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Provisional 23 sale del hueco de la escalera

Provisional 23 sale del hueco de la escalera
Artículo Completo 1,237 palabras
Justo ahora en septiembre habría cumplido dos años en su antiguo emplazamiento; el inmueble en el que se situaba, en ese momento, la vivienda en alquiler de su promotor, Pedro Huidobro (Madrid, 1998), el cual, pese a haber estudiado Historia, cuenta cómo sintió la «pulsión interna» de hacer proyectos artísticos y de trabajar no tanto desde la gestión como del ámbito del comisariado.Y es que Huidobro había pasado ya por ámbitos como Durán Subastas, alguna galería de arte contemporáneo e incluso la Fundación de Amigos del Reina Sofía, completando su formación. «Todo esto me permitió conocer el sector del arte, un sector que no da tantas oportunidades de poner en marcha modelos personales que se salen de la norma», expresa. Tenía 25 años y el descansillo de una vivienda que ni siquiera era la suya. ¿Qué podía salir mal? Así nacía Provisional 23.«Mi casa era lo que tenía más a mano y la idea de convertirla en sala de exposiciones es algo que se hace sin pensar. Era simplemente un buen punto para iniciar algo», añade. De hecho, echando ahora la vista atrás, él mismo reconoce que el proyecto nació sin pretensiones, sin creer demasiado en su potencial: «Pero quise jugar, quise hacer una expo, y luego ver si podía hacer otra». De hecho, esa primera muestra, 'Solo los secretos', de POH, apenas duró un fin de semana («No queríamos dejar obras de arte en la escalera, también se podían quejar los vecinos»). La siguiente, la de Celia la Calle, se quedó en el rellano un mes. Entonces, las exigencias comisariales de Huidobro no eran altas. «Era más bien ver qué tenía disponible cada artista y decidir cómo colgarlo en un lugar que no está preparado para ello». Ir tirando de la cuerda. El punto de inflexión llegó con la tercera propuesta.Un trabajo más serio«Fue un proyecto con Rubén Ojeda Guzmán. Él venía de la Academia de España en Roma. Gran amigo y muy generoso siempre, aceptó mi invitación. Entonces siento la sensación de estar haciendo un trabajo más serio, la satisfacción de trabajar mano a mano con un artista y generar juntos una exposición que ya sí dialogaba con el espacio». Por el perfil de este artista, además, creció el reclamo y empezó a cambiar el paisanaje. «De repente era una locura lo que estaba llegando a la puerta de mi casa, algo que jamás pensé. Artistas increíbles, que me encantan, o agentes del sector con influencia. Esa fue la dosis de realidad para calcular hacia dónde estaba yendo la cosa». Huidobro recuerda que el primer visitante de la exposición de Nicolás Cox fue Santiago Sierra. Poco después, Javier Aparicio, responsable de El Chico, le invitaba a participar en su podcast. Habían pasado solo tres meses...Provisional23 se transforma ahora en galería. Abandona su sede efímera, como su nombre, que venía del antiguo número de la calle del inmueble que ocupaba en Doctor Esquerdo, para desplegarse en la primera planta de una antigua nave industrial en Legazpi, compartida en la inferior por un nutrido número de estudios de artistas (Maya Pita Romero, Pablo Quesada, Mario Mansso, Álvaro Moratón ...), algunos, representados por la galería.Esto ya marca parte de la filosofía del nuevo espacio. «Buscamos que este sea un lugar sostenible que redefine tanto el concepto de estudio como el de galería –explica su director–. Estos son los ámbitos en los que se mueve la escena artística pero que parecen disociados, sin permear los unos en los otros. La nave los hará converger para que haya actividad cultural de ambos». De ahí su nombre global: La Corriente .Aquí llegan en junio, y no por la gentrificación, no por la presión de los caseros en Doctor Esquerdo. Más bien fueron unas obras en el hueco de la escalera que casi se confunden con la propuesta de Pablo Capitán del Río, el último en exponer, lo que obligó a recalcular alcance. Lo hacen alentados por Mansso, que tenía pensado establecer allí su taller. Y, para que no decaiga la actividad de la firma, mientras se acondiciona el espacio, Huidobro y su equipo participan en su primera feria, Artesantander'26, antes incluso de tener local físico.Desde otra generaciónPara ellos, esto fue una manera de darse a conocer y dar a conocer sus intenciones. ¿Qué modelo de galería defienden? El madrileño lo tiene claro: «Vamos a funcionar como una galería pura y dura. Es difícil inventar ya la rueda desde el modelo, pero hay dinámicas que pueden definirnos como algo distinto. Creo que esta es una galería que nace ya desde otra generación y que trabaja con otra generación. Estamos muy conectados al contexto. No somos agentes externos. Y precisamente buscamos conexiones entre prácticas de una forma más natural, presentes asimismo en contextos diversos».En las imágenes, Huidobro con Alejandro Jiménez y Elena Rocabert; piezas bidimensionales de la madrileña y esculturas transparentes del mexicano T. SieiraSon 80 m2 cerca de Matadero, un auténtico cubo blanco que el comisario celebra, «cansado ya de buscar huecos en una escalera», a los que, sin embargo, se accede por otra de gran personalidad: una escalerilla vintage de una famosa compañía aérea. Huidobro se ríe: «Parece que me persiguen, pero esta ya estaba aquí cuando llegamos». Desde esta semana, 'En un campo yo soy la ausencia del campo', la exposición inaugural que se inspira en un verso de Mark Strand, da cuenta de los deseos del comisario, y pone a dialogar a Alejandro Jiménez, mexicano, y Elena Rocabert, madrileña, ambos, como reflexionan con el montaje ya acabado, «interesados en cómo ocupar el espacio, en cómo nuestros gestos, aunque distintos, tienen una resonancia en la labor del otro».arte_abc_0724«Con ellos, que no se conocían antes, ponemos el foco de lo que interesa en Madrid pero desde otros destinos. Puede sonar pretencioso, y a lo mejor no se cumple por cuestiones logísticas, pero ese es uno de nuestros objetivos. Me gustaría ver cómo lo que pasa aquí tiene resonancia en otros sitios, no tanto Iberoamérica, que ya cuenta con un correlato en el panorama galerístico español y que no voy a ignorar, sino también en otros escenarios del norte y centro de Europa. 'Generar contexto interlocal' sería la definición. Ya funciona, pues, la primera galería gestionada por la Generación Z que venderá arte a la Generación Alfa. Tendámosle una escalera.

