El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, lanza asfalto pala en mano en el puente Williamsburg al acabar su campaña contra los baches. Michael Appleton Mayoral Photography Office
Política Por qué a Sánchez le fascina Mamdani: es multicultural, intervencionista, influencer, fotogénico y "muy cool"Del concejal devenido en presidente al alcalde 'woke' de Nueva York: el dúo que quiere cantar a Trump la banda sonora de la "economía para la gente".
Más información:Los besos de Delcy a Sánchez: la heredera de Maduro cruza toda la Asamblea de la ONU para agradecerle su apoyo ante la UE.
Alberto D. PrietoItziar Nodal Publicada 23 septiembre 2026 05:00h Las claves Síguenos Las claves Generado con IAZohran Mamdani es guapo, alto, sonriente y socialista.
No es fácil autodefinirse como "socialista" en Estados Unidos. Te puede aupar, como a Bernie Sanders, único senador que presume de ello... desde hace décadas. Pero puede ser también un estigma, hasta para la gauche caviar del Partido Demócrata.
Te puede dejar "al otro lado del muro", como diría Pedro Sánchez, a la inversa, en España. Pero al alcalde de Nueva York le ha funcionado, como al presidente español, para trepar por la política, construyendo un personaje.
En su caso, a lomos del universitarismo woke, multicultural y anticolonialista. En el de Sánchez, cabalgando contradicciones. Y ambos, eligiendo un enemigo, un mal, contra el que forjarse. Hoy, los dos pelean por ser la némesis política de Donald Trump.
Y como no compiten por el público, se suben juntos este miércoles al mismo escenario, a cantar juntos la misma melodía de la "economía para la gente". Que lo que está de moda son las colaboraciones, los duets, invitar a un influencer al canal de otro, y multiplicarse por eso que en política se llama "legitimación recíproca".
La paradoja geopolítica de Sánchez: no a EEUU, sí a MarruecosEste miércoles, Mr Handsome se sienta en la Gracie Mansion, residencia oficial del alcalde de Nueva York, a celebrar un coloquio público con el "muy cool" edil de la Gran Manzana.
Es de esperar que no en el mismo salón en el que, este martes, Mamdani recibió a ese prototipo de hombre blanco y poderoso contra el que los dos desenvainan su espada dialéctica a la primera ocasión (y la segunda) que pueden, el presidente de Estados Unidos.
También a Trump le gustan los focos, tanto como para que le valga el brillo que le dan los de su rival: ya es la tercera cita bilateral entre ambos desde que Mamdani llegó a la alcaldía.
Y eso que durante la campaña electoral, le llamaba "lunático". El ahora regidor prometía convertirse en "su peor pesadilla". Y ahora Trump, desesperado por las encuestas de las midterms, se rebajaba a acudir a la mansión que ningún presidente estadounidense visitaba desde los ochenta.
La izquierda global
Los viajes de Sánchez a Nueva York le han dado muchas fotos paseando la Quinta Avenida con gafas de sol y un séquito encorbatado a su alrededor.
Ya es una tradición que el presidente acuda, cada año, a la Asamblea General de la ONU, con una agenda centrada en tecnología, la economía... y las redes sociales. Tan apretada esa agenda que no le dio tiempo a incluir un hueco para acudir a la recepción oficial de Trump a los mandatarios desplazados a la capital oficiosa del mundo.
"Llegó tarde la invitación", dijo la portavoz del Consejo de Ministros, Elma Saiz. Y endulzó con diplomacia increíble lo que es un plantón en toda regla.
Pero la foto con Mamdani tiene un significado político añadido. Sánchez busca dejarse ver junto a un alcalde cuyos adjetivos le engrandecen: socialista, multicultural e intervencionista. Alguien que, como él, toma a Trump como líder de "la ola reaccionaria" que el republicano encarna para buena parte de la izquierda global.
El personaje Sánchez
El presidente estadounidense lleva meses disparando contra Sánchez, al que ha elevado a símbolo de la resistencia europea frente a sus planes en Irán y por el gasto militar.
Si Mamdani es un "pequeño comunista", Sánchez es un "looser [perdedor]". Y un "terrible socio” en la OTAN con el que quiere "romper todo acuerdo comercial".
El PSOE anuncia una cumbre global de la izquierda en Barcelona: "En todo el mundo resuena el ejemplo de Sánchez"Y para ambos, esos desprecios refulgen entre sus medallas políticas más preciadas. Porque les permiten seguirse construyendo como "champions of the people", líderes que dicen hablar por la mayoría social.
