Ampliar
¿Por qué mueren tantos influencers?La ambición por la conquista de 'likes', seguidores y a menudo mucho dinero salpican el mundo de los influyentes. Los retos extremos enlutan este universo con crímenes atroces y accidentes fatales. Todo por la fama
Sábado, 10 de enero 2026, 12:27
A finales del año pasado hallaron el cadáver de Stefanie Pieper en una maleta enterrada en un bosque de Eslovenia tras ser asesinada por su exnovio. La joven australiana de 31 años llevaba desaparecida varias semanas. Su expareja, un portero de discoteca con quien había mantenido una relación intermitente, confesó a la policía que la había estrangulado y dirigió a los detectives hasta el sitio donde ocultó sus restos. El padrastro y uno de los hermanos del acusado también fueron detenidos, lo que añadió mayor morbo.
La crónica de sucesos que enmarca las vidas de algunos de estos protagonistas que venden desde las redes sociales un mundo de placer, lujo y deseo (muchas veces ficticio) incluye la muerte de Karen Sofía Quiroz. Solo tenía 25 años. Perdió la vida después de chocar la moto que conducía contra un coche y ser arrollada por un camión. «Espero no estrellarme, porque estoy conduciendo sin mis gafas», advirtió poco antes del trágico siniestro. La investigación sigue abierta, lo que alimenta todo tipo de especulaciones. Los riesgos de los influencers saltan a la vista. Una persona muere cada 13 días en busca del éxito fácil y por culpa de las temeridades que cometen por conseguir gloria, fama y en muchas ocasiones ingentes cantidades de dinero.
Un final de amor devastador
'Una increíble historia de amor que acabó con un final devastador' podría ser el título del último libro de la española Megan Maxwell, exitosa autora de novelas románticas, pero, por desgracia, no se trata de ningún relato de ficción. Es la pura realidad. Los influencers canadienses Stacey Tourout y Matthew Yeomans, que dedicaban su vida a recorrer el mundo juntos en un 4X4, fallecieron el pasado verano. En su último viaje por las montañas de Columbia Británica, su vehículo cayó por un acantilado causando la muerte de ambos. Nada más enterarse del fallecimiento, sus familiares enviaron un comunicado lamentando sus pérdidas al tiempo que rogaban a sus seguidores mantenerlos presentes en «sus pensamientos y oraciones mientras navegamos por este devastador final de una increíble historia de amor. Están juntos para siempre, como sabíamos que siempre estarían», comunicaron.
«Espero no estrellarme porque estoy conduciendo sin mis gafas», confesó pocas horas antes de perder la vida en un accidente de moto
Karen Sofía
Influencer colombiana
La fiebre por los 'likes' ha tenido como último protagonista al streamer y exmilitar francés Jean Pormanove, como se hacía llamar en redes, que murió tras participar en un directo durante 12 horas mientras otros dos hombres le golpeaban, humillaban, insultaban y lanzaban pelotas de paintball. La autopsia reveló que el fallecimiento no fue provocado «por la intervención de un tercero», sino que apuntaba a causas «de origen médico o toxicológico», según reveló la Fiscalía de Niza.
Ampliar
Conocida como 'Bikegirl', la colombiana Karen Sofía Quiroz Ramírez tenía 25 años y falleció tras un accidente con su motocicleta. La joven conducía sin sus gafas, que mostró rotas unos días antes. RR. SS.Curiosamente, esta escalada de defunciones virales, con una enorme carga violenta, coincide con una importante caída de la popularidad de todo tipo de influyentes. Por qué las marcas de moda se han cansado de los 'likes' precisamente ahora es un misterio. Tras una década de dominio absoluto, las prescriptoras digitales han perdido su sitio en los desfiles. Cansadas de la sobreexposición y en busca de una nueva exclusividad para captar clientes, la moda ha vuelto a apostar por el aforo reducido, el público especializado y los compradores reales, que son los que se juegan su dinero.
«Pedían mucho dinero»
Esta pérdida de protagonismo se enmarca en un contexto de recesión de ventas al que se enfrenta el lujo actual. «Muchas marcas se han dado cuenta de que su público no está relacionado con las influencers. Esto no sale rentable», apunta Alberto Muñiz, de la agencia parisina KCD. En los últimos años, además, «algunos pedían mucho dinero», reiteran.
Para muchos expertos, compartir experiencias extremas para ganar seguidores en las redes sociales se ha convertido en la máxima expresión de prestigio social entre las nuevas generaciones. Fue el caso de Remi Ludice, que cayó de un rascacielos de Hong Kong mientras lo escalaba. Los expertos recomiendan tomar medidas para echar el freno a este delirio de misiones imposibles.
Ampliar
Belén Domínguez, que murió en abril, contaba con cerca de 200.000 seguidores.En su cuenta de Instagram, la sevillana contaba cómo avanzaba su enfermedad. Murió de un tumor intramedular RR. SS.Sin embargo, los más jóvenes tienen claro hacia dónde apuntar su destino. Uno de cada tres menores españoles preguntados sobre qué quieren ser de mayores, contesta que influencer. ¿De qué? De todo. Da igual. De moda, viajes, videojuegos, cocina... El deseo de notoriedad alimenta toda clase de aspiraciones. Uno de los fenómenos más visibles es el de los 'urban climbers' o escaladores urbanos, que se juegan la vida haciendo cumbre en los edificios más altos. «Nunca he escalado para impresionar a nadie o llamar la atención. Lo hacemos para tener experiencias increíbles que hagan que nuestras vidas sean más significativas», confiesa Irungrid, especializado en subir a torres eléctricas.
«Mucha gente hace cualquier cosa para obtener repercusión y un número relevante de seguidores. Vivimos en un mundo muy visual»
Víctor Renobell
Sociólogo
El riesgo, advierte el psicólogo Luis Antón, está «muy reforzado socialmente» por muchos consumidores de redes. Matiza que no se trata solo de una cuestión de conseguir 'likes', sino de poder influir en más ámbitos de sus vidas: «dinero, estatus, la mejora de las posibilidades de conseguir parejas...». Aunque siempre ha habido personas amantes de vivir en el filo, Víctor Renobell, doctor en Sociología, pone el foco en que ahora vivimos en un mundo «muy visual» en el que una experiencia no existe si no se comparte. «Ya no solo se trata de vivirla, sino también de contarla a los demás», subraya. La necesidad de renovar continuamente las plataformas dispara los riesgos y la realización de prácticas extremas. Que muchos niños quieran ser influencers, streamers y youtubers y que el éxito se mida en visualizaciones lleva a cada vez más personas «a cometer imprudencias» y, lo que es peor, sufrir fatales consecuencias. «Mucha gente hace cualquier cosa para obtener repercusión y un número relevante de seguidores», subraya Renobell.
Es lo que le pasó a Sophia Cheung, que murió tras colocarse al borde de una cascada para buscar una foto espectacular. O el de la modelo británica Madalyn Davis, que falleció tras despeñarse por un acantilado en Sidney mientras se hacía un selfie. Son los riesgos en que incurren muchos temerarios por la fama y, también, por los beneficios económicos.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión