Las representaciones míticas de la mujer, ya sea la Venus de Botticelli, la diosa hindú Lakshmi o las doncellas de las leyendas artúricas, suelen compartir un rasgo inconfundible: una melena larga, fluida y aparentemente inalcanzable. Es fácil pensar que semejantes longitudes están confinadas al reino de la mitología, intactas por la cruda realidad de las puntas abiertas y el encrespamiento. Sin embargo, basta con deslizar el dedo por TikTok o Instagram para encontrar a creadoras de contenido luciendo cabellos que rivalizarían con la mismísima Rapunzel.
Muchas de estas influencers prometen que su pelo ha crecido a un ritmo vertiginoso gracias a una técnica concreta: el hair oiling o aceitado capilar. Pero, frente a los estantes repletos de fórmulas exóticas y sueros de lujo, surge una pregunta inevitable: ¿necesitamos realmente productos caros o el secreto milenario siempre ha estado escondido en nuestra cocina en forma de aceite de oliva?
El resurgir de un ritual milenario. Aunque el término hair oiling suene a un invento moderno empaquetado para la Generación Z, la realidad es muy distinta. Esta práctica no nació ayer bajo el aro de luz de un smartphone. El aceitado capilar es una técnica profundamente arraigada en la medicina ayurvédica de la India, con textos sánscritos de hace más de 5.000 años que ya recomendaban infundir el pelo con aceites naturales para restaurar su brillo y relajar la mente. Asimismo, en el antiguo Egipto también se empleaban ungüentos a base de grasa animal o aceite de ricino con propósitos similares.
¿Qué ha cambiado entonces? El escaparate. El hair oiling ha pasado en pocos meses de ser un "truco heredado" a un ritual estético imprescindible. Las redes sociales lo han coreografiado en una escena altamente reconocible que incluye un masaje lento, la aplicación meticulosa de aceites antes del lavado, una toalla tibia y un secado con un acabado increíblemente brillante (glossy). Entre la avalancha de aceites de coco, argán y jojoba, el aceite de oliva ha comenzado a reclamar su trono, no solo por su accesibilidad, sino porque históricamente ha sido la piedra angular de la cosmética mediterránea y la base para extraer las propiedades de innumerables plantas medicinales.
En Xataka
Unos investigadores han mirado el cerebro de personas que meditan y han descubierto algo inesperado sobre su "edad cerebral"
La ciencia detrás del brillo. Más allá de la estética visual, la gran pregunta es si embadurnarse el pelo en aceite realmente funciona. La respuesta de la ciencia es un rotundo sí, aunque con matices importantes.
Rocío Lajarín, doctora en Farmacia y CEO de Alma Secret, explica en GQ que el cabello está formado en un 90% por proteínas, principalmente queratina. "Cuando usamos aceites con afinidad estructural, conseguimos reducir la pérdida de proteína y reforzar la resistencia del tallo capilar", afirma. El portal Healthline añade que el aceitado regular reduce la "fatiga higral" (la hinchazón y secado repetitivo de la fibra capilar al mojarse), actuando como un cemento que protege las cutículas.
Si nos centramos en el "oro líquido", los estudios clínicos respaldan sus múltiples beneficios:
• Hidratación y elasticidad profunda: Una investigación del Journal of Cosmetic Science demuestra cómo el aceite de oliva penetra en la fibra capilar gracias a su alto contenido de ácidos grasos esenciales, mejorando significativamente la hidratación y la resistencia a la rotura.
• Un cóctel de vitaminas: El aceite de oliva virgen rejuvenece el cabello porque contiene vitamina E, vitamina C (que estimula la formación de colágeno) y vitamina A (potenciadora de la regeneración celular).
• Escudo contra el daño y el sol: El International Journal of Trichology subraya que el aceite de oliva extra virgen contiene hidroxitirosol, un polifenol que combate los radicales libres y el daño celular inducido por los rayos UV-A. Además, es altamente eficaz para reducir el daño tras someter al pelo a procesos químicos como los tintes.
• Acción antifúngica: El mismo International Journal of Trichology señala que el aceite de oliva tiene una influencia inhibitoria sobre hongos que atacan el cabello, como el Microsporum gypseum.
El gran debate: ¿Hace crecer el pelo? Aquí es donde la dermatología choca con los mitos de internet. La dermatóloga Andrea Combalia advierte en Telva que al hair oiling "se le están atribuyendo muchos beneficios que no son reales, como que el pelo crezca más rápido o aumente su densidad". Médicos consultados en Cleveland Clinic coinciden en que el ritmo de crecimiento y el grosor están predeterminados por la genética, la edad y las hormonas. Los aceites previenen la rotura (lo que permite retener longitud), pero no aceleran la fase de crecimiento desde el folículo.
