Más y más posts muestran textos, imágenes y carteles hablando de la alegría que produce a sus autores el hecho de que Nicolás Maduro haya sido “capturado” y se encuentre fuera del país (así lo denominan quienes están a favor de las acciones; otros, en contra de la intervención usan el término “secuestrado”). Basta con abrir TikTok y escribir ‘Venezuela’ en la caja de búsqueda para encontrarse con estas expresiones.
No son solamente los venezolanos quienes expresan su sentir en las redes, ni tampoco son todos los nacionales quienes alaban el hecho. Un sinnúmero de personas de todo el mundo se ha pronunciado en contra de la intervención extranjera, como @lisette_garcía, y aseguran que la frase “América para los americanos” de la doctrina Monroe, en realidad representa “nuestras tierras [las de los latinoamericanos] para sus intereses [los de Estados Unidos]”.
Forbes el profesor Justin Miller, de la Universidad de Tulsa. Con ello, los usuarios ven en sus timelines más publicaciones que “legitiman” las propias opiniones, mostrando mucho menos, o nada, de opiniones divergentes, alimentando en la persona la idea de que tiene la razón.Por otro lado, los algoritmos también favorecen las reacciones emocionales, desbocadas, indignadas, pues estas aumentan la interacción de los usuarios. “Cuando se expone a usuarios a opiniones contrarias, la reacción emocional puede incrementar el rechazo, no el entendimiento”, se extrae del artículo de Frontiers “Avoiding the elephant in the room: echo chambers and the (de-)politicization of COVID-19 during the 2021 German federal election on Twitter” (Evitando el elefante en la habitación: cámaras de eco y la (des)politización del COVID-19 durante las elecciones federales alemanas de 2021 en Twitter).
Si a todo esto sumamos los juegos de nuestra propia mente, prejuicios cognitivos como el sesgo de confirmación, o la tendencia a aceptar información que confirme lo que ya creemos y rechazar lo que no, podemos entender la polarización que caracteriza nuestros tiempos.
¿Y quién tiene la razón en temas como éste, que son más intrincados que los propios algoritmos? La respuesta no es fácil ni hay una sola, probablemente demasiados usuarios tienen al menos un argumento válido y sonoro. La problemática venezolana no tiene una lectura unívoca. Ciertamente el mundo no está dibujado en blanco y negro, presenta complejidad y vale la pena hacer un esfuerzo por digerirla, aunque no tenga nuestro sabor favorito.