Miércoles, 11 de febrero de 2026 Mié 11/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Ciencia

Premio Fronteras para los padres del CAR-T, una de las terapias más prometedoras contra el cáncer

Premio Fronteras para los padres del CAR-T, una de las terapias más prometedoras contra el cáncer
Artículo Completo 881 palabras
Carl June y Michel Sadelain desarrollaron una técnica que consiste en entrenar a nuestras defensas para atacar las células cancerígenas

Ampliar

Carl June y Michel Sadelain. Fundación BBVA Premio Fronteras para los padres del CAR-T, una de las terapias más prometedoras contra el cáncer

Carl June y Michel Sadelain desarrollaron una técnica que consiste en entrenar a nuestras defensas para atacar las células cancerígenas

Jon Garay

Miércoles, 11 de febrero 2026, 11:57

... se niegan a morir y se multiplican sin control como la quimioterapia y la radioterapia -además de la cirugía-, han surgido otros que parecen de ciencia ficción. Uno de los más prometedores es la inmunoterapia basada en las llamadas células CAR-T. Se trata de extraer unas células del sistema inmune del paciente para enseñarlas a atacar a los tumores e inyectarlas de nuevo para que cumplan su misión. El trabajo de los investigadores Carl June y Michel Sadelain ha sido clave en su desarrollo y les ha valido el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en la categoría de Biología y Biomedicina.

«Tenemos la suerte de contar con un maravilloso sistema inmunitario que nos protege de invasores como virus, parásitos o bacterias. Pero cuando se trata del cáncer, nuestro sistema inmunitario no siempre está preparado para afrontar ese reto», explica Michel Sadelain. Nuestro organismo dispone de 1,8 billones de soldados para defendernos. Si los agrupáramos, pesarían alrededor de 1,2 kilos. Cuando se produce una infección, se activa de inmediato una primera reacción innata en la que los protagonistas son los macrófagos y los neutrófilos, que se 'comen' o destruyen a los invasores. A ellos se le suman las células asesinas naturales (NK), que están continuamente de patrulla por el cuerpo. Todos ellos responden de la misma manera ante cualquier invasor.

Si no pueden con el enemigo, nuestro cuerpo dispone de un segundo recurso, unos soldados más especializados llamados linfocitos. Son de dos tipos, los B y los T. Los primeros se producen en la médula osea ('bone marrow', en inglés, de ahí la letra), un tejido esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos. La misión de estos linfocitos B es generar anticuerpos, unas proteínas diseñadas para adherirse a los patógenos (en términos técnicos, antígenos, que es cualquier cosa que activa la reacción del sistema inmune). A partir de aquí pueden neutralizarlos directamente o 'marcarlos' para que los destruyan los macrófagos o los neutrófilos. Los linfocitos T -también nacen en la médula ósea, pero se trasladan a una glándula situada detrás del esternón llamada timo, de ahí la 'T'- se encargan de organizar esta segundo ataque -los CD4 o colaboradores- y los citotóxicos (CD8), que tienen licencia para matar.

Como queda dicho, lo que ocurre con los tumores es que las células cancerígenas consiguen eludir a todas nuestras defensas. Por ello, a principios de los noventa, Sadelain empezó a explorar la posibilidad de «ayudar a nuestro sistema inmunitario a combatir tumores mediante la ingeniería genética, enseñando a los linfocitos T a reconocer células cancerosas para eliminarlas». Partiendo del trabajo con los primeros receptores de antígeno quimérico (CAR, por las siglas en inglés de chimeric antigen receptors) que el investigador israelí Zelig Eshhar había propuesto en 1993, el científico francocanadiense Sadelain lideró el desarrollo de esta técnica para que fuera viable. Demostró su viabilidad -hasta entonces morían al ser reintroducidoas en el organismo- casi diez años después, en 2002 .

La tragedia personal de June

La aplicación en pacientes fue gracias a las investigaciones de Carl June. Su motivación se debió a una tragedia personal. Su primera mujer enfermó de cáncer de ovario con 41 años, y falleció seis años después. «Esta nueva estrategia terapéutica en pacientes oncológicos se convirtió en una prioridad para mí». Fue en 2010 cuando los primeros dos pacientes, enfermos terminales de leucemia, accedieron a tratarse en un ensayo clínico. El resultado fue mejor incluso que el logrado en roedores en el laboratorio.

A raíz de este éxito, la primera terapia con células CAR-T fue aprobada en Estados Unidos en 2017 para su uso en niños y adultos jóvenes con leucemias agudas refractarias y algunos linfomas también resistentes a los tratamientos tradicionales. Un año después, la Agencia Europea de Medicamentos autorizó también su uso en la UE. Hasta la fecha, más de 50.000 pacientes con cánceres de sangre han sido tratados con éxito. El gran reto de esta tecnología es conseguir que tenga la misma eficacia con los tumores sólidos.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diariosur - Ciencia
Compartir