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Pistacho marca Málaga: una de las mayores fincas de España está en Antequera

Pistacho marca Málaga: una de las mayores fincas de España está en Antequera
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El Cortijo de Pozoancho posiciona a la comarca como una de las principales zonas de cultivo de este fruto seco, con cerca de 500 hectáreas de plantación

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Paco García, con algunos de los ejemplares de las 450 hectáreas de plantación. Salvador Salas Pistacho marca Málaga: una de las mayores fincas de España está en Antequera

El Cortijo de Pozoancho posiciona a la comarca como una de las principales zonas de cultivo de este fruto seco, con cerca de 500 hectáreas de plantación

Marina Martínez

Sábado, 25 de abril 2026, 00:05

... en el horizonte. Cerca de 500 hectáreas sólo de pistacho. Es una de las mayores fincas de España y la primera de Andalucía. En plena vega de Antequera, con la autovía al fondo y sin apenas vecinos a la redonda, se aloja esta extensa joya del interior de la provincia 'oculta' en el legendario Cortijo de Pozoancho.

Todo ha pasado a nuevas manos. La rama Agro de GSL es la encargada de explotar ahora estas tierras que tienen como protagonista el pistacho. Es su gran apuesta. En la línea de numerosos productores que en los últimos años empiezan a poner el foco en este fruto seco, actualmente de moda, y que está ganando terreno tanto en Málaga como en Andalucía.

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Salvador Salas

Nuestra provincia encabeza el cultivo a nivel regional, con 2.213 hectáreas de las 7.575 que existen en nuestra Comunidad, según los resultados provisionales nacionales y autonómicos de 2025 de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Los datos reflejan que Andalucía es la segunda región en superficie cultivada de pistacho, sólo por detrás de Castilla-La Mancha, reina indiscutible con 69.441 hectáreas. Toledo supone la tercera parte, 24.351. Entre ellas se encuentra la mayor propiedad, con cerca de mil hectáreas (aunque dividida en varias fincas).

Cultivo en auge

Ahora Pozoancho le pisa los talones con más de 450 hectáreas de pistacho. No hay duda de que es un cultivo en auge, el nuevo 'oro verde'. Pero tiene sus requisitos. Eso explica por qué Castilla-La Mancha y Andalucía concentran buena parte de la superficie. «Necesita muchas horas de frío seco (menos 7 grados) y calor. Cualquier zona que tenga influencia marítima no le va bien porque es enemigo de la humedad, por eso no en todas partes se puede cultivar. En Sevilla y Ronda, por ejemplo, se han hecho pruebas pero no termina de producir. Ahora mismo, en Andalucía, las zonas más propicias son las de Antequera y Archidona, Granada y Jaén», detalla Paco García.

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Salvador Salas

Después de cerrar etapas en el restaurante El Lago (más de veinte años como director) y en Frutas y Verduras Eladio (fue el encargo de impulsar el sello Calma), el malagueño, que se formó en dirección de sala en La Cónsula y que siempre se ha manejado bien en el campo y con el producto de kilómetro cero, afronta un nuevo reto con este ambicioso proyecto que aspira a «hacer marca y llevar el pistacho malagueño a las mesas».

«Debemos sacar pecho de lo que tenemos. Disponemos de las condiciones adecuadas para recuperar un producto ancestral, hay que aprovecharlo». Paco García no tiene dudas de que es una apuesta segura. Él está detrás de que todo funcione bien y, sobre todo, de darlo a conocer. Empezó echándoles una mano como amigo hace un par de años… y se quedó. Ha tenido que hacerse un 'máster' en pistacho. Porque todo aquello en lo que se embarca lo estudia a fondo. Necesita conocerlo al dedillo.

«Debemos sacar pecho de lo que tenemos. Disponemos de las condiciones adecuadas para recuperar un producto ancestral, hay que aprovecharlo»

Y aquí, además, sus dotes didácticas hacen que lo traslade a la perfección. En este caso, cuenta que las variedades de pistacho que cultivan son la sirora y la kerman, «se adaptan mejor a la zona», apunta, advirtiendo de que se trata de un árbol parecido al alcornoque, costoso en inversión pero no en mantenimiento. Requiere paciencia desde la plantación, ya que tarda en producir entre cinco y siete años.