Una vez más, y esta vez mano a mano, en la mansión del edil neoyorquino.
Sánchez llega a esa foto con una biografía que tiene paralelismos con la de su anfitrión: arranca como concejal en Madrid y culmina en La Moncloa tras derribar al "indecente" Mariano Rajoy con una moción de censura y sobrevivir al intento de destituirle de la vieja guardia del PSOE.
Mamdani recorre un camino paralelo desde las calles: voluntario en campañas locales, consejero pro bono para familias inmigrantes, diputado estatal en Queens y, finalmente, alcalde de una ciudad más grande que medio mundo junto, tras derrotar al exgobernador Andrew Cuomo, contra pronóstico, en las primarias demócratas.
Ambos son hijos de la burguesía, pero presumen de llegar "desde abajo".
Y los dos traducen unas agendas complejas en lemas sencillos, de "arriba y abajo", de "ellos o nosotros", de "buenos y malos" ocultos, a los que sólo ellos pueden derribar, al frente de la masa.
Sánchez dice que hay que "reformar el multilateralismo", y darle voz a los sin voz, en una nueva ONU que reduzca el peso de Occidente.
Mamdani promete un Nueva York "verdaderamente multicultural", y abre su cargo a las comunidades más desfavorecidas de la ciudad más desigual del planeta.
El español repite desde hace años que su objetivo es "la mayoría social", creando ingresos mínimos vitales o subiendo un 63% el salario mínimo.
El ugandés ha levantado su proyecto sobre la idea de crear "supermercados públicos" y "congelar los alquileres" para un millón de pisos regulados.
Trump declara en la Asamblea de la ONU que se ha planteado "aniquilar" a Irán pero que cree que llegarán a un acuerdoEsa combinación de multiculturalismo, intervencionismo económico y confrontación abierta con Trump y los "tecnoligarcas" la comparten el presidente y el alcalde, son las razones políticas de fondo para exhibir una sintonía sólo menos fascinante que la biografía de Mamdani.
El origen del 'estilo Mamdani'
El primer edil de Nueva York nació en Kampala, Uganda, en 1991. Llegó a Nueva York con siete años de la mano de la carrera intelectual de su padre, Mahmood, que enseñó en Columbia y sus estudios sobre el colonialismo y, sobre todo, sobre sus consecuencias, el poscolonialismo.
Su madre, la cineasta Mira Nair, llevaba a la pantalla historias de migración e identidad. Por la casa común pasaban Edward Said, autor de Orientalismo, o el historiador palestino Rashid Khalidi. A ambos, Zohran los llamaba "tíos".
La política internacional entró pronto en el salón de casa y, por supuesto, el conflicto entre Israel y los palestinos. En Bowdoin College, donde acabó tras ser rechazado por Columbia, cofundó Estudiantes por la Justicia en Palestina, una causa que después marcaría su carrera y algunas de sus mayores polémicas.
En el Bronx tuvo como profesor a Marc Kagan, antiguo sindicalista del transporte. En una de sus clases, hizo callar a los alumnos de un machetazo: cortó una caña de azúcar sobre la mesa y empezó a explicar el colonialismo. Mamdani atribuye a este activista de izquierdas parte de su estilo para comunicar.
Y de joven, el ahora alcalde de Nueva York rapeaba en inglés, hindi y luganda y grababa vídeos musicales bajo el nombre de Young Cardamom. Su padre terminó sugiriéndole que quizá había llegado el momento de "buscar un trabajo de verdad".
Un año antes, en 2015, ya había empezado como voluntario en campañas locales, recorriendo edificios y hablando con los vecinos puerta a puerta. Poco después trabajó para Khader El-Yateem, un pastor palestino y candidato socialista en Brooklyn. Perdió, pero superó el 30% de los votos.
Mamdani diría después que Bernie Sanders le había dado el lenguaje del "socialismo democrático", como define su ideología. Y queEl-Yateem le había demostrado que sus distintas causas podían caber en una misma candidatura.
Más tarde, asesoró a familias inmigrantes amenazadas por ejecuciones hipotecarias. Eso le concienció del problema del coste de la vida en Nueva York.
En 2020 ganó un escaño en la Asamblea estatal por Astoria. Dos años después corrió el maratón con una camiseta crítica con el entonces alcalde: "Eric Adams subió mi alquiler". Y en 2024, ya en precampaña, añadió: "Zohran lo congelará".
Meses después derrotó en las primarias demócratas a Andrew Cuomo, exgobernador de Nueva York y gran favorito. En noviembre ganó la alcaldía.
