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Por qué el jefe de Cristasol o Natural Honey trabaja hasta en vacaciones

Por qué el jefe de Cristasol o Natural Honey trabaja hasta en vacaciones
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Nuno Tavares, CEO de Sodalis Iberia, revisa el email también en sus días libres. "Mi equipo sabe, además, que puede llamarme si surge algún problema aunque esté librando", asegura el directivo. Leer
DIRECTIVOSPor qué el jefe de Cristasol o Natural Honey trabaja hasta en vacacionesActualizado 28 ABR. 2026 - 00:21

Nuno Tavares, CEO de Sodalis Iberia, revisa el email también en sus días libres. "Mi equipo sabe, además, que puede llamarme si surge algún problema aunque esté librando", asegura el directivo.

Cada quince días, Nuno Tavares (Lisboa, 1974), CEO de Sodalis Iberia, hace las maletas desde su ciudad natal, donde vive, a Madrid. "Antes venía al menos dos días cada semana, pero los mánagers locales me han permitido tener un poco de distancia", confiesa el directivo de esta compañía que en el mercado de la Península cuenta con marcas como Cristasol, Natural Honey, Vitesse, Rapid White, Xanpa o Deborah Milano. Literal, porque el resto de la jornada lidera en remoto a la mitad de los 65 trabajadores de su división, que facturó en el ejercicio 2025 52 millones de euros.

Está "acostumbrado", dice, a ser un jefe por videoconferencia "desde antes del Covid". La clave del éxito, la confianza en el equipo: "Necesito delegar, pero delegar no significa abdicar; exige compromiso. Y considero que mi estilo es cercano y abierto en este sentido", explica Tavares, que cuenta con Gonzalo Zubia, como responsable en España. Y también aceptar otras maneras de trabajar. "Me tengo que amoldar muchas veces a cómo operan los demás. Cuatro ojos siempre miran mejor que dos y no me gustan las personas que solo me dicen que sí a todo;los puntos de vista divergentes suman. Y [como máximo responsable] tengo que aceptar la mejor opción [aunque no sea su idea]", apunta el ejecutivo, que considera que su puesto exige "un aprendizaje continuo". También de los demás.

Su trayectoria profesional comenzó en el departamento financiero de Arthur Andersen, consultora fusionada después con Deloitte Portugal. "Me gustaba, pero prefería áreas más dinámicas, que estuvieran en contacto con clientes, con consumidores y me incorporé al equipo de Colgate, donde fui escalando por diferentes puestos hasta llegar a director de Márketing de higiene bucal en 2004. Después me mandaron a Francia como responsable de marca para Europa y South Pacific, con 32 países a mi cargo. Un trabajo desafiante, donde diseñé la estrategia, tracé la innovación, el lanzamiento de nuevos productos, la publicidad... Y luego a Madrid, como responsable de Ventas, hasta que me cambié a Lactalis", resume Tavares.

Pero, lo suyo, era, en cierta medida, el emprendimiento. "Siempre tuve la inquietud de comprar marcas y crear una start up para comercializarlas. Y, un día, me llamaron unos conocidos de un private equity para ofrecerme justo esa oportunidad. Yo estaba muy contento con mi puesto, me lo pensé y me decidí. Empecé de cero, hasta poniendo nombre a la nueva empresa, Brandcare, que hoy es Sodalis, presente en diez países [en cuanto a ventas, Iberia está en la mitad de la tabla de mercados, por detrás de Italia, EEUU, Alemania y Francia]. Fue y es un proyecto muy dinámico, como soy yo, que me gusta constantemente avanzar y mejorar", apunta el directivo. ¿Hay ganas de más? "Sí, la adquisición de marcas como crecimiento inorgánico es parte de nuestro ADN. Casi todos los meses tenemos oportunidades, pero no todas nos interesan", reconoce Tavares.

Un jefe surfero

Su estilo de liderazgo lo define como su personalidad: "Exigente y ambicioso. Primero y principalmente conmigo mismo y luego con el resto. Si gano un partido 2-0 siempre me pregunto si lo podría haber hecho mejor, si podría haber conseguido cuatro puntos en vez de la mitad", argumenta. Si se falla, también analiza el porqué: "De los errores hay que sacar provecho, entender qué paso para no repetirlo en el futuro. No pasa nada, pero no podemos cometer lo mismo dos veces; sería preocupante".

Para aparcar las obligaciones de la oficina, Tavares también piensa en deporte, "siempre en familia. Tengo tres hijas, de 21 y 18, ya en la universidad, y una pequeña de 8. Mi casa siempre está repleta de mujeres y de alegría, porque hasta la mascota es una perra, con la que me encanta pasear", revela el directivo.

Los fines de semana los pasan en Porto Covo, "un pueblo pequeñito, a hora y poco de Lisboa, donde puedo hacer surf, donde también tengo amigos, hay buenos restaurantes... Es un muy gran sitio para desconectar", señala. Aunque Tavares nunca abandona por completo sus labores: "Hasta en vacaciones me conecto unos 10 o 15 minutos todos los días para revisar y contestar correos. No me importa dedicar ese tiempo por la tarde quizás, con una caña o un café, y estoy al día. Mi equipo sabe, además, que puede llamarme si surge algún problema aunque esté librando".

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Fuente original: Leer en Expansión
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