Asimismo, necesita el viento para que polinice. ¿Por qué? La explicación está en que se trata de una planta dioica, es decir, se divide en machos y hembras. De esta forma, los primeros sólo producen flores masculinas (polen) y las segundas, femeninas (fruto), con lo cual implica una polinización cruzada.

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Salvador Salas

En Pozoancho, la ratio está en un macho por cada 16 hembras. «Es una planta que durante el invierno duerme, cuando empieza a cambiar la temperatura rompe y comienza la floración. A lo largo del verano se desarrolla y se recolecta en septiembre, de forma similar al almendro, el fruto cae a una especie de paraguas y se lleva a la sala de procesado, donde se lava, se descapota, y se deshidrata para que no le ataque ningún hongo relacionado con la humedad», detalla Paco García, confiado en poder ver ya los primeros frutos después de este verano.

Comercialización y exportación

Se cumplirían casi cuatro años desde que se iniciara este proyecto. Por fechas, podría estar cerca: «Nos da un poco de vértigo porque es un plan ambicioso, sería exportar miles y miles de kilos. Hay que tener en cuenta que, a pleno rendimiento, podríamos alcanzar el millón». Porque el objetivo es la comercialización y la exportación. Pero, sobre todo, llevarlo a la hostelería y a la alta cocina.

«La mayoría de los restaurantes lo que gastan es pistacho de exportación, especialmente de Estados Unidos, y lo que buscamos es que no tengan que ir fuera, que haya una marca malagueña que se pueda distribuir tanto dentro como fuera de nuestras fronteras». ¿Cómo? En múltiples formatos: pelado, molido, en harina, o en crema 100% de pistacho.

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Cocina para eventos y showcookings. Salvador Salas

Para conocer sus distintas aplicaciones, la idea es llevar hasta el cortijo a pasteleros y cocineros para hacer showcookings. «Este va a ser el centro de interpretación del pistacho», augura Paco García sobre las instalaciones que en realidad son el campamento base de la finca. Actualmente ultimando las obras de reforma, sobre todo en techo y paredes, se convertirá en un espacio polivalente que podrá albergar eventos e incluso alojamiento, con la opción de contar con once habitaciones. La intención es comenzar a programar visitas a partir de mayo, con la posibilidad incluso de tener una especie de museo en el que exponer todas esas herramientas antiguas que conservan como oro en paño: desde la mencionada trilladora a vapor hasta una segadora.

Detrás de todo ello, en torno a una quincena de personas trabajan actualmente en este proyecto que no sólo vive del pistacho. Sí, es la línea principal del negocio, pero cuenta con otras dos patas en sus más de 600 hectáreas en total de finca: los garbanzos y el aceite. En realidad, todo empezó por este último. Paco García empezó ayudándoles con las primeras cosechas y hoy aspira a ser «uno de los hojiblancas de Málaga con mejor relación calidad-precio».

Salvador Salas

Un centenar de hectáreas y olivos de cincuenta años son el caldo de cultivo de Acilia, un aceite que guarda una curiosa historia detrás. La de Acilia Plecusa, una esclava que llegó a convertirse en una de las mujeres más influyentes de su tiempo en la Bética. Desde 2011, su monumento funerario forma parte de la exposición permanente del Museo de la Ciudad de Antequera, ya que nació en Singilia Barba, cerca de lo que hoy es la ciudad del Torcal, y fue aquí donde se encontró su tumba.

La historia de la esclava que da nombre al aceite

«Me pareció una historia bonita, de empoderamiento de la mujer en una época como aquella, y una historia muy apegada a esta tierra porque ella precisamente se vinculó a una familia dedicada a la producción de aceite», recuerda Paco García, sobre este producto lleno de matices y recogido en octubre, de color verde intenso, que ha dado este año cerca de 8.000 litros y que ya se prevé «más maduro» para el próximo «porque los restaurantes nos lo piden también para cocinar».

No son pocos esos establecimientos que engordando la lista. Como los que se apuntan a sus garbanzos, la tercera 'pata' de la producción de Pozoancho. En este caso, bajo el nombre de Haza, han producido en torno a 5.000 kilos de esta legumbre, tierna y mantecosa, que ya se sirve en restaurantes de Málaga como Arte de Cozina, El Higuerón, La Taberna de Mike Palmer o Asador Don Joaquín. Otro producto marca Málaga. Es su objetivo, identidad.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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