Redes sociales y promesas por cumplir
Buena parte de su éxito se ha atribuido a ser un personaje de TikTok. Pero detrás había una maquinaria menos novedosa: unos 100.000 voluntarios y cerca de tres millones de puertas llamadas para vender el producto al modo tradicional de la política estadounidense.
Ya en el Ayuntamiento, creó una oficina para mantener esa movilización ciudadana y conectar a los vecinos con los servicios municipales.
En sus primeros 100 días, Nueva York presumió de reparar 100.000 baches en las calles. Y Mamdani aprovechó el último de ellos para colgar una fotografía en las redes: pala en mano, tapándolo él mismo.
Mamdani publica una primera tanda de 17.000 archivos del 11-S que muestran que Nueva York ocultó que el aire era tóxicoReivindica el "socialismo de alcantarilla" de los alcaldes de Milwaukee, que hicieron bandera de unos servicios públicos que funcionaban. Poco glamour, pero mucha épica municipal.
Su gran promesa sí ha pasado del eslogan a la gestión, aunque con letra pequeña. En junio, la junta que fija las subidas de los alquileres regulados aprobó congelarlos para cerca de un millón de viviendas. Mamdani había nombrado a seis de sus nueve miembros.
Un grupo de propietarios ha recurrido la decisión acusándole de injerencia. De momento, juez se ha tomado en serio más lo del "país de las libertades" que lo del "país de las oportunidades"... y ha ordenado entregar las comunicaciones entre el Ayuntamiento y la junta.
En otras promesas ha avanzado menos. Los autobuses gratuitos siguen pendientes. La guardería universal ha arrancado con apenas 2.000 plazas para unos 100.000 niños de dos años, aunque se prevén 12.000 el próximo curso.
Y lo de los supermercados municipales sigue siendo una bonita idea... eso sí, copiada por otro socialista español, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.
"Hablar el idioma de Trump"
Gobernar ha obligado a Mamdani a escoger mejor sus enfrentamientos. Como hizo Sánchez hasta que vio, tras el 23-J, que su manual de resistencia sólo se sujetaría "construyendo un muro".
Este año se ha ausentado de dos grandes movilizaciones para reclamar impuestos más altos a los ricos, una de sus principales promesas. Mientras sus aliados reclamaban más presión, él negociaba con la gobernadora Kathy Hochul que se opone a esa subida fiscal.
Con Trump, ese pragmatismo ha llegado todavía más lejos.
En febrero acudió a la Casa Blanca para pedir ayuda federal para Sunnyside Yard. Llevó una portada falsa del Daily News, con una fotografía favorecedora del presidente y un titular que, traducido, decía: "Trump a la ciudad: construyamos".
En el entorno del alcalde llaman a la estrategia "hablar el idioma de Trump": hablarle de edificios, promociones y grandes obras. En definitiva, dirigirse al presidente a través del promotor inmobiliario que fue. Este lunes Trump ha dejado abierta la posibilidad de apoyar el proyecto.
Pedro Sánchez y Donald Trump se saludan en la cumbre por la paz en Gaza, celebrada en Sharm el-Sheij (Egipto), en octubre de 2025. Efe
El español todavía no ha hallado la oportunidad de adular al presidente americano. Lo intentó en su última foto juntos, en Sharm el-Sheij (Egipto), pero Trump le soltó un dardo en público por lo del 5% del PIB en inversión militar. Y a Sánchez se le heló la sonrisa.
La cordialidad de Mamdani tiene límites. Nueva York mantiene varios frentes abiertos con Washington, entre ellos la política migratoria, otro greatest hit que cantarán juntos este miércoles en la mansión de la Gran Manzana.
Pero el Ayuntamiento puede demandar a la Administración Trump y Mamdani sentarse después con el presidente si cree que puede obtener algo para la ciudad. No en vano es la sede de la mayor Bolsa de valores del mundo, una especie de Disneyland para Trump.
Ahí está también una parte de la fórmula que empieza a llamar la atención fuera de Nueva York. Mamdani no ha inventado el control de alquileres, el socialismo municipal ni la campaña puerta a puerta. Ha conseguido reunirlos alrededor de problemas cotidianos y explicarlos sin exigir al votante que domine antes el vocabulario de la izquierda.
Pero acaba de llegar, no como Sánchez, a quien no sólo Trump, sino sobre todo las encuestas y los tribunales, señalan la puerta de salida.
- Estados Unidos
- Nueva York
- ONU
- Pedro Sánchez
- Donald Trump
- Asamblea General de las Naciones Unidas
- Zohran Mamdani
- espana-newsletter