Jueves, 15 de enero de 2026 Jue 15/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Primera edición con extra de bacon

Primera edición con extra de bacon
Artículo Completo 541 palabras
Tengo un librero preferido al que nunca he visto. Que nunca me ha recomendado ningún libro y con el que no he intercambiado ni una sola palabra. Un tipo correcto, contenido, reservado, cortés. Un amante de las ediciones raras. Un señor que se llamaba Frank Doel y que dirigía la librería de antiguo Marks & Co. en el número 84 de la calle Charing Cross Road de Londres.Supe de Frank Doel a través de unas cartas recogidas en un libro lleno de humanidad y generosidad, de amabilidad y confidencias. Pero Frank no era solo una firma al final de unas cartas. Era una persona de carne y hueso que en el Londres de posguerra de mediados del siglo pasado buscaba y rebuscaba ediciones preciosas de los 'Ensayos' de Leigh Hunt , de los discursos de J.H. Newman o de los diarios de Samuel Pepys .Noticia Relacionada Lejos de Ítaca opinion Si Calle Balmes, 26 María José Solano La Herder -Alibri, si se prefiere el nombre nuevo- cumple un siglo. Pocos se molestan en celebrarloNo es de extrañar entonces que, hace apenas una semana, en mi primera visita a Londres, estuviese varios puestos por encima del Big Ben la dirección 84, Charing Cross Road. Cada uno tiene sus formas de abordar una ciudad y la mía pasa por presentar mis respetos a los lugares que me son literariamente esenciales. La casa de George Orwell en Notting Hill , la British Library con manuscritos de Jane Austen , el andén 9 ¾ en Kings Cross. Y el sitio donde hace más de medio siglo se encontraba Marks & Co.Paseando desde Trafalgar Square por Charing Cross Road llegué al número 84 y donde antes había una librería, ahora se podía encontrar una placa conmemorativa. Y un McDonald's .Quién podría necesitar una edición cuidada de los 'Sonetos' de Shakespeare o los 'Diálogos' de Platón cuando podía tener un Big MacMe entró la risa de lo irónico que resultaba, además de patético. Quién podría necesitar una edición cuidada de los 'Sonetos' de Shakespeare o los 'Diálogos' de Platón cuando podía tener un Big Mac con patatas gajo y extra de bacon. En ese instante tuve una sensación bastante parecida a la resignación, al desaliento. En cierto sentido, a la desesperanza . Pero mientras me congelaba frente a la fachada del McDonald's y pensaba en lo bien que representaba el carácter de nuestra época, un agradecimiento repentino y feroz se apoderó de mí. Una gratitud visceral que tenía que ver con Frank Doel y Helene Hanff . Con sus cartas, con la memoria. Con la literatura y las librerías. Pero que, ante todo, tenía que ver con quienes viven entregados a esta empresa ruinosa, a esta labor quijotesca . A esta pasión tan salvaje e incontrolable como milagrosa del amor por los libros y por las grandes historias.

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Tengo un librero preferido al que nunca he visto. Que nunca me ha recomendado ningún libro y con el que no he intercambiado ni una sola palabra. Un tipo correcto, contenido, reservado, cortés. Un amante de las ediciones raras. Un señor que se llamaba ... Frank Doel y que dirigía la librería de antiguo Marks & Co. en el número 84 de la calle Charing Cross Road de Londres.

Supe de Frank Doel a través de unas cartas recogidas en un libro lleno de humanidad y generosidad, de amabilidad y confidencias. Pero Frank no era solo una firma al final de unas cartas. Era una persona de carne y hueso que en el Londres de posguerra de mediados del siglo pasado buscaba y rebuscaba ediciones preciosas de los 'Ensayos' de Leigh Hunt, de los discursos de J.H. Newman o de los diarios de Samuel Pepys.

No es de extrañar entonces que, hace apenas una semana, en mi primera visita a Londres, estuviese varios puestos por encima del Big Ben la dirección 84, Charing Cross Road. Cada uno tiene sus formas de abordar una ciudad y la mía pasa por presentar mis respetos a los lugares que me son literariamente esenciales. La casa de George Orwell en Notting Hill, la British Library con manuscritos de Jane Austen, el andén 9 ¾ en Kings Cross. Y el sitio donde hace más de medio siglo se encontraba Marks & Co.

Paseando desde Trafalgar Square por Charing Cross Road llegué al número 84 y donde antes había una librería, ahora se podía encontrar una placa conmemorativa. Y un McDonald's.

Quién podría necesitar una edición cuidada de los 'Sonetos' de Shakespeare o los 'Diálogos' de Platón cuando podía tener un Big Mac

Me entró la risa de lo irónico que resultaba, además de patético. Quién podría necesitar una edición cuidada de los 'Sonetos' de Shakespeare o los 'Diálogos' de Platón cuando podía tener un Big Mac con patatas gajo y extra de bacon. En ese instante tuve una sensación bastante parecida a la resignación, al desaliento. En cierto sentido, a la desesperanza. Pero mientras me congelaba frente a la fachada del McDonald's y pensaba en lo bien que representaba el carácter de nuestra época, un agradecimiento repentino y feroz se apoderó de mí.

Una gratitud visceral que tenía que ver con Frank Doel y Helene Hanff. Con sus cartas, con la memoria. Con la literatura y las librerías. Pero que, ante todo, tenía que ver con quienes viven entregados a esta empresa ruinosa, a esta labor quijotesca. A esta pasión tan salvaje e incontrolable como milagrosa del amor por los libros y por las grandes historias.

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Escucha todos los capítulos del podcast de Historia de ABC

Reino Unido prohibirá cocer marisco vivo: el fin de una tradición bajo el debate del bienestar animal

Seleccionamos las aspiradoras sin cable más potentes y prácticas para casa

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir