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Columnas NEWSLETTER Musk, Dúrov y la tortilla quemada de SánchezApúntate y recibe cada miércoles esta newsletter para leerla antes que nadie y no perderte la información más relevante.
Ferrer Molina Publicada 6 febrero 2026 10:04hEl PSOE ha decidido elevar el discurso contra los "tecno‑oligarcas" (Pedro Sánchez, dixit) en medio de una crisis ferroviaria sin precedentes y en la recta final de las elecciones en Aragón.
Ese súbito entusiasmo por combatir a las maléficas plataformas digitales hiede a operación política de distracción, por un lado, y de intento de movilización del electorado, por otro.
Sánchez, que ya venía hablando de "tecnocasta" con el mismo desprecio que lo hacía de los "cenáculos de Madrid", de los "multimillonarios", de los "señores de los puros", de "los tabloides digitales", de "la fachosfera", de "la máquina del fango", de los "poderes oscuros" o de "las terminales políticas y mediáticas" trata de convencernos de que es víctima de una conspiración mundial para desalojarle de su legítimo ejercicio del poder.
Elon Musk, como Trump o como el creador de Telegram, son así amenazas para la democracia y merecen ser contenidos con toda "la fuerza del Estado". ¡Apartemos de España las garras de Silicon Valley!
Toda la factoría de Moncloa, un ejército de centenares de asesores, se ha puesto a trabajar para exprimir el choque personal con Musk y con Pavel Dúrov, articulito incluido en el New York Times.
Hay que construir el relato de que Sánchez no se rinde a las presiones, por descomunales que sean.
La ofensiva contra los tecno‑oligarcas pretende correr un tupido velo sobre el escándalo de los trenes: los 46 muertos de Adamuz, la multiplicación de las averías y retrasos en el AVE, y el inaudito caos de Cercanías en Barcelona, ideal para alimentar el victimismo del España nos roba.
De paso, sirve para tratar de resucitar la campaña de Pilar Alegría en Aragón. La ex portavoz de Sánchez lleva camino de batir el récord del PSOE. ¿Es posible que nunca, antes que ella, nadie haya obtenido peores resultados para los socialistas? En ello está.
Sánchez prefiere desplazar el foco hacia un relato inflado, rimbombante, de épica barata, en el que él es el escudo para salvar el planeta de todos los Darth Vader imaginables. Porque los magnates del algoritmo tratan de manipular a oscuras nuestras mentes.
Es la clásica táctica de la confrontación: cuanto más se habla de Musk, Dúrov y los "caudillos digitales", menos se hace de Adif o de Paco Salazar, el amigo de Alegría.
O sea, que ante la falta de apoyos en la calle y en el Parlamento, Sánchez se agarra al primer Elon Musk que encuentra para intentar darle la vuelta a una tortilla que se le ha quemado hace tiempo.