymes, entiendo que adicional a la cesión del nuevo porcentaje del 56,5% de lo que se recauda por IVA.
También está reinventando conceptos ya existentes, como el de la compensación a las comunidades cuya financiación a competencias homogéneas se queda por debajo de la media, y a aquellas que parten de niveles de renta per cápita más bajos.
En el actual sistema ya existen los Fondos de Competitividad y Cooperación.
Llama poderosamente la atención la insistencia en el Fondo de Compensación Interterritorial, una partida que no forma parte como tal del sistema de financiación autonómica, sino que es un capítulo más de los Presupuestos Generales del Estado, cuya función es hacer inversiones en territorios más pobres, no repartir dinero.
En la prórroga de Presupuestos de 2025, los gastos comprometidos de este fondo ascienden a 112,66 millones de euros, casi todo ya pagado.
Hacienda plantea compensar a Extremadura y Cantabria con este mecanismo (216 y 46 millones, respectivamente), lo cual sería reconocer implícitamente que estas regiones (y casi La Rioja) sí pierden con el nuevo modelo.
La frase de la ministra Montero "si una comunidad está por debajo de la media en financiación por habitante significa que es menos dinámica económicamente y ello se mejora a través de más recursos, pero también con mejores inversiones e infraestructuras" dista mucho de la realidad.
Es cierto que una parte de los recursos los determina el dinamismo económico de cada región.
Pero no es menos cierto que territorios con peores condiciones a priori para el crecimiento, como el tamaño (la escala), la estructura demográfica o la situación geográfica, son capaces no sólo de crecer, sino de generar más recursos gracias a un marco institucional más adecuado, estabilidad política o eficiencia en el gasto, entre otros.
Page pregunta "en qué medida está España en venta" y exige negociar una financiación autonómica "sin privilegios"4. En cuarto y último lugar, lo inquietante.
Por un lado, la cantidad de dinero adicional puesta por la Administración Central es incompatible a medio y largo plazo con otros objetivos de política fiscal, siendo el más exigente la transferencia de más de 50.000 millones a la caja de la Seguridad Social para financiar las pensiones.
Por mucho que los ingresos públicos estén subiendo a tasas de dos dígitos (+10,1% en la ejecución hasta noviembre), este escenario no es para siempre.
Es presumible que la Administración Central asuma más deuda en los próximos años para atender simultáneamente todas las exigencias de mayor gasto.
Y, por otro lado, el mecanismo concreto que permitirá elevar en 4.686 millones la financiación homogénea a Cataluña, 4.846 millones a Andalucía, 3.669 millones a la Comunidad Valenciana y 2.555 millones a Madrid.
En una primera aproximación, tomando los números que anualmente actualiza Fedea, Madrid no es la región con mayor financiación homogénea por habitante ajustado.
Sí lo es si calculamos cuánto recaudaría sin bajar o subir ningún impuesto, y antes de aplicar la redistribución que supone el actual sistema de financiación.
El foco de Montero está, por tanto, en la capacidad de Madrid de recaudar más.
*** Javier Santacruz es economista.