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Economía

Otra vez el día después

Otra vez el día después
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Desde 2023 hasta aquí, lo único relevante que se ha llevado Pedro Sánchez a nivel electoral han sido las catalanas de 2024. Leer
AnálisisOtra vez el día después
  • ENRIQUE COCERO
15 MAR. 2026 - 23:56El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y su equipo felicitan a Alfonso Fernández Mañueco (i) tras ganar las elecciones.EFE

Desde 2023 hasta aquí, lo único relevante que se ha llevado Pedro Sánchez a nivel electoral han sido las catalanas de 2024.

De hecho, es uno de esos casos en los que el PSC juega hacia el PSOE porque, cuando no conviene, sale la vena federalista y los socialistas de Cataluña actúan como un ente aparte. Esto, por supuesto, aplica en ambos sentidos: el PSC intenta no mancharse de la corrupción socialista y aboga por sacar los Presupuestos aunque sea para convocar elecciones.

Desde 2023 hasta aquí, otra variable que marca las campañas electorales son los pactos: de aquel cardiaco, mucho más que mental, "somos más" del 23-J hasta estas elecciones en Castilla y León, lo más relevante, preguntado y discutido es la cuestión de cuánto va a durar el día después de las elecciones.

Lo tentador es empezar, pues, este párrafo con un "lo que Vox no ha entendido es que...", pero Vox sí sabe que sus votantes están más a que el PSOE no gobierne que a aleccionar al PP. Por eso, en la última semana de esta campaña dijeron que no iban a bloquear ningún pacto. Al día siguiente, Garriga dijo que, el lunes 16, ya se verá qué harán.

Era una forma de negar no negando nada, de decir que pactar es conveniente pero el temor a ser penalizados por aparentar ser blandos a estas alturas puede penalizar. Pero los gobiernos siguen en bloqueo sin que nadie sepa qué cuestiones en concreto, tangibles, aterrizadas, está rechazando Vox. A ver: que, a lo mejor, no rechaza nada y está viendo qué tal le va en las siguientes elecciones y, recopilados los resultados... esperan a las andaluzas.

Así que los pactos se han metido por todos lados, hasta el punto en el que Carlos Martínez, candidato del PSOE, ha ido proponiendo que gobierne la lista más votada, para luego acusar al PP de ser incapaz, para luego volver a ello, para luego decir que no es sanchista, para luego cerrar con Puente, Zapatero y Sánchez la campaña electoral... unos malabares más complicados que los de Vox con los pactos.

Por su parte, el "No a la Guerra" metido a calzador en Castilla y León, no ha sido más que una excusa oportuna para que Pedro Sánchez recuperase tracción internacional y moralidad interior. ¿Efectiva? Veremos. ¿Consecuente? Apenas, dado que nadie espera de su gobierno que entre en un conflicto que comanda Israel. Por lo tanto, en Sánchez se encuentra la medida y la protesta, algo muy distinto que durante la guerra de Irak. Este "No a la guerra" se hace muy desde la barrera, como han sido los llamamientos a la paz en Gaza o Ucrania. Desactivado en menos de 24 horas con el envío de la Cristóbal Colón por la agresión de Irán a Chipre, ha vivido de los rescoldos morales y acabará rentando más a Sánchez si inicia carrera internacional, que a los supuestos beneficios que deje en España... ya sin hablar de Castilla y León.

Como ya se habrán dado cuenta, las algo más de 500 palabras de arriba han enumerado cuestiones que hemos vivido a lo largo de la campaña de Castilla y León sin hablar de nada concreto que se vayan a llevar a su tranquilidad y futuro los habitantes de esa tierra.

Todas esas cuestiones buscan más la visceralidad que el pragmatismo en un momento en el que no se puede estar muy pendiente de a quién odias sino cómo resuelves. Otra vez estamos a las puertas de una crisis y lo que se ha querido que se oiga son eslóganes llenos de palabras pero vacíos de contenido... como son todos los eslóganes, por otra parte.

Lo que Vox y PSOE siguen sin entender es que, con tanta información y a nuestro alcance, las creencias no son dogmas, sino hipótesis a ser contrastadas y es mejor plantearlas ya, que esperar a que nos volvamos a hundir por pensar que la verdad es lo primero que le pasa a alguien por la cabeza.

El primer dogma a reformular es el de las mayorías. No ya absolutas, sino que los apoyos de investidura sean leales toda la legislatura, porque en un mundo incierto, la estabilidad es obligatoria. Otro dogma es que el suspense por parte de Vox de alargar los pactos, elección tras elección, es una emoción innecesaria y se encamina a evidenciar déficit de capital humano. El último es que, elección tras elección, Pedro Sánchez y todo su presidium sólo hacen campaña por Pedro Sánchez y eso hace que, fagocitar a toda su izquierda en Castilla y León haya salido rentable por D'Hondt, pero no por voto.

Si lo único que se contrasta, en cambio, es la credulidad del votante, volveremos a ese punto en el que Zapatero, el que hoy se reivindica como inventor del "No a la guerra", negó durante tres años una crisis y se fue del Gobierno tras haber congelado todo y mentido sobre la situación del Estado.

Enrique Cocero | Consultor y analista político

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Fuente original: Leer en Expansión
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