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El exdetective condenado por violar a una joven en Castellón, a su salida de los juzgados. LP Ocho años de prisión por violar a una joven fingiendo ser enlace del cártel de SinaloaEl condenado, un detective de Castellón inhabilitado y con varias causas pendientes, se cambió de sexo para eludir un caso de violencia machista
Ignacio Cabanes
Valencia
Miércoles, 8 de abril 2026, 07:44
... las múltiples amenazas con las que Vicente L. G., un exdetective ya inhabilitado y con varias causas pendientes, amedrentaba a una joven estudiante de 21 años de Castellón, a quien primero ofreció un trabajo inexistente como camarera y luego hizo creer que era un valioso enlace para los traficantes del cártel de Sinaloa, con el fin de «causar un profundo temor en la perjudicada» para violarla.Tal como cuenta Las Provincias, se trata de la segunda condena por delitos contra la libertad sexual contra este sujeto de 45 años, después de que esta misma Audiencia Provincial lo condenara en 2024 a tres años y nueve meses de prisión por abusos sexuales a persona menor de 16 años y corrupción de menores tras simular ser productor de películas pornográficas. Pero al no ser firme todavía la sentencia y ser hechos cometidos con posterioridad a la violación por la que ahora se le condena, no se le puede aplicar la agravante de reincidencia.
Riesgo alto de reincidencia
No obstante, consta un informe de valoración de riesgo y peligrosidad de la Policía Nacional, con fecha del pasado mes de julio, que alerta del «alto riesgo de reincidencia» del acusado y que aportó el Ministerio Fiscal en cuestiones previas al comienzo del juicio.
De hecho, la sentencia también recoge las diligencias abiertas contra esta persona por un presunto fraude de ley, por un cambio de sexo en el Registro Civil, «al tratar de cambiar de género para eludir sus responsabilidades penales en un procedimiento de violencia de género». En la hoja histórico penal le consta como identidad principal «sexo: mujer».
Hechos probados
Los hechos probados por los que ahora es condenado se remontan a octubre de 2018, cuando conoció a la víctima, una estudiante que residía en un piso de alquiler con su pareja en Castellón, y entabló conversación con ella con la excusa inicial de preguntarle por la ubicación de una calle.
Tras varios minutos de conversación, a sabiendas de que todo lo que le manifestaba era falso y de que no tenía intención alguna de contratarla, le ofreció trabajar de camarera en un establecimiento o de encargada. Según figura probado, le hizo creer que tenía muchos restaurantes en Castellón y que estaba muy bien relacionado. De este modo y con esta argucia, consiguió el teléfono de la víctima, para posteriormente contactar con ella mandándole mensajes de WhatsApp.
«Movido en todo momento por el ánimo de doblegar su voluntad para mantener relaciones sexuales posteriormente con ella», le hizo creer que era una persona con mucho poder en Castellón, tanto él como su familia, que conocía a muchas personas importantes, policías y miembros de la carrera judicial. Incluso le confesó que se dedicaba a «mover droga», concretamente cocaína base que introducía en paquetes de proteínas, y cuya función era la de actuar de enlace entre los narcotraficantes y «sus contactos» en la Policía, y que por ello era muy valioso para el cártel de Sinaloa, al facilitarles los controles policiales para poder evitarlos, causando todo ello «un profundo temor en la joven».
«Mis amigos pueden encontrarte en cualquier momento, si hay cualquier problema y podrían ir contra ti y contra tu familia», le decía con el mismo ánimo intimidatorio. «Tengo contactos con los cuerpos policiales, como se te ocurra denunciar, me voy a enterar y tendrás que atenerte a las consecuencias».
«El vídeo no va a servir de nada porque estás todo el rato llorando», le decía sobre la grabación de la agresión sexual para el supuesto narco
Para dotar de mayor verosimilitud esta fachada de hombre influyente con contactos en distintos ámbitos, tanto policiales como entre los narcotraficantes, el acusado manejaba datos personales tanto de la joven como de sus familiares, que la denunciante no le había proporcionado, e incluso le mostró un arma de fuego escondida en un mueble junto a la cama.
Para completar el engaño y obligarla a tener sexo con él, la citó en su domicilio y le hizo creer que uno de los cabecillas del cártel de Sinaloa «se había encaprichado de ella» al ver unas fotos suyas en redes sociales. «Esta persona es peligrosa y puede mandar a gente para buscarte en cualquier sitio», le decía, al tiempo que la engatusó con una extraña idea, «grabar un vídeo de carácter sexual demostrándole que somos pareja».
La víctima accedió a acudir «con la intención de poner fin a dicha situación y de no volver a verlo más». Pero, al llegar el acusado cerró la puerta con llave, puso la televisión a todo volumen y la forzó en contra de su voluntad, grabando las agresiones sexuales, con acceso carnal. «El vídeo no va a servir de nada porque estás todo el rato llorando», se quejaba el ahora condenado por violación.
Absuelto de acoso
Aunque la sentencia considera probado que con posterioridad a la agresión sexual el acusado le envió un mensaje a su víctima con ánimo de infundirle temor: «Como me denuncies voy a difundir el video que grabé, iré a por ti o a por tu familia», se le absuelve del delito de acoso, al ser un único mensaje acreditado.
La Audiencia condena al exdetective a seis años de prisión por el delito de agresión sexual, y ocho años de libertad vigilada, y otros dos años por el delito de amenazas condicionales. Asimismo el fallo le prohíbe comunicarse y aproximarse a menos de 500 metros de su víctima durante un plazo de trece años. Asimismo, en concepto de responsabilidad civil el condenado deberá indemnizar a la joven con 15.000 euros ya que como consecuencia de estos hechos ha sufrido un cuadro clínico compatible con síndrome de estrés postraumático. La agresión sexual que sufrió «alteró su vida cotidiana tanto a nivel sexual, como a nivel académico, viéndose obligada a cambiar de domicilio, limitando su vida diaria ya que no puede llevar a cabo actividades sola y necesita ir acompañada para salir a la calle», remarca la sentencia.
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