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Pablo Lara: «La nota de corte no debería ser el único criterio para acceder a Medicina»

Pablo Lara: «La nota de corte no debería ser el único criterio para acceder a Medicina»
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La Real Academia Nacional de Medicina de España reconoce la trayectoria profesional de este catedrático de Fisiología de la UMA, que ha sido 12 años decano de la facultad de Málaga

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Pablo Lara, en las instalaciones de la Facultad de Medicina de Málaga. Ñito Salas Pablo Lara: «La nota de corte no debería ser el único criterio para acceder a Medicina»

La Real Academia Nacional de Medicina de España reconoce la trayectoria profesional de este catedrático de Fisiología de la UMA, que ha sido 12 años decano de la facultad de Málaga

Susana Zamora

Sábado, 24 de enero 2026, 00:12

... ha desempeñado a lo largo de su carrera un papel clave en la gestión universitaria, siendo doce años decano de la Facultad de Medicina de la UMA y siete, presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina, donde continúa de asesor. En la actualidad, compagina su labor docente con su responsabilidad al frente de la Unidad de Salud Cerebral del CIME (Centro de Investigación Médico-Sanitario de la UMA). Este mes ha sido distinguido con el Premio de Educación y Docencia Médica 2025 otorgado por la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) por su dilatada trayectoria y compromiso con la profesión.

-Este reconocimiento a toda una carrera suena a que se acerca la jubilación…

-No, no. Si tengo salud y las circunstancias personales y familiares lo permiten, mi deseo es continuar hasta los 70 años, incluso puede que continúe como emérito, ya se verá. Me encanta mi trabajo y es una suerte poder ser profesor universitario. Desde que me incorporé en 1987 como becario predoctoral y empecé mi primera docencia, fundamentalmente me he sentido profesor universitario. Aunque he dedicado mucho tiempo a la gestión, el hilo conductor de toda mi actividad profesional en la UMA ha sido procurar mejorar la enseñanza para formar mejor a los futuros médicos. Mi objetivo siempre ha sido aportar algo para mejorar su formación.

-En su experiencia como docente, investigador y gestor, ¿qué le ha dado más dolores de cabeza?

-Dolores de cabeza, pocos. He tenido siempre muchas cosas que hacer y problemas que abordar, pero los he podido afrontar bien acompañado y con trabajo en equipo. Son facetas complementarias que todo profesor universitario debe compatibilizar; te hacen ser mejor. No obstante, para mí, la principal es la docencia; es la actividad que más me llena.

-Con la perspectiva de los años, ¿cuál ha sido el mayor cambio en la Facultad de Medicina de Málaga?

Lo más importante ha sido todo lo que ha traído Bolonia y la convergencia al Espacio Europeo de Educación Superior. Ha supuesto poner en el centro al estudiante y la adquisición de competencias para formar a un buen médico generalista. Lo importante no es lo que enseñamos los profesores, sino lo que aprende el estudiante.

El profesorado ha hecho un esfuerzo enorme, con mucho compromiso y con menos medios de los deseables, introduciendo metodologías innovadoras y reforzando la formación práctica clínica. Contamos con unos 1.600 tutores clínicos externos y unos 250 profesores. Hemos incorporado áreas de simulación clínica, nuevas tecnologías, docencia 'on line' y hemos obtenido recientemente el sello internacional de calidad de la Federación Mundial de Educación Médica. Además, hemos renovado el plan de estudios, no por obligación legal, sino para ofrecer la mejor formación posible. Tenemos asignaturas clínicas desde primero, contenidos como medicina personalizada, genómica o formación obligatoria en gestión sanitaria o humanismo. En una facultad de Medicina no se para nunca.

-Las notas de corte para acceder a Medicina son altísimas. ¿Es justo el sistema? ¿No deja muchas vocaciones fuera?

