La investigación, publicada esta semana en la revista científica The BMJ, reveló que, en promedio, las personas que suspendieron el uso de medicamentos para bajar de peso recuperaron alrededor de 0.4 kilogramos por mes. A este ritmo, los pacientes volvieron a su peso inicial en un plazo estimado de entre un año y medio y dos años. En el caso de los fármacos más recientes, como Ozempic, la recuperación fue aún más rápida, con un aumento mensual promedio de 0.8 kilogramos y un retorno al peso original aproximadamente 1.5 años después de dejar el tratamiento.
Este hallazgo resulta especialmente relevante si se considera que, de acuerdo con observaciones previas, cerca del 50% de las personas con obesidad interrumpe la medicación para perder peso después de los primeros 12 meses de uso. La combinación de una alta tasa de abandono y una rápida recuperación del peso plantea importantes desafíos para el manejo clínico de la obesidad.
Los investigadores también determinaron que la velocidad de ganancia de peso tras suspender la medicación fue hasta cuatro veces mayor que la observada en las personas que mantuvieron su control de peso mediante dietas estructuradas y programas de actividad física. Esta diferencia subraya el papel de las intervenciones conductuales como un componente clave para la estabilidad a largo plazo.
Ozempic funciona, pero no es un “medicamento milagro”
Sam West, investigador postdoctoral del Departamento Nuffield de Ciencias de la Salud de Atención Primaria de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio, explicó que estas tendencias no reflejan una falta de eficacia de los medicamentos. “No se trata de una deficiencia de los fármacos, sino de que la obesidad es una enfermedad crónica y recurrente. Estos resultados constituyen una advertencia contra el uso a corto plazo sin un enfoque más integral para el control del peso”, señaló.
Si bien estudios previos han sugerido que medicamentos como Ozempic pueden reducir de forma significativa el riesgo de muerte prematura asociada a enfermedades cardiovasculares, el metaanálisis también identificó que los beneficios cardiometabólicos no se mantienen tras suspender el tratamiento. Mediante un cálculo matemático, los especialistas concluyeron que indicadores como la presión arterial, los niveles de glucosa y el colesterol regresaron a valores similares a los iniciales en un promedio de 1.4 años después de dejar la medicación.
Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowLos autores reconocen varias limitaciones en su trabajo, entre ellas la escasez de estudios sobre los medicamentos más recientes y el tiempo relativamente corto de seguimiento tras la suspensión del tratamiento. Esto implica que algunas de las estimaciones presentadas se basan en proyecciones modeladas y no exclusivamente en datos observados en la práctica clínica real. No obstante, señalan que los resultados se mantuvieron consistentes en múltiples análisis de sensibilidad, lo que respalda la solidez de sus conclusiones.
Finalmente, West concluye que “la cuestión no es si estos medicamentos funcionan, porque claramente lo hacen, sino cómo utilizarlos de la manera más eficaz y sostenible dentro de los sistemas de salud. Los hallazgos sugieren que el tratamiento de la obesidad exige un compromiso a largo plazo, no solo por parte de los pacientes, sino también de las instituciones sanitarias”.