Sin embargo, la dermatóloga Ana Molina aporta en Trendencias un dato fascinante. Se ha observado que los fitoestrógenos presentes en el aceite de oliva pueden tener un efecto antiandrogénico al inhibir la enzima 5-alfa-reductasa (la cual convierte la testosterona en DHT). Dado que la DHT causa la miniaturización de los folículos en la alopecia androgenética, "los fitoestrógenos pueden ayudar a prevenir o ralentizar su progresión".
¿Raíces o solo puntas? Este es el punto de mayor controversia. El aceitado del cuero cabelludo antes de lavar protege la barrera lipídica de la piel frente a los tensioactivos agresivos del champú. Sin embargo, el peluquero Daniel Gil en Marie Claire y el doctor Steven Walker en GQ son tajantes: si tienes el cuero cabelludo graso o sufres de dermatitis seborreica, debes evitar aplicar aceites directamente en la raíz.
La Dra. Shilpi Khetarpal de la Cleveland Clinic lo confirma: si eres propenso a la caspa, aplicar aceite puede empeorar el problema al alimentar al hongo Malassezia, causando más inflamación. En estos casos, el hair oiling debe ser estrictamente de medios a puntas.
Un ritual con sentido común. Al final del día, el aceite de oliva no va a reescribir tu genética capilar ni va a transformarte en un cuadro renacentista por arte de magia. Lo que la ciencia nos dice es mucho más pragmático y, a la vez, liberador.
El verdadero valor de esta tendencia radica en entender el cuidado del pelo como un ritual respetuoso con nuestra estructura capilar natural, y no como una acumulación compulsiva de cosméticos sintéticos. El aceite de oliva es una herramienta poderosa, accesible y avalada por la dermatología para defender nuestra melena de la polución, el calor de las planchas y el desgaste diario. Aplicado con sentido común, el oro líquido de nuestra dieta mediterránea se confirma también como el mejor cosmético de nuestro baño.
Imagen | Photo by Curology on Unsplash
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Nos prometieron el pelo de Rapunzel con cosméticos carísimos. La ciencia dice que el verdadero secreto lleva milenios en tu cocina
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Alba Otero
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Nos prometieron el pelo de Rapunzel con cosméticos carísimos. La ciencia dice que el verdadero secreto lleva milenios en tu cocina
Lejos de ser un invento de las redes, embadurnarse el pelo en aceite proviene de la medicina ayurvédica india. Los expertos confirman que el aceite de oliva sella la hidratación y protege del sol, pero advierten: no reescribirá tu genética capilar
Las representaciones míticas de la mujer, ya sea la Venus de Botticelli, la diosa hindú Lakshmi o las doncellas de las leyendas artúricas, suelen compartir un rasgo inconfundible: una melena larga, fluida y aparentemente inalcanzable. Es fácil pensar que semejantes longitudes están confinadas al reino de la mitología, intactas por la cruda realidad de las puntas abiertas y el encrespamiento. Sin embargo, basta con deslizar el dedo por TikTok o Instagram para encontrar a creadoras de contenido luciendo cabellos que rivalizarían con la mismísima Rapunzel.
Muchas de estas influencers prometen que su pelo ha crecido a un ritmo vertiginoso gracias a una técnica concreta: el hair oiling o aceitado capilar. Pero, frente a los estantes repletos de fórmulas exóticas y sueros de lujo, surge una pregunta inevitable: ¿necesitamos realmente productos caros o el secreto milenario siempre ha estado escondido en nuestra cocina en forma de aceite de oliva?
El resurgir de un ritual milenario. Aunque el término hair oiling suene a un invento moderno empaquetado para la Generación Z, la realidad es muy distinta. Esta práctica no nació ayer bajo el aro de luz de un smartphone. El aceitado capilar es una técnica profundamente arraigada en la medicina ayurvédica de la India, con textos sánscritos de hace más de 5.000 años que ya recomendaban infundir el pelo con aceites naturales para restaurar su brillo y relajar la mente. Asimismo, en el antiguo Egipto también se empleaban ungüentos a base de grasa animal o aceite de ricino con propósitos similares.
¿Qué ha cambiado entonces? El escaparate. El hair oiling ha pasado en pocos meses de ser un "truco heredado" a un ritual estético imprescindible. Las redes sociales lo han coreografiado en una escena altamente reconocible que incluye un masaje lento, la aplicación meticulosa de aceites antes del lavado, una toalla tibia y un secado con un acabado increíblemente brillante (glossy). Entre la avalancha de aceites de coco, argán y jojoba, el aceite de oliva ha comenzado a reclamar su trono, no solo por su accesibilidad, sino porque históricamente ha sido la piedra angular de la cosmética mediterránea y la base para extraer las propiedades de innumerables plantas medicinales.
La ciencia detrás del brillo. Más allá de la estética visual, la gran pregunta es si embadurnarse el pelo en aceite realmente funciona. La respuesta de la ciencia es un rotundo sí, aunque con matices importantes.
Rocío Lajarín, doctora en Farmacia y CEO de Alma Secret, explica en GQ que el cabello está formado en un 90% por proteínas, principalmente queratina. "Cuando usamos aceites con afinidad estructural, conseguimos reducir la pérdida de proteína y reforzar la resistencia del tallo capilar", afirma. El portal Healthlineañade que el aceitado regular reduce la "fatiga higral" (la hinchazón y secado repetitivo de la fibra capilar al mojarse), actuando como un cemento que protege las cutículas.
Si nos centramos en el "oro líquido", los estudios clínicos respaldan sus múltiples beneficios:
Hidratación y elasticidad profunda: Una investigación del Journal of Cosmetic Sciencedemuestra cómo el aceite de oliva penetra en la fibra capilar gracias a su alto contenido de ácidos grasos esenciales, mejorando significativamente la hidratación y la resistencia a la rotura.
Un cóctel de vitaminas: El aceite de oliva virgen rejuvenece el cabello porque contiene vitamina E, vitamina C (que estimula la formación de colágeno) y vitamina A (potenciadora de la regeneración celular).
Escudo contra el daño y el sol: El International Journal of Trichologysubraya que el aceite de oliva extra virgen contiene hidroxitirosol, un polifenol que combate los radicales libres y el daño celular inducido por los rayos UV-A. Además, es altamente eficaz para reducir el daño tras someter al pelo a procesos químicos como los tintes.
Acción antifúngica: El mismo International Journal of Trichology señala que el aceite de oliva tiene una influencia inhibitoria sobre hongos que atacan el cabello, como el Microsporum gypseum.
El gran debate: ¿Hace crecer el pelo? Aquí es donde la dermatología choca con los mitos de internet. La dermatóloga Andrea Combalia advierte en Telva que al hair oiling "se le están atribuyendo muchos beneficios que no son reales, como que el pelo crezca más rápido o aumente su densidad". Médicos consultados en Cleveland Clinic coinciden en que el ritmo de crecimiento y el grosor están predeterminados por la genética, la edad y las hormonas. Los aceites previenen la rotura (lo que permite retener longitud), pero no aceleran la fase de crecimiento desde el folículo.
Sin embargo, la dermatóloga Ana Molina aporta en Trendencias un dato fascinante. Se ha observado que los fitoestrógenos presentes en el aceite de oliva pueden tener un efecto antiandrogénico al inhibir la enzima 5-alfa-reductasa (la cual convierte la testosterona en DHT). Dado que la DHT causa la miniaturización de los folículos en la alopecia androgenética, "los fitoestrógenos pueden ayudar a prevenir o ralentizar su progresión".
¿Raíces o solo puntas? Este es el punto de mayor controversia. El aceitado del cuero cabelludo antes de lavar protege la barrera lipídica de la piel frente a los tensioactivos agresivos del champú. Sin embargo, el peluquero Daniel Gil en Marie Claire y el doctor Steven Walker en GQ son tajantes: si tienes el cuero cabelludo graso o sufres de dermatitis seborreica, debes evitar aplicar aceites directamente en la raíz.
La Dra. Shilpi Khetarpal de la Cleveland Clinic lo confirma: si eres propenso a la caspa, aplicar aceite puede empeorar el problema al alimentar al hongo Malassezia, causando más inflamación. En estos casos, el hair oiling debe ser estrictamente de medios a puntas.
Un ritual con sentido común. Al final del día, el aceite de oliva no va a reescribir tu genética capilar ni va a transformarte en un cuadro renacentista por arte de magia. Lo que la ciencia nos dice es mucho más pragmático y, a la vez, liberador.
El verdadero valor de esta tendencia radica en entender el cuidado del pelo como un ritual respetuoso con nuestra estructura capilar natural, y no como una acumulación compulsiva de cosméticos sintéticos. El aceite de oliva es una herramienta poderosa, accesible y avalada por la dermatología para defender nuestra melena de la polución, el calor de las planchas y el desgaste diario. Aplicado con sentido común, el oro líquido de nuestra dieta mediterránea se confirma también como el mejor cosmético de nuestro baño.