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No busque la habilidad mejor pagada; pregunte qué problema resuelve y cómo combinarla

No busque la habilidad mejor pagada; pregunte qué problema resuelve y cómo combinarla
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No existe una guerra entre habilidades humanas y tecnológicas, sino un premio a su combinación. Dominar herramientas abarata tareas, pero el dinero sigue estando en liderar y tomar decisiones clave. La nueva edición del Barómetro E&E de habilidades demandadas revela un cambio clave: el enfoque 'skills first'. Hoy las empresas pagan más a quienes fusionan capacidades tecnológicas, visión comercial y liderazgo para resolver problemas organizativos complejos. Leer
BARÓMETRO E&E DE HABILIDADESNo busque la habilidad mejor pagada; pregunte qué problema resuelve y cómo combinarlaActualizado 13 SEP. 2026 - 09:47Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

No existe una guerra entre habilidades humanas y tecnológicas, sino un premio a su combinación. Dominar herramientas abarata tareas, pero el dinero sigue estando en liderar y tomar decisiones clave. La nueva edición del Barómetro E&E de habilidades demandadas revela un cambio clave: el enfoque 'skills first'. Hoy las empresas pagan más a quienes fusionan capacidades tecnológicas, visión comercial y liderazgo para resolver problemas organizativos complejos.

Un AI Engineer, un director comercial, un arquitecto cloud y un responsable de talento parecen tener poco en común. Sin embargo, cuando se desmontan sus puestos y se observa qué tienen que saber hacer, empiezan a aparecer las mismas piezas: analizar, decidir, entender tecnología, coordinar personas, gestionar riesgos, vender una solución o responder por un resultado.

Ese es el cambio más interesante que deja esta semana el Barómetro E&E de las 20 habilidades más demandadas. El mercado laboral está pasando de ordenar carreras únicamente por títulos profesionales a fijarse cada vez más en combinaciones de capacidades. La OCDE denomina skills first a esta tendencia: las titulaciones y la experiencia siguen importando, pero se complementan con información más precisa sobre lo que una persona sabe hacer y puede demostrar. Su último análisis señala que este enfoque está ganando terreno precisamente porque los puestos cambian más rápido que los nombres tradicionales de las profesiones.

La consecuencia es que ninguna de las 20 habilidades garantiza por sí sola una profesión de éxito y ninguna tiene un precio fijo. Pensamiento analítico no paga 80.000 euros; saber IA tampoco. El salto salarial aparece cuando esas capacidades permiten asumir decisiones, ingresos, sistemas críticos, presupuestos, equipos o riesgos que la organización no puede permitirse gestionar mal.

El World Economic Forum recuerda que pensamiento analítico sigue siendo la competencia básica más demandada; resiliencia y liderazgo ocupan inmediatamente después posiciones destacadas. Al mismo tiempo, IA y big data, ciberseguridad y alfabetización tecnológica son las habilidades cuyo uso crecerá con mayor velocidad.

El WEF espera además que el 39% de las competencias utilizadas hoy se transforme antes de 2030. El mercado que emerge, por tanto, no enfrenta habilidades humanas contra habilidades tecnológicas: premia la combinación de ambas.

La tecnología paga más cuando alguien responde por el sistema

Las habilidades 1, 2, 6, 8, 10, 12 y 17 del Barómetro forman uno de los recorridos profesionales más evidentes: pensamiento analítico, alfabetización en IA, ciberseguridad, datos, cloud, desarrollo de software y gobierno tecnológico.

En los primeros escalones aparecen analistas, desarrolladores, ingenieros de datos o especialistas en seguridad. Más arriba, esas mismas capacidades se combinan para crear puestos como arquitecto de soluciones, arquitecto de datos, Tech Lead, arquitecto cloud, responsable de ciberseguridad, CDO o especialista en gobierno de IA.

Una vacante actual de Accenture en Sevilla muestra bien cómo funciona ese salto. Su Data Architecture Manager debe dominar Azure, Databricks, SQL, PySpark, calidad y gobierno del dato, pero también liderar programas internacionales, coordinar equipos, gestionar riesgos y presentar decisiones a interlocutores ejecutivos. Incluso exige experiencia con IA generativa. Ya no se paga sólo por conocer una tecnología sino por diseñar el sistema y hacerse responsable de que negocio, datos y tecnología encajen.

Hay que recurrir de nuevo al caso de Sanofi, que ofrece el ejemplo de su Solution Architect. esta oferta ofrece una banda de 59.600 a 89.400 euros y combina arquitectura empresarial, transformación digital y relación con responsables de producto y negocio. La cifra pertenece al puesto completo, no a una supuesta prima por pensamiento analítico o cloud.

Las bandas de Adecco muestran la misma progresión. Un Cloud Architect sénior se mueve entre 70.000 y 100.000 euros, mientras que un Platform Engineer sénior alcanza entre 80.000 y 95.000, y un FinOps sénior, entre 75.000 y 90.000. Son posiciones en las que la competencia digital de base se ha convertido en responsabilidad sobre disponibilidad, escalabilidad, seguridad o coste.

El ya archicitado informe de PwC que analizó más de mil millones de anuncios en 27 países calcula que los empleos que requieren capacidades específicas de IA crecieron un 69%, frente al 9% del conjunto del mercado estudiado. La prima salarial media asociada a esas habilidades alcanzó el 62%. Pero el propio estudio muestra que no estamos ante una recompensa automática por hacer un curso: los puestos donde la IA actúa como multiplicador de expertos son precisamente aquellos donde ganan importancia el juicio, el liderazgo y otras capacidades humanas.

Lo mismo ocurre con la ciberseguridad. El WEF sitúa redes y seguridad entre las habilidades de crecimiento más rápido, mientras su Global Cybersecurity Outlook 2026 recoge que el 87% de los responsables consultados considera las vulnerabilidades relacionadas con IA el riesgo cibernético que más rápidamente aumentó en 2025. La carrera puede comenzar en análisis, IAM o DevSecOps y avanzar hacia arquitectura, gestión de riesgos o CISO, donde el trabajo ya no consiste solo en encontrar vulnerabilidades: exige decidir qué riesgo puede asumir la empresa y explicarlo a dirección.

El gobierno de IA sigue una trayectoria similar. El 77% de las organizaciones encuestadas por IAPP ya trabaja en AI governance, proporción cercana al 90% entre las empresas que utilizan IA; apenas 10 de 671 participantes dijeron que no necesitarían más personal. IAPP sitúa la mediana internacional de quienes trabajan exclusivamente en gobierno de IA en 151.800 dólares, pero esa cifra mezcla países, sectores y niveles de experiencia y no puede trasladarse como salario esperado a España.

Alguien tiene que vender, financiar y ejecutar

Una de las mayores diferencias frente a la edición de la semana pasada del Barómetro es la entrada explícita de venta consultiva, planificación financiera y operaciones. El Barómetro estaba muy bien preparado para explicar quién construye tecnología, pero peor para responder quién consigue clientes, quién decide si una inversión es rentable o quién convierte la estrategia en funcionamiento cotidiano.

LinkedIn detecta en España un crecimiento claro de capacidades vinculadas a ventas B2B, customer success, planificación comercial y estrategias de crecimiento. En desarrollo de negocio aparecen además go-to-market, gestión de stakeholders e insights comerciales. La metodología no mide todo el empleo español -combina adquisición de habilidades y éxito en contratación dentro de LinkedIn-, pero aporta una señal relevante sobre hacia dónde se están moviendo las funciones comerciales.

SAP lo convierte en un puesto concreto. Su Account Executive en Madrid debe prospectar y cerrar negocio, pero también comprender la estrategia del cliente, sus objetivos y los resultados que busca para posicionar soluciones cloud. La propia compañía combina contratación y diez meses de aprendizaje dentro de su Academy for Customer Success. La profesión comercial que aparece aquí está mucho más cerca de consultoría y tecnología que de la venta transaccional tradicional.

Y puede estar muy bien pagada: Adecco sitúa a un AI Business Development Manager sénior entre 70.000 y 100.000 euros más variable, a un Pre-Sales Engineer / AI Solutions Consultant entre 75.000 y 95.000 y a un Enterprise Sales Manager especializado en soluciones digitales e IA entre 80.000 y 130.000 euros más variable. El patrón vuelve a repetirse: la prima aparece cuando conocimiento tecnológico y capacidad comercial se encuentran en la misma persona.