-El sistema actual es objetivo. El acceso al grado de Medicina es extraordinariamente competitivo: hay unas cinco solicitudes por plaza. Esa demanda explica el aumento de facultades, que ya son 55 en España. Las universidades públicas estamos obligadas a seguir la PAU, que es objetiva, aunque hay diferencias entre comunidades. Mi opinión es que la nota no debería ser el único elemento. En otros países se valoran aspectos como la empatía, el altruismo o la resolución de problemas. Se han planteado experiencias piloto, pero el tema es complejo, dado que son competencias que deben adquirirse en la carrera. Aun así, estamos de acuerdo en que no debería ser solo una nota la que determine el acceso, porque muchas vocaciones quedan fuera.

-¿No cree que en los últimos años se ha creado una burbuja de notas altas en el sistema universitario y en particular en Medicina? ¿Cuánto de moda o de prestigio social hay detrás de esa elección?

-Sin duda hay un componente de moda. La profesión médica está bien valorada socialmente y tiene un objetivo muy noble: cuidar la salud de los demás. Pero ejercer la medicina implica una gran exigencia y requiere un componente vocacional importante. La inmensa mayoría de nuestros estudiantes lo tiene. El grado es muy exigente y la tasa de abandono es mínima; la mayoría continúa y acaba la carrera.

Respecto al prestigio social, lo tiene, aunque la profesión lleva tiempo en protestas por el trato que recibe de las administraciones sanitarias. Económicamente no es tan atractiva como a veces se percibe. Tener medio punto más o menos en la PAU no significa ser mejor médico.

-En sus 12 años como decano de Medicina y al frente de la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina ha reiterado que en España no faltan médicos, que estamos por encima de la media europea. Sin embargo, la percepción que tienen los ciudadanos de la sanidad pública es muy diferente: según el último barómetro sanitario del CIS, sólo el 52,2% piensa que funciona bien. ¿Qué falla entonces?

-No faltan médicos en términos globales, pero faltan especialistas en determinadas especialidades y territorios. Y eso es algo admitido por el propio Ministerio de Sanidad y recogido en sus informes. Habría que recordar que en España no se puede ejercer en el sistema sanitario público si no eres especialista.

La 'aparente' falta de médicos se debe a que la profesión médica, especialmente en Atención Primaria, no está siendo bien tratada. La responsabilidad de un médico es enorme y la formación muy larga. Si el sistema público no resulta atractivo, se produce un trasvase a la privada. Para cubrir plazas de difícil cobertura hay que incentivar y fidelizar. Aunque las autoridades sanitarias están mejorando la oferta de empleo, los contratos de trabajo y la incentivación de puestos de difícil cobertura, falta mucho camino por recorrer.

Los médicos, trabajando en equipo con todas las profesiones sanitarias, somos los principales garantes de la seguridad de los pacientes. Por eso, reclamamos un Estatuto propio para la profesión: los requisitos de formación y las responsabilidades en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes hacen necesario reconocer su singularidad y mejorar sus condiciones laborales de acuerdo con la trascendencia que tiene el cuidado de nuestra salud.

-Este sábado, 16.763 personas se presentan en España al examen MIR (Médico Interno Residente) para optar a una de las 9.276 plazas. Son un 50% más que hace una década. ¿Son suficientes? ¿Hay un desajuste entre titulados que salen y plazas que se ofertan?

-Cada año se gradúan algo más de 8.000 médicos y se ofertan unas 9.000 plazas MIR. El alto número de aspirantes se debe a extracomunitarios y a médicos que ya se graduaron y vuelven a presentarse para hacer otra especialidad. Además, arrastramos el déficit de plazas de la crisis anterior. Según el Ministerio, este desequilibrio debería corregirse en torno a 2027 si mejoran las condiciones laborales.

-¿Está bien planteado el modelo del MIR?

-Todo es mejorable. El MIR ha evolucionado positivamente y debe ser un examen para médicos generalistas. Se avanza hacia preguntas más prácticas, centradas en problemas frecuentes y casos clínicos. Nuestra propuesta es que sea cada vez más práctico y con mayor paralelismo entre el grado y la formación especializada.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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