El FSB desarticula un complot con drones dirigido contra altos mandos de Defensa y eleva la alerta tras una campaña selectiva que ya se ha cobrado la vida de cuatro altos cargos rusos
Regala esta noticia Añádenos en Google El general Fanil Sarvarov fue asesinado en Moscú el pasado mes de diciembre. (Reuters)Corresponsal. Moscú
09/07/2026 a las 18:51h.El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) comunicó este jueves la desarticulación de un complot terrorista coordinado presuntamente por la inteligencia ucraniana, cuyo objetivo principal ... consistía en descabezar a parte de la dirección militar del Kremlin. La operación antiterrorista se ha saldado con la detención de dos ciudadanos rusos -un exconvicto ruso de 48 años y Natalia Vovk, una mujer de 25 años- que, según el contraespionaje de Moscú, planificaban perpetrar ataques mediante el uso de aeronaves no tripuladas contra personal de Defensa e instalaciones críticas del tejido industrial bélico.
Según la información proporcionada por el FSB, Ucrania reclutó a Vovk en 2024, cuando empezó una relación sentimental con un oficial de inteligencia ucraniano que la habría reclutado por aplicaciones de mensajería. Este le prometió mantener el vínculo después de concluir su misión y su posterior huida de Rusia. Primero se le pidieron tareas como recopilar las direcciones IP de varios establecimientos en San Petersburgo. Después tenía que rastrear el coche de un soldado ruso. Tras estos primeros pasos, en 2026 siguió las instrucciones que le dio y espió con cámaras de seguridad el domicilio y el vehículo del militar.
Por su parte, el principal encausado —reclutado en la localidad ucraniana de Dnipropetrovsk tras sufrir presuntas coacciones y amenazas de persecución legal contra su cónyuge— recibió adiestramiento específico en tiro y manipulación de material explosivo. Concurrió posteriormente con Vovk en un piso franco próximo al cuartel general del mando asignado como objetivo, donde los agentes incautaron disfraces y provisiones destinados a amparar la evasión. El plan de escape contemplaba el traslado de la sospechosa hacia Ucrania cruzando las fronteras de Polonia y Moldavia.
Posible cadena perpetua
Vovk admitió su culpabilidad y está colaborando con la investigación. Se ha abierto una causa penal en su contra en virtud del artículo 30, apartado 1, y del artículo 205, apartado 2 (preparación para un acto terrorista) del Código Penal ruso, con documentación adicional de sus acciones conforme al artículo 275 del mismo código (alta traición). Con estos cargos podría llegar a enfrentarse a una condena de cadena perpetua. Moscú también acusó a Occidente de haber apoyado este tipo de acciones.
Además los servicios secretos rusos identificaron una importante empresa del complejo militar-industrial (que no ha concretado) como uno de los otros objetivos de estos agentes. Los continuados ataques de Kiev con estos dispositivos no tripulados contra industria militar e infraestructura energética rusa en los últimos meses han sido una tónica habitual. Esto se ha convertido en un dolor de cabeza para las autoridades rusas que han intentado combatirlo de todas las formas posibles e incluso sufre escasez de combustible en la misma capital rusa.
Recrudecimiento de la campaña ucraniana
La prensa oficial rusa, señaladamente el diario 'Komsomolskaya Pravda', ha trazado paralelismos directos entre este operativo y los atentados que segaron la vida del bloguero militar Vladden Tatarski y de Daria Duguina, hija del ideólogo ultranacionalista Alexander Duguin. El patrón se reitera: una meticulosa vigilancia sobre el terreno por parte de agentes infiltrados que precedía a la ejecución del ataque. Vovk, según estas fuentes, estuvo siguiendo a su objetivo durante varias semanas, llegando a residir en su mismo inmueble para transmitir información detallada.
Sin embargo, la inquietud en el seno del Ministerio de Defensa responde a una realidad lacerante: el éxito que este tipo de operaciones quirúrgicas ha cosechado en el pasado reciente. Cuatro altos mandos de la estructura bélica de Moscú han resultado asesinados en suelo ruso, asestando severos golpes a la moral castrense y evidenciando las vulnerabilidades de la retaguardia.
Fueron los casos de cargos relevantes como Igor Kirílov (asesinado en diciembre de 2024), jefe de las Fuerzas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de Rusia; Yaroslav Moskálik (abril de 2025), subjefe de la Dirección Operativa Principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; Fanil Sarvárov (diciembre de 2025), jefe de la Dirección de Entrenamiento Operativo del Estado Mayor; y Damir Davídov (junio de 2026), coronel al mando de la Dirección Principal de Misiles y Artillería (GRAU) del Ministerio de Defensa.
En el caso del ataque contra Kirílov, el FSB detuvo a un ciudadano uzbeko que habría sido reclutado por los servicios especiales ucranianos. En los atentados contra Moskalik y Davídov también hubo arrestados. Sin embargo tras la muerte de Sarvárov no se anunció la captura de ningún presunto implicado aunque el Comité de Investigación abrió un caso penal. Con este último plan abortado, Moscú constata que la seguridad de su propia jerarquía militar sigue en el punto de mira.
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