No hubo sorpresas. La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, ha beneficiado este viernes al equipo de su predecesor en el cargo, Álvaro García Ortiz, en los primeros nombramientos discrecionales de calado efectuados como máxima representante del Ministerio Fiscal.
Tras oír al Consejo Fiscal, Peramato ha promovido a la ex jefa de la Secretaria Técnica con García Ortiz, Ana García León, como fiscal de Sala Jefe de Penal del Tribunal Supremo frente a la ex fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, o el también fiscal de Sala Jaime Moreno -estos dos últimos miembros del grupo de fiscales que investigó el procés-. García León carece de experiencia en la casación penal.
Asimismo, ha ascendido a la categoría de fiscal del Tribunal Supremo al hasta ahora teniente fiscal de la Secretaria Técnica, Diego Villafañe, la persona que más poder ha acumulado en la Fiscalía General en los últimos años siendo la mano derecha indiscutible de García Ortiz. La fiscal general ha destacado "su extraordinario currículum, proactividad, rigor técnico y su conocimiento jurídico, así como su visión multidisciplinar y capacidad de trabajo" a la hora de nombrarlo.
Villafañe fue imputado y luego exonerado en la causa abierta en el Alta Tribunal por revelación de secretos de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador. Este fiscal ha sido considerado como una persona clave en la actuación del Ministerio Público en el caso del novio de Ayuso que conllevó por primera vez en la historia a la condena penal de un fiscal general del Estado.
Tanto García León como Villafañe formaban parte del autodenominado "equipo Fortuny", es decir, el círculo de máxima confianza de García Ortiz. Ambos son miembros de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), asociación que presidió Peramato, y a la que sistemática han favorecido con ascensos García Ortiz y su antecesora la ex fiscal general del Estado Dolores Delgado.
A la plaza de fiscal del Supremo también aspiraba la actual fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, con un currículum y trayectoria muy superior a la Villafañe aunque crítica con la actuación del "equipo Fortuny". Lastra fue la fiscal que plantó cara a García Ortiz cuando decidió filtrar datos reservados de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Teresa Peramato asumió el cargo de fiscal general con la promesa de que «sanar las heridas» abiertas en la institución a raíz del caso de García Ortiz, aunque las fuentes fiscales consultadas por EL MUNDO sostienen que, con estos nombramientos, ha venido a hacer "más de lo mismo", en referencia a sus antecesores en el cargo, García Ortiz y Delgado.
En total, la fiscal general ha propuesto al Gobierno la designación de 17 nombramientos discrecionales. Entre ellos también destaca la renovación del fiscal José Javier Huete como fiscal de Sala Jefe de la Sección Penal del Alto Tribunal -está próximo a la jubilación- y a Javier Rufino como fiscal de Sala coordinador de Medio Ambiente.