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'Nazarena', de Karina Sainz Borgo: en la estela de Rulfo y Faulkner

'Nazarena', de Karina Sainz Borgo: en la estela de Rulfo y Faulkner
Artículo Completo 857 palabras
Están siendo los autores latinoamericanos los más fieles al traslado a la novela de un imaginario fecundamente inspirado en la tradición de las sagas familiares, que un día tuvo asiento en la novela europea ('Los Buddenbrook', de Thomas Man) pero que en América fecundó de nueva forma William Faulkner . Los lectores de 'Nazarena', la excelente novela que nos entrega Karina Sainz Borgo, verán que da otra vuelta de tuerca a su prestigiado lugar literario, y reconocerán un mundo al que se habían asomado a través de 'Cien años de soledad', del colombiano García Márquez , o de 'Pedro Páramo', del mexicano Juan Rulfo . NOVELA 'Nazarena' Autora Karina Sainz Borgo Editorial Alfaguara Año 2026 Páginas 197 Precio 19,90 euros 4Junto a ellos no se ocultan ecos del García Lorca de 'La casa de Bernarda Alba'. Pero es que los latinoamericanos citados no podrían entenderse sin la influencia de Faulkner, el gran autor de la ribera del Mississippi. Dos grandes novelas suyas, 'Mientras agonizo' y 'El ruido y la furia', penetran según creo en el imaginario de 'Nazarena', la primera citada, por la saga familiar y relaciones entre hermanos; la segunda, por la distorsión narrativa con que Faulkner aceptó el desafío que Shakespeare adelantó para describirnos la vida como un cuento lleno ruido y de furia narrado por un idiota, perspectiva del narrador de 'El ruido y la furia' y perspectiva que adopta Nazarena, protagonista y en parte narradora de la novela que ha elevado su nombre a título. Esta joven no es discapacitada intelectual, como el narrador faulkneriano, pero está aquejada de una locura, una distorsión psíquica , plagada de traumas, y sobre todo aquejada tanto del desamor familiar como del lugar de objeto erótico al que se ve sometida una joven caribeña en un mundo violento y hostil dominado por códigos masculinos de preeminencia y poder. Noticia Relacionada PORTADA estandar Si Karina Sainz Borgo: «Yo no me colgué de una viga porque tenía libros para leer» Bruno Pardo Porto La escritora y periodista vuelve a Venezuela en 'Nazarena', su nueva novela, donde cuenta la historia de una familia en descomposición a finales del siglo XIX: en esa casa cabe un paísLa irracionalidad, pero sobre todo la mezcla de elementos reales e imaginarios, del mundo diurno y el onírico , provoca esa vuelta de tuerca de la que hablaba arriba en el estilo y ambición literaria de Karina Sainz Borgo. Traslada un mundo al que se asomó en sus novelas anteriores, sobre todo en 'El tercer país', fundamental para entender 'Nazarena'. Pero a diferencia de novelas anteriores, 'Nazarena' ha despojado los espacios de referencias reales reconocibles, solamente podremos atisbar que nos encontramos en un país caribeño, y que hay una dictadura, en nombre de un general temible y muy temido. Pero los que actúan son sus secuaces, con depravada y voraz impunidad. En el lado de la resistencia esta Porcia, la hermana mayor de ocho hermanas que componen el espacio familiar de Nazarena, que es la número siete en edad. Porcia, es una especie de Bernarda Alba que tiene sometidas a sus hermanas, y es quien sostiene el legado familiar, venido a menos, pero todavía potente, que ambicionan varios secuaces paramilitares. Atisbamos que nos encontramos en un país caribeño, y que hay una dictadura, en nombre de un general muy temidoDe modo que Nazarena y sus hermanas viven en una especie de cárcel, como pájaros enjaulados cuyo canto apenas es audible. En esa cárcel que es a un tiempo política y familiar , el poder no deja resquicio a la humanidad, que es sometida a su sola expresión de deseos primarios, profundamente animales. La comida y la fornicación (o defenderse de ella) son el origen de varios de los traumas que no sufre únicamente Nazarena, pero es en ella donde se ha quebrado la relación entre raciocinio y locura, y donde lo vivido parece una pesadilla, porque las peores pesadillas de dominio y sumisión se han hecho reales. En esta novela el naturalismo expresivo alcanza cotas de gran riqueza léxica, pero también de asociaciones sensitivas que acercan los dos mundos, el animal y el humano, hasta hacerlos indistintos. Esa es la gran apuesta de una novela y una autora que ha decidido que el horror, ese horror que clamó un día Kurt en el Congo , lo sea en los espacios familiares de una comunidad caribeña en la que fragua la desesperanza como una hija muerta. El expresionismo naturalista de esta novela alcanza a los procedimientos narrativos de Karina Sainz Borgo, consciente de que únicamente la literatura puede relatar ese cuento de ruido y de furia que es la vida en países caribeños.

