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Economía

¿Por qué Sánchez niega la evidencia?

¿Por qué Sánchez niega la evidencia?
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A medida que avanza la legislatura la demagogia e incoherencia del presidente está batiendo todos los récords de un populista de manual. Leer
Análisis¿Por qué Sánchez niega la evidencia?Actualizado 10 SEP. 2026 - 01:29El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.EFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

A medida que avanza la legislatura la demagogia e incoherencia del presidente está batiendo todos los récords de un populista de manual.

Al mismo tiempo que se solidariza con quienes invadieron el país el 30 y 31 de julio, sostiene que el Estado tiene que prepararse ante ataques "híbridos" y mejorar la frontera de Ceuta y Melilla. En qué quedamos, ¿personas que buscan una vida mejor o ataque híbrido? Porque si es lo segundo nadie entiende tanta autocomplacencia.

Sánchez se atrincheró desde el primer momento y mantuvo contra viento y marea que la invasión era imprevisible. Y para demostrarlo se comprometió a desclasificar todos las comunicaciones que habían llegado al Gobierno. El resultado ha sido kafkiano. El CNI advirtió al Gobierno de lo que se estaba preparando al otro lado de la frontera con tiempo suficiente para haber tomado medidas. Todos los ministros que estos días han venido manteniendo la versión del presidente, salvo Margarita Robles, que se mantuvo al margen, notablemente molesta, han quedado como títeres de un líder que vive en un universo paralelo en el que todo lo que no sea él mismo es la ultraderecha. Lo peor es que ninguno de los que le rodea se atreve a decirle que está desnudo. No hacía falta en cualquier caso ser un espía de nivel para ver que Marruecos estaba preparando algo. Bastaba con mirar al otro lado del Tarajal para ver que se estaban reuniendo decenas de miles de personas y no era día de mercadillo. Con los antecedentes de 2021, cuando alrededor de 10.000 personas pasaron a nado a Ceuta, no cabe decir que el anuncio pillaba por sorpresa.

La negligencia del Gobierno ha alcanzado con esta invasión niveles tan extraordinarios que nadie se lo explica. Es un clamor; todo el mundo se pregunta ¿qué sabe Marruecos de Sánchez para que mire tan descaradamente para otro lado, negando la evidencia? Para que repita una y otra vez el mantra de la ultraderecha sea cual sea el tema de conversación.

Ceuta se ha convertido más de un mes después de la entrada de ochenta mil invasores en un polvorín. En una entrevista ayer en Televisión Española, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,solo ofreció resignación a los ceutíes y ni un ápice de esperanza. "Ceuta tiene que asumir una realidad estructural con miles de migrantes", dijo. Una resignación que al otro lado de la frontera suena a rendición. La presencia aún en Ceuta de entre 10.000 y 15.000 personas ha convertido la ciudad en un lugar inviable, donde la seguridad brilla por su ausencia -el ministro Marlaska habló de "inseguridad subjetiva"-, los espacios públicos han sido invadidos y los ceutís se sienten abandonados y traicionados. Basta con ser una persona decente para empatizar con los ceutíes, pero Sánchez prefiere ver hordas de fascistas cada vez que la calle muestra su indignación, como el día que acudió a Paiporta.Toda la estructura económica que soporta la vida de Ceuta, como los comercios, está ahora mismo arruinada y lo va a seguir estando mientras persista la amenaza de la invasión. Y en estas circunstancias el Gobierno no es capaz de ofrecer ninguna solución. Más bien al contrario. En las primeras horas y días tras el asalto, el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, y el de Exteriores, José Manuel Albares, dijeron que ninguno de los asaltantes se quedaría en Ceuta y hablaron de salidas inmediatas. Ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abogó por multiplicar las instalaciones de acogida en la ciudad, de mil a seis mil personas, lo que en definitiva supone convertir a Ceuta en un gran CETI.

El argumento de Sánchez para dar por perdida la ciudad es que no estamos hablando de invasores sino de personas que buscan una vida mejor, un argumento bastante huero teniendo en cuenta que en África hay más de 500.000 personas que tienen ese mismo objetivo y que miran con nostalgia al norte.

Por lo demás, la crisis de Ceuta se ha convertido ya en una guerra de guerrillas entre el Gobierno y la oposición para buscar relatos ventajistas. Durante la mañana de ayer la izquierda venía denunciando que un niño de ocho años de los que habían entrado en Ceuta el pasado 30 y 31 de julio había sido herido por disparos de perdigones, atribuyendo el hecho a la extrema derecha que llama a cazar al inmigrante.

La condena del hecho corrió a cargo del ministro de Transportes, Óscar Puente, y de la titular de Igualdad, Ana Redondo, que atribuyeron la responsabilidad del ataque directamente a Vox. La realidad era sin embargo muy distinta. El niño había sido herido por otro inmigrante, que pretendía extorsionarle para robarle. En ningún momento, desde el Gobierno se corrigió un bulo que reforzaba su relato.

Sánchez utilizó ayer su entrevista en Televisión Española para cargar contra miembros de su partido como el expresidente del Gobierno, Felipe González, y el presidente de Castilla la Mancha, Emiliano García-Page, por las críticas que vierten habitualmente sobre su Gobierno, desde posiciones "minoritarias" dentro del socialismo. La respuesta de García-Page no se hizo esperar. Page dijo no entender cómo Sánchez puede hablar así de quienes discrepan, "cuando él vive arrodillado a las minorías más sangrientas de este país, que son la extrema derecha independentista y los herederos de los asesinos de ETA".

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Fuente original: Leer en Expansión
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