La clave no está en la perfección, «está en la compatiblidad». Y hay líneas que no se deben cruzar nunca: el desprecio es el predictor número uno de ruptura, señala la psicóloga Lara Ferreiro
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 07/07/2026 Actualizado a las 00:11h.A veces, si somos algo atrevidos, nos lanzamos a preguntarle a alguien que acabamos de conocer qué colonia lleva. O la receta de un plato. ... O cómo logra tener el pelo tan bonito. O dónde se ha comprado ese vestido que nos fascina. Está claro que queremos reproducir aquello que nos encanta y vemos en otros. Por eso, quién al conocer a una pareja de esas que irradian felicidad y complicidad aunque lleven muchos años no ha sentido la tentación de preguntarles por el secreto para lograr una relación tan bonita como la suya. Porque eso sí que da envidia -más que cualquier perfume o que la prenda más favorecedora- y suscita una curiosidad tremenda. ¿Todas esas parejas comparten alguna fórmula 'mágica'? «No son parejas perfectas, pero sí compatibles», sentencia Lara Ferreiro, psicóloga y terapeuta, quien despeja algunas incógnitas sobre el tema y desvela qué suelen tener en común estos amores largos y felices.
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Discuten... pero bien
Según Gottman, puede predecirse una separación con más del 90% de precisión observando durante apenas unos minutos cómo discute una pareja. «El tono, el lenguaje corporal, el desprecio o la actitud defensiva son más importantes que el tema de la riña. Las parejas felices saben bajar la tensión, hacer pausas y reparar emocionalmente después del conflicto -indica Ferreiro-. Evitan insultos y humillaciones. El desprecio es el predictor número uno de divorcio».
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Mantienen la admiración mutua
«La admiración funciona como un 'colchón emocional' que amortigua las crisis. Cuando una persona pierde totalmente la admiración por su pareja, empieza a interpretar todo de forma negativa», apunta la psicóloga.
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No sacan las cosas de quicio
Las parejas emocionalmente inteligentes «no convierten una diferencia en una guerra personal», apunta. Ni siquiera las grandes crisis. Problemas económicos, enfermedades, infidelidades, estrés o desgaste sexual forman parte de muchas relaciones largas. «Lo importante es cómo se afrontan. Algunas investigaciones muestran que las parejas que consiguen superar crisis importantes desarrollan incluso mayor sensación de unión y resiliencia emocional después», revela la terapeuta.
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Evitan los '4 jinetes de Gottman'
Gottman identificó cuatro conductas especialmente dañinas en pareja: crítica destructiva, desprecio, actitud defensiva y bloqueo emocional o 'muro'. «Cuando estas dinámicas aparecen de forma repetida, el riesgo de ruptura aumenta muchísimo. Especialmente el bloqueo emocional: cuando uno deja de comunicarse con el otro...», desliza.
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Cuidan pequeños detalles
«El amor no se mantiene con grandes gestos puntuales, sino con pequeñas conductas cotidianas repetidas en el tiempo. Abrazos, mensajes, preguntar '¿cómo estás?', un beso antes de dormir o interesarse por el día del otro generan conexión emocional constante», apunta Ferreiro. Según explica, Gottman descubrió que las parejas felices responden positivamente al 86% de las 'llamadas emocionales' de la pareja, mientras que las parejas infelices solo responden aproximadamente al 33%. «Es decir, la diferencia está en atender esas pequeñas necesidades emocionales del día a día», resume.
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Entienden que el amor cambia
Uno de los grandes errores actuales es pensar que el amor debería sentirse siempre igual que al principio. Pero biológicamente el enamoramiento intenso dura entre 12 y 24 meses. Durante esa etapa predominan dopamina, adrenalina y la obsesión emocional. Después aparece un amor más estable basado en apego, seguridad y confianza. «Muchas personas confunden esa calma con pérdida de amor, cuando, en realidad, es una evolución natural del vínculo», asevera la psicóloga. Quienes sí lo entienden duran más.
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No necesitan mostrar su amor en redes
«Diversos estudios asocian el uso excesivo de redes sociales con mayores niveles de comparación, celos e insatisfacción relacional. Las parejas felices priorizan más la conexión privada que la imagen pública», indica la psicóloga. Así que, si vemos en redes a parejas que no dejan de poner fotos en sus perfiles haciéndose carantoñas y disfrutando de planes todo el rato, huele mal. ¿A qué viene tanta escenificación?
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