Justo ahora en septiembre habría cumplido dos años en su antiguo emplazamiento; el inmueble en el que se situaba, en ese momento, la vivienda en alquiler de su promotor, Pedro Huidobro (Madrid, 1998), el cual, pese a haber estudiado Historia, cuenta cómo sintió ... la «pulsión interna» de hacer proyectos artísticos y de trabajar no tanto desde la gestión como del ámbito del comisariado.

Y es que Huidobro había pasado ya por ámbitos como Durán Subastas, alguna galería de arte contemporáneo e incluso la Fundación de Amigos del Reina Sofía, completando su formación. «Todo esto me permitió conocer el sector del arte, un sector que no da tantas oportunidades de poner en marcha modelos personales que se salen de la norma», expresa. Tenía 25 años y el descansillo de una vivienda que ni siquiera era la suya. ¿Qué podía salir mal? Así nacía Provisional 23.

«Mi casa era lo que tenía más a mano y la idea de convertirla en sala de exposiciones es algo que se hace sin pensar. Era simplemente un buen punto para iniciar algo», añade.

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De hecho, echando ahora la vista atrás, él mismo reconoce que el proyecto nació sin pretensiones, sin creer demasiado en su potencial: «Pero quise jugar, quise hacer una expo, y luego ver si podía hacer otra». De hecho, esa primera muestra, 'Solo los secretos', de POH, apenas duró un fin de semana («No queríamos dejar obras de arte en la escalera, también se podían quejar los vecinos»). La siguiente, la de Celia la Calle, se quedó en el rellano un mes. Entonces, las exigencias comisariales de Huidobro no eran altas. «Era más bien ver qué tenía disponible cada artista y decidir cómo colgarlo en un lugar que no está preparado para ello». Ir tirando de la cuerda. El punto de inflexión llegó con la tercera propuesta.

