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Pruebo el resucitado 500 gasolina con motor Firefly: sus 65 CV y cambio manual me han transportado a otra época

Pruebo el resucitado 500 gasolina con motor Firefly: sus 65 CV y cambio manual me han transportado a otra época
Artículo Completo 2,365 palabras
El Fiat 500 gasolina de 65 CV resulta bastante divertido Fiat ha devuelto al 500 una receta condenada a desaparecer: motor de gasolina, cambio manual y una hibridación mínima que sigue teniendo sentido en nuestro mercado. Tiene carencias evidentes pero conserva un encanto en un momento en el que casi todo gira alrededor de pantallas, automatismos y electrificación total. El 500 es uno de esos coches que no necesitan presentación. Basta un vistazo para reconocerlo y ese es de largo, uno de sus mayores logros. Su diseño ha evolucionado tan poco a poco que, al verlo, la sensación inmediata es la de estar ante un coche que ya te sonaba de algo. Eso refuerza su condición de icono, pero también complica distinguir con claridad cuánto hay realmente de nuevo en esta última reinterpretación que a contra corriente ha usado la base del Fiat 500 100% eléctrico para dar a la luz a una de combustión. Aunque lleve el apellido “Hybrid”, no es un híbrido al estilo Toyota ni un coche que pueda moverse en modo eléctrico durante trayectos reales. Monta un motor gasolina 1.0 de tres cilindros de la familia FireFly (Global Small Engine), asociado a un sistema de micro hibridación de 12 voltios y a una caja manual de seis velocidades. En la práctica, ese sistema eléctrico ayuda en arranques, apoya en ciertas fases y recupera energía, pero el protagonista sigue siendo el motor térmico. Su potencia es de 65 CV, así que evidentemente no estamos ante un urbano rápido, sino ante uno que puede ser razonable si buscamos algo suave y pensado sobretodo para ciudad, claro. Cuando recogí este 500 Hybrid en Stellantis Madrid, tenía curiosidad por comprobar si lo que había hecho Fiat era suficiente para devolverlo a una posición comercialmente relevante. Al fin y al cabo, hablamos de un coche que lleva mucho tiempo entre nosotros y parecía condenado a quedar eclipsado por la electrificación total. Desde luego la marca no ha reinventado el Fiat 500, pero sí ha sabido devolverlo a un terreno mucho más lógico para una parte de potenciales clientes del mercado. Cargando contenidos desde Instagram... Un diseño que ya no sorprende, pero sigue funcionando acompañado de un interior simpático El modelo sigue siendo nos guste o no, un icono de la automoción. Su silueta continúa teniendo fuerza, y ahí reside buena parte de su valor. Es un coche coqueto y reconocible, con un diseño prácticamente atemporal que sigue siendo uno de sus mayores argumentos de venta, aunque ya no provoque el efecto sorpresa de hace años. Esta disponible en tres carrocerías, la que os estoy enseñando, un Cabrio, con techo de lona plegable, y otra 3+1 de diseño asimétrico. MedidasFiat 500 HybridLargo3.631 mmAncho1.878 mm (con espejos)Alto1.532 mmBatalla2.322 mmMaletero183 LitrosPor dentro, el Fiat 500 Hybrid no cae en uno de los vicios más comunes de muchos coches modernos, ya que no convierte la pantalla en el centro absoluto de la experiencia. La pantalla central multimedia de 10,25" y la instrumentación digital están bien integradas y tienen una presencia discreta dentro del habitáculo. Se ven bien, tienen buena definición, buen brillo y aportan lo necesario, pero sin robar protagonismo al conjunto. La pantalla central, además, me pareció un acierto por compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay, algo imprescindible desde hace tiempo. La instrumentación ofrece información clara y abundante, aunque también deja entrever que no estamos ante un sistema especialmente reciente, porque las transiciones entre menús se sienten algo lentas. Interior del Fiat 500 Hybrid 2026El salpicadero a juego con el color de la carrocería me parece un buen recurso para un urbano de este enfoque. No necesita materiales especialmente sofisticados para transmitir un cierto encanto; le basta con tener detalles de diseño diferenciados. También me gustaron los tapizados de los asientos y el diseño del volante, dos elementos que ayudan a construir un ambiente con más gracia que el del utilitario medio. Ahora bien, los materiales empleados en el habitáculo no me parece suficiente para justificar por sí solo el precio del coche del cual hablamos luego. Está bien ensamblado, pero recurre a bastantes plásticos duros, sobre todo en la parte baja de las puertas y del salpicadero. Son superficies que, con un material ligeramente más agradable al tacto, elevarían bastante la percepción de calidad. El habitáculo tiene encanto, aunque no una calidad percibida especialmente alta. En ciudad es donde sus atributos relucen Los primeros minutos al volante bastan para entender qué tipo de coche es este Fiat 500 Hybrid. Todo en él parece pensado para el entorno urbano desde su tamaño, su maniobrabilidad, hasta su radio de giro y la facilidad con la que se mueve entre el tráfico dejan claro que ese es su ecosistema natural. Ahí me resultó agradable prácticamente por todo. Maniobrar con él es fácil, moverse por ciudad también y el conjunto transmite desde el primer momento que está hecho para eso. La dirección no destaca por una gran comunicación, pero sí está lo suficientemente bien ajustada para mover el coche con agilidad. El puesto de conducción me resultó natural, sin rarezas ergonómicas y delante no hay sensación de agobio, algo " de cajón" en un coche pequeño como este. Recogiendo el coche en Stellantis MadridDetrás la cosa cambia, ya que las plazas traseras son muy justas para adultos y el maletero de 183 litros de capacidad tampoco destaