El bloc del cartero
PISA Regala esta noticia Añádenos en Google 25/09/2026 a las 11:21h.Ningún tiempo pasado fue mejor, en términos absolutos. Ningún futuro está exento de empeorar si uno se fija en algo o en alguien. Cuesta afirmar ... que fueran mejores tiempos en los que había dictadura, peor sanidad y menos derechos. No cabe duda de que el pasado fue mejor para los diplodocus o para los curtidores. Cuando se habla de educación, asunto de interés común, las insatisfacciones suelen pesar más que la conciencia de los avances. Sin embargo, disponemos de herramientas que nos permiten extraer datos objetivos, y una de ellas, el informe PISA, nos dice que nuestros chavales entienden peor lo que leen y las ciencias y las matemáticas las dominan menos que antes. La buena noticia es que, por una vez, le hemos prestado atención. La mala, que remediarlo exige acuerdos que ni están ni se los espera.
OTRAS CARTAS DE NUESTROS LECTORES
No ha sido una sorpresa
Hace más de quince años que dejé de ser maestro. Mis hijos y mi nieta lo son. Hemos conocido el informe PISA, que examina los conocimientos en lectura y matemáticas de nuestros alumnos de 15 años. Consternados leemos que no saben leer porque no leen y no conocen las estructuras básicas de las matemáticas porque no las han trabajado en formas y tiempos necesarios. No han sido una sorpresa esos resultados. Desde siempre he tenido claro que hay dos áreas de expresión, el lenguaje y las matemáticas. A través de palabras y números nos expresamos y llegamos a sentir y entender. He sido testigo de cómo se ha relegado la debida importancia de estas áreas. Los padres, en más ocasiones de lo que es tolerable, invaden terrenos educativos que no les corresponden. Y los maestros, cada vez más angustiados por el 'papeleo' al que se ven sometidos. Y por encima de todo esto, «parió la abuela»: ordenadores, pizarras digitales y los móviles nos llevan a mundos de colores donde al esfuerzo, los sentires y la Historia ni se los conoce ni se los espera. | Juan de Dios Molina Suárez. Almuñécar
PISA y Pisa
El informe PISA, que evalúa el nivel de nuestro sistema educativo, nos informa que estamos inclinados peligrosamente hacia el suelo, como la torre de Pisa. Tanto nuestro modelo educativo como la torre anclan sus cimientos sobre suelo blando que impide que soporten tanto peso. En el caso italiano estabilizaron la inclinación tras años de trabajos realizados por especialistas. En el caso español enderezar el problema está en manos de los políticos. Se pronuncian igual, pero una es un monumento y el otro deja al descubierto nuestras vergüenzas. | Arantza Arteta Orbea. Barakaldo (Bizkaia)
¿Falla el sistema educativo español?
Sí. Según el informe PISA, los adolescentes tienen serias carencias en ciencias, lectura y matemáticas. Empeoraron mucho desde 2020. ¿Qué falla? Al mencionarlo pensamos en los centros de enseñanza. Olvidamos que enseñanza y educación son cosas distintas, pero dependen de todos. En los centros se enseñan ciencias, letras, oficios, etc. Pero la educación se recibe en la familia, la calle (amigos y otra gente) y los centros. ¿Dónde está el remedio? Todos deben colaborar, respetándose, y mucho. Cualquier profesor veterano sabe que los niños y adolescentes sufren déficit de atención y concentración. Es natural que tengan esas deficiencias. Parece demostrado que el abuso de móviles, ordenadores e IA tiene mucho que ver. No es bueno dejar los problemas complicados a la pantalla sin antes 'exprimirse el cerebro'. Los centros solo son una parte del sistema. Sistema educativo somos todos, sin excepción. Sobran debates partidistas sobre la enseñanza y más vale que nos pongamos todos de acuerdo educando a los futuros educadores. | Santiago Bas López. Pontevedra
La profesora
Llevaba muchos años sin enamorarme, pero muchos. Y siendo alumno me he enamorado de mi profesora y me ha dicho que no. Ahora estoy como volando, porque había leído hace un tiempo que lo peor era no sentir este tipo de amor o como si se estuviera ya muerto dentro. Estoy contento por haberlo intentado y estar en muchos momentos como volando. Ahora sé que puede surgir otra vez o quizás no, y sería un amor ya maduro. Ahora toca lidiar en clase como alumno y ella siendo mi profesora. Doy las gracias por poder volar y me encanta. | J. V. V.. Correo electrónico
Mi cartera personal