La habilidad 18 (planificación financiera, control y comprensión del negocio) sigue la misma lógica desde otro ángulo. LinkedIn sitúa en Finanzas españolas la gestión de P&L y el pensamiento estratégico entre las capacidades en auge. No basta con producir un informe: el valor aumenta cuando el profesional explica qué está pasando, construye escenarios y ayuda a decidir dónde invertir o recortar.

Heidrick & Struggles analiza un mercado muy concreto: el de directivos interinos y profesionales independientes de alta cualificación que las empresas incorporan para afrontar transformaciones, cubrir temporalmente posiciones clave o ejecutar proyectos complejos.

En ese entorno, las capacidades más solicitadas en 2026 incluyen control financiero, planificación y análisis financiero (FP&A), gestión de proyectos y liderazgo de oficinas de proyectos (PMO). Finanzas concentra el 51% de las solicitudes de liderazgo interino recogidas por la firma, mientras que la demanda relacionada con PMO y transformación empresarial aumentó un 37% respecto al año anterior.

Estos datos no describen el conjunto del mercado laboral y tampoco permiten concluir que Finanzas o gestión de proyectos sean las profesiones más demandadas en términos generales. Se refieren a contrataciones especializadas y, con frecuencia, de alto nivel. Pero sí muestran algo relevante: cuando una empresa necesita controlar sus números, ejecutar una transformación o sacar adelante un proyecto crítico, sigue recurriendo a profesionales capaces de convertir planes en resultados. En esos puestos se paga, sobre todo, por experiencia, capacidad de ejecución y responsabilidad.

La gestión de proyectos (en el puesto 11) encaja exactamente ahí. PMI calcula que existen alrededor de 39,6 millones de profesionales de proyectos y que la demanda mundial podría aumentar hasta un 64% entre 2025 y 2035. El recorrido va desde coordinación hasta dirección de programas, y el salto de valor llega cuando aumentan presupuesto, dependencias, número de equipos y riesgo.

Habilidades que cambian el techo profesional

Resiliencia, liderazgo, comunicación, aprendizaje permanente, empatía y gestión del talento (puestos 3, 4, 5, 7, 13 y 15) plantean un problema distinto: ninguna constituye por sí sola un oficio. No existe una vacante seria cuyo único requisito sea "ser resiliente". Sin embargo, estas capacidades pueden decidir hasta dónde progresa un especialista.

El WEF coloca resiliencia, liderazgo, creatividad, empatía y aprendizaje permanente entre las competencias centrales o de creciente importancia. Su valor aparece cuando un profesional pasa de ejecutar una tarea a coordinar personas, tratar con clientes, gestionar conflictos o tomar decisiones bajo incertidumbre.

IKEA lo hace visible en Valladolid. Su People & Culture Manager debe acompañar una transformación, desarrollar equipos y conectar cultura, talento y negocio. La gestión del talento deja de ser únicamente selección y formación para convertirse en planificación de capacidades, movilidad y desarrollo organizativo.

Este punto ayuda también a interpretar inteligencia emocional y comunicación. Son esenciales para customer success, HR Business Partner, preventa, consultoría o dirección comercial, pero las fuentes no permiten aislar una prima salarial por empatía o escucha. Lo que hacen es ampliar la clase de problemas que un especialista puede gestionar.

El cambio hacia modelos skills first refuerza este fenómeno. La OCDE señala que empleadores y gobiernos están empezando a complementar títulos y experiencia con evaluación explícita de habilidades, aunque advierte de dificultades para validar competencias y reconocer credenciales alternativas. Para un candidato, eso aumenta el valor de demostrar aprendizaje, liderazgo o comunicación mediante resultados concretos, no simplemente declararlos en el currículo.

La IA abarata hacer, pero no necesariamente decidir

La creatividad ocupa el puesto 9 y la optimización de procesos el 19. Parecen capacidades alejadas, pero la IA las está acercando.

Crear una primera versión de un texto, una interfaz, un prototipo o una automatización cuesta cada vez menos. El problema pasa a ser qué merece construirse y qué proceso merece automatizarse. El WEF espera que el pensamiento creativo siga aumentando en importancia y, al mismo tiempo, encuentra que gestión de recursos, operaciones y calidad diferencian claramente a las ocupaciones que crecen de aquellas que retroceden.

Eso abre trayectorias hacia Product Manager, responsable de innovación, Process Engineer, dirección de operaciones o Supply Chain Manager. No se paga por producir más ideas, sino por elegir prioridades y conseguir mejoras verificables.

La Guía LHH 2026 ilustra la progresión en operaciones: un Supply Chain Analyst de multinacional puede llegar a 80.000 euros más un 10% variable con más de diez años. La remuneración refleja experiencia y responsabilidad sobre una cadena de suministro, no una prima por conocer Lean o saber analizar procesos.

Sostenibilidad: una carrera que se vuelve más técnica

La última habilidad del Barómetro, sostenibilidad y gestión ambiental aplicada, no cierra la lista porque carezca de perspectivas. El WEF incluye environmental stewardship entre las diez habilidades cuyo uso más crecerá y sitúa a ingenieros ambientales y de energías renovables entre los perfiles con buenas perspectivas. Cedefop espera además crecimiento en actividades de electricidad, TIC e ingeniería durante la transición verde y digital europea.

La Agencia Internacional de la Energía aporta una señal laboral todavía más concreta. El empleo energético mundial alcanzó 76 millones de personas en 2024 y creció un 2,2%, frente al 1,3% del conjunto de la economía. Más de la mitad de las 700 empresas, sindicatos y centros formativos consultados declararon cuellos de botella críticos, especialmente en perfiles técnicos como electricistas, especialistas de redes e ingenieros.

Eso obliga a interpretar bien la habilidad que ocupa el puesto 20. Una formación general en ESG puede servir de base, pero los puestos de mayor valor suelen añadir una especialidad: energía, ingeniería, finanzas sostenibles, riesgo climático, datos o regulación. Igual que ocurre con la IA, la etiqueta importa menos que la responsabilidad concreta que hay debajo.

El mejor sueldo aparece en la intersección

La fotografía de esta semana modifica una conclusión de la edición anterior. Entonces resultaba fácil fijarse en los nuevos títulos: Agentic AI Engineer, AI Governance Manager, CISO, People Analytics Lead o especialista ESG. Esas profesiones siguen creciendo, pero el nuevo Barómetro muestra que el fenómeno relevante no es la aparición de nombres llamativos. Es la formación de perfiles híbridos.

El arquitecto de datos mejor valorado no sólo sabe datos: entiende cloud, gobierno, negocio, proyectos y comunicación. El comercial tecnológico no solo sabe vender: comprende IA, producto y cliente. El responsable financiero mejor posicionado combina contabilidad, análisis, escenarios y conocimiento de la operación. El líder de talento empieza a necesitar analítica. El profesional de sostenibilidad necesita datos y regulación. El especialista de seguridad que llega a CISO debe hablar de riesgo y negocio, no únicamente de tecnología.

Por eso las 20 habilidades funcionan mejor como bloques de construcción de carreras que como veinte destinos independientes. Pensamiento analítico puede llevar desde análisis hacia arquitectura o finanzas; IA amplía funciones existentes; resiliencia ayuda a asumir responsabilidad; liderazgo lleva de especialista a manager; comunicación abre preventa y consultoría; ciberseguridad conduce hacia arquitectura y CISO; aprendizaje mantiene vigente la especialización; datos llevan hacia arquitectura y CDO; creatividad hacia producto; cloud hacia arquitectura; proyectos hacia programas; software hacia Tech Lead; empatía hacia cliente o personas; venta consultiva hacia grandes cuentas; talento hacia dirección de RR. HH.; cambio hacia transformación; gobierno hacia riesgo digital; finanzas hacia dirección financiera; operaciones hacia supply chain; y sostenibilidad hacia proyectos ambientales, energéticos o climáticos.

Dominar una de estas capacidades no garantiza un puesto mejor pagado, y sumar certificados no equivale a sumar euros. Las referencias salariales revisadas repiten el mismo patrón: las bandas aumentan cuando se combinan especialización, experiencia y superficie de responsabilidad.

Esa puede ser la regla más útil para interpretar las profesiones de éxito en 2026. No buscar la habilidad con el sueldo más alto, sino preguntar qué problema importante permite resolver, qué responsabilidad permite asumir y con qué otras capacidades debe combinarse.

Las herramientas seguirán cambiando. También los títulos de los puestos. Lo que parece mucho más estable es aquello por lo que las empresas están dispuestas a pagar: alguien capaz de hacerse cargo de un resultado que importa.

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