Qué dice el estudio
Para descubrir la capacidad de las aves para reconocer el sexo de las personas, los investigadores realizaron experimentos en cinco países europeos: Chequia, Francia, Alemania, Polonia y España. Concretamente, pidieron a voluntarios, hombres y mujeres, de estatura similar y vestidos de forma parecida, que caminaran en línea recta hacia las aves para estimar la distancia de huida, es decir, los metros que separan a un animal de una amenaza antes de que huya.
Del análisis de las 2,701 observaciones totales, los investigadores encontraron que, en las 37 especies examinadas, las aves macho eran más propensas al riesgo que las hembras e, inesperadamente, que tanto los machos como las hembras huían antes cuando se les acercaban mujeres que cuando se les acercaban hombres.
"La diferencia en la huida asociada al sexo del observador, de alrededor de un metro más cuando se acercaban las hembras que los machos, era constante en todas las poblaciones de los cinco países europeos examinados", reza el estudio.
De los resultados, por tanto, los investigadores concluyeron que las aves temen más a las mujeres y pueden reconocer el sexo de las personas que se les acercan, reaccionando de forma diferente. Sin embargo, aún no se ha aclarado qué señales o características perciben ni por qué temen más al sexo femenino.
"Creo plenamente en nuestros hallazgos de que las aves urbanas reaccionan de forma diferente según el sexo de la persona que se les acerca, pero de momento no puedo explicarlos", comenta Daniel Blumstein, coautor del estudio. Añade: "Utilizamos técnicas de análisis comparativo de última generación que demostraron la coherencia de nuestros resultados entre ciudades y entre especies, pero sencillamente aún no tenemos una explicación definitiva".
la forma del cuerpo, el modo de andar y las feromonas, es decir, sustancias químicas producidas por las glándulas exocrinas (sudor, sebo) que inducen respuestas conductuales o fisiológicas específicas. No obstante, solo se trata de hipótesis, por lo que será necesario seguir investigando para desentrañar este nuevo misterio."Esta es quizá la parte más interesante de nuestro estudio. Hemos identificado un fenómeno, pero aún no conocemos su causa. Sin embargo, nuestros resultados exponen la sofisticada capacidad de las aves para evaluar su entorno", concluye Federico Morelli, de la Universidad de Turín y coautor de la investigación.
Artículo originalmente publicado enWIRED Italia.Adaptado por Alondra Flores.