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Están siendo los autores latinoamericanos los más fieles al traslado a la novela de un imaginario fecundamente inspirado en la tradición de las sagas familiares, que un día tuvo asiento en la novela europea ('Los Buddenbrook', de Thomas Man) pero que en América fecundó de ... nueva forma William Faulkner.

Los lectores de 'Nazarena', la excelente novela que nos entrega Karina Sainz Borgo, verán que da otra vuelta de tuerca a su prestigiado lugar literario, y reconocerán un mundo al que se habían asomado a través de 'Cien años de soledad', del colombiano García Márquez, o de 'Pedro Páramo', del mexicano Juan Rulfo.

Junto a ellos no se ocultan ecos del García Lorca de 'La casa de Bernarda Alba'. Pero es que los latinoamericanos citados no podrían entenderse sin la influencia de Faulkner, el gran autor de la ribera del Mississippi. Dos grandes novelas suyas, 'Mientras agonizo' y 'El ruido y la furia', penetran según creo en el imaginario de 'Nazarena', la primera citada, por la saga familiar y relaciones entre hermanos; la segunda, por la distorsión narrativa con que Faulkner aceptó el desafío que Shakespeare adelantó para describirnos la vida como un cuento lleno ruido y de furia narrado por un idiota, perspectiva del narrador de 'El ruido y la furia' y perspectiva que adopta Nazarena, protagonista y en parte narradora de la novela que ha elevado su nombre a título.

Esta joven no es discapacitada intelectual, como el narrador faulkneriano, pero está aquejada de una locura, una distorsión psíquica, plagada de traumas, y sobre todo aquejada tanto del desamor familiar como del lugar de objeto erótico al que se ve sometida una joven caribeña en un mundo violento y hostil dominado por códigos masculinos de preeminencia y poder.

La escritora y periodista vuelve a Venezuela en 'Nazarena', su nueva novela, donde cuenta la historia de una familia en descomposición a finales del siglo XIX: en esa casa cabe un país

La irracionalidad, pero sobre todo la mezcla de elementos reales e imaginarios, del mundo diurno y el onírico, provoca esa vuelta de tuerca de la que hablaba arriba en el estilo y ambición literaria de Karina Sainz Borgo. Traslada un mundo al que se asomó en sus novelas anteriores, sobre todo en 'El tercer país', fundamental para entender 'Nazarena'. Pero a diferencia de novelas anteriores, 'Nazarena' ha despojado los espacios de referencias reales reconocibles, solamente podremos atisbar que nos encontramos en un país caribeño, y que hay una dictadura, en nombre de un general temible y muy temido.

Pero los que actúan son sus secuaces, con depravada y voraz impunidad. En el lado de la resistencia esta Porcia, la hermana mayor de ocho hermanas que componen el espacio familiar de Nazarena, que es la número siete en edad. Porcia, es una especie de Bernarda Alba que tiene sometidas a sus hermanas, y es quien sostiene el legado familiar, venido a menos, pero todavía potente, que ambicionan varios secuaces paramilitares.

Atisbamos que nos encontramos en un país caribeño, y que hay una dictadura, en nombre de un general muy temido

De modo que Nazarena y sus hermanas viven en una especie de cárcel, como pájaros enjaulados cuyo canto apenas es audible. En esa cárcel que es a un tiempo política y familiar, el poder no deja resquicio a la humanidad, que es sometida a su sola expresión de deseos primarios, profundamente animales. La comida y la fornicación (o defenderse de ella) son el origen de varios de los traumas que no sufre únicamente Nazarena, pero es en ella donde se ha quebrado la relación entre raciocinio y locura, y donde lo vivido parece una pesadilla, porque las peores pesadillas de dominio y sumisión se han hecho reales.

En esta novela el naturalismo expresivo alcanza cotas de gran riqueza léxica, pero también de asociaciones sensitivas que acercan los dos mundos, el animal y el humano, hasta hacerlos indistintos. Esa es la gran apuesta de una novela y una autora que ha decidido que el horror, ese horror que clamó un día Kurt en el Congo, lo sea en los espacios familiares de una comunidad caribeña en la que fragua la desesperanza como una hija muerta. El expresionismo naturalista de esta novela alcanza a los procedimientos narrativos de Karina Sainz Borgo, consciente de que únicamente la literatura puede relatar ese cuento de ruido y de furia que es la vida en países caribeños.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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