«Fue un proyecto con Rubén Ojeda Guzmán. Él venía de la Academia de España en Roma. Gran amigo y muy generoso siempre, aceptó mi invitación. Entonces siento la sensación de estar haciendo un trabajo más serio, la satisfacción de trabajar mano a mano con un artista y generar juntos una exposición que ya sí dialogaba con el espacio». Por el perfil de este artista, además, creció el reclamo y empezó a cambiar el paisanaje. «De repente era una locura lo que estaba llegando a la puerta de mi casa, algo que jamás pensé. Artistas increíbles, que me encantan, o agentes del sector con influencia. Esa fue la dosis de realidad para calcular hacia dónde estaba yendo la cosa». Huidobro recuerda que el primer visitante de la exposición de Nicolás Cox fue Santiago Sierra. Poco después, Javier Aparicio, responsable de El Chico, le invitaba a participar en su podcast. Habían pasado solo tres meses...

Provisional23 se transforma ahora en galería. Abandona su sede efímera, como su nombre, que venía del antiguo número de la calle del inmueble que ocupaba en Doctor Esquerdo, para desplegarse en la primera planta de una antigua nave industrial en Legazpi, compartida en la inferior por un nutrido número de estudios de artistas (Maya Pita Romero, Pablo Quesada, Mario Mansso, Álvaro Moratón...), algunos, representados por la galería.

Esto ya marca parte de la filosofía del nuevo espacio. «Buscamos que este sea un lugar sostenible que redefine tanto el concepto de estudio como el de galería –explica su director–. Estos son los ámbitos en los que se mueve la escena artística pero que parecen disociados, sin permear los unos en los otros. La nave los hará converger para que haya actividad cultural de ambos». De ahí su nombre global: La Corriente.

Aquí llegan en junio, y no por la gentrificación, no por la presión de los caseros en Doctor Esquerdo. Más bien fueron unas obras en el hueco de la escalera que casi se confunden con la propuesta de Pablo Capitán del Río, el último en exponer, lo que obligó a recalcular alcance. Lo hacen alentados por Mansso, que tenía pensado establecer allí su taller. Y, para que no decaiga la actividad de la firma, mientras se acondiciona el espacio, Huidobro y su equipo participan en su primera feria, Artesantander'26, antes incluso de tener local físico.

Para ellos, esto fue una manera de darse a conocer y dar a conocer sus intenciones. ¿Qué modelo de galería defienden? El madrileño lo tiene claro: «Vamos a funcionar como una galería pura y dura. Es difícil inventar ya la rueda desde el modelo, pero hay dinámicas que pueden definirnos como algo distinto. Creo que esta es una galería que nace ya desde otra generación y que trabaja con otra generación. Estamos muy conectados al contexto. No somos agentes externos. Y precisamente buscamos conexiones entre prácticas de una forma más natural, presentes asimismo en contextos diversos».

Son 80 m2 cerca de Matadero, un auténtico cubo blanco que el comisario celebra, «cansado ya de buscar huecos en una escalera», a los que, sin embargo, se accede por otra de gran personalidad: una escalerilla vintage de una famosa compañía aérea. Huidobro se ríe: «Parece que me persiguen, pero esta ya estaba aquí cuando llegamos». Desde esta semana, 'En un campo yo soy la ausencia del campo', la exposición inaugural que se inspira en un verso de Mark Strand, da cuenta de los deseos del comisario, y pone a dialogar a Alejandro Jiménez, mexicano, y Elena Rocabert, madrileña, ambos, como reflexionan con el montaje ya acabado, «interesados en cómo ocupar el espacio, en cómo nuestros gestos, aunque distintos, tienen una resonancia en la labor del otro».

«Con ellos, que no se conocían antes, ponemos el foco de lo que interesa en Madrid pero desde otros destinos. Puede sonar pretencioso, y a lo mejor no se cumple por cuestiones logísticas, pero ese es uno de nuestros objetivos. Me gustaría ver cómo lo que pasa aquí tiene resonancia en otros sitios, no tanto Iberoamérica, que ya cuenta con un correlato en el panorama galerístico español y que no voy a ignorar, sino también en otros escenarios del norte y centro de Europa. 'Generar contexto interlocal' sería la definición. Ya funciona, pues, la primera galería gestionada por la Generación Z que venderá arte a la Generación Alfa. Tendámosle una escalera.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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