Soy una fiel seguidora y lectora de prensa. De mis veintiún años llevo con este hábito más de tres gracias a la solidaridad de mi abuela, que es una de las pocas personas que mantienen en pie el abandonado oficio de los quiosqueros. Todas las tardes me entrega el periódico que ella misma ha adquirido y ha leído esa misma mañana para que yo, a toro pasado, lo lea al día siguiente y pueda mantenerme al día y formar mi propio criterio Hay días en los que esa entrega no llega por diversos motivos y me quedo sin poder leer la actualidad que previamente ya he escuchado y visto por los medios digitales, pero en los que no he podido profundizar porque es contenido 'premium'. Me entristece bastante ya que la lectura en papel se está perdiendo, siendo ganada por un scroll infinito y por vídeos de apenas sesenta segundos, en los que te pretenden informar pero en los que apenas se consigue profundizar. Yo soy una afortunada por poder tener a mi abuela que ejerce como mi cartera personal, pero esos días en los que la entrega no llega, me invade esa frustración de no poder adquirir ese periódico ni tampoco poder acceder desde el medio digital ya que no estoy suscrita. ¿Cómo se va a conseguir abandonar y reducir la adicción a las pantallas en los jóvenes, si para ser consciente del mundo en el que vivimos hay que estar conectado por el elevado precio del periódico en papel? | Blanca Gámir Portela. Madrid
Días luminosos
Un nuevo septiembre y con él llega una nueva estación. Terminan los días luminosos, los calurosos atardeceres y el tiempo que se desliza eterno. Asoma el final del esplendor en la hierba y, miremos donde miremos, una dulce sensación de pérdida lo envuelve todo. Septiembre es un mes marcado por las despedidas y los adioses, cierta decadencia que lo hace diferente y hermoso. Parece que la placidez del verano propicia la intensidad de los enamoramientos, unos tan fugaces como las Perseidas y otros más duraderos. Son momentos de ocio, de disfrute y de jovial entusiasmo, qué mejores excusas para dejarse llevar. Por otro lado, la caducidad de los amores estivales dota a estos de una vaga belleza, será que lo efímero nos acerca a lo divino. Ya dijo el político, escritor e inventor americano Benjamin Franklin que el tiempo es la materia de la que está hecha la vida, así que no debemos perderlo. Pero es esta una sustancia que se nos escapa de entre las manos antes de que podamos darnos cuenta, demasiado tarde. Mientras oímos cómo discurre el implacable compás tic-tac, tomamos conciencia de la condición humana. La sombra de una melodía me persigue estos días allí a donde voy, I will always love you, para recordarme la partida del verano. La compuso en 1973 Dolly Rebecca Parton, cantante estadounidense fallecida recientemente, aunque todos la conocemos interpretada por la inmortal Whitney Houston en la película El guardaespaldas. No me cuesta nada recomendarla en la deliciosa voz de soprano de su autora. Cuando la escuché cantada por Dolly, me emocionó su delicadeza, no exagero. Habla de una pérdida, de una triste pero obligada despedida. Ahora que el verano se desvanece.| Isabel Pascual Cebrián. Correo electrónico
Otros mundos, otras formas
En una de las cartas elegidas del mes de agosto se aludía a la insolidaridad de nuestro mundo actual y pedía utilizar un «te veo» como herramienta comunicativa que favorece la aceptación y el reconocimiento del «otro», una especie de conjuro que nos ayudaría a salir del ensimismamiento en el que vivimos. Dos ideas se me vinieron a la mente al leer la carta. La primera, sin ser una crítica, es la prevalencia que nuestra cultura otorga a la vista: perfectamente se podría sustituir por un «te escucho» o un «te siento». La segunda me hizo recordar que en lengua zulú (Sudáfrica) el saludo más habitual es «Sawu Bona», que significa algo así como 'te veo, te valoro', a lo que se debe responder con «Sikkhona» o «Shikoba», es decir, 'entonces existo'. Y es que otros mundos fueron, son y pueden ser posibles y debemos tenerlo en cuenta a la hora de mirar y de mirarnos. | Josué Llamas González. Miranda de Ebro (Burgos)
Epilepsia y estigma
Los recientes episodios ocurridos al fabuloso centrocampista alemán Musiala, mientras disputaba sendos partidos de pretemporada, hicieron saltar las alarmas, recordando otros desplomes sucedidos a otros futbolistas con una patología cardíaca subyacente descubierta a «balón pasado». Descartada esta, a través de un comunicado oficial se ha querido transmitir tranquilidad, aclarando que fue una «disfunción neurológica», lo cual ha generado aún mayor confusión. Como pudo comprobarse, ambos episodios fueron prácticamente superponibles, si no idénticos, entre sí: comienza a retroceder, visiblemente desorientado, con las manos extendidas como si quisiera evitar que algo se le cayera antes de ser admirablemente ayudado por un compañero que lo acompaña al suelo con toda delicadeza. Ambos episodios fueron crisis epilépticas focales con alteración de la conciencia. O sea, un tipo de epilepsia tratable en cualquier caso. Evitando utilizar el término epilepsia, se contribuye a promover el estigma sobre un trastorno neurológico tan frecuente como heterogéneo y tan natural como desconocido socialmente. | Iván Iniesta López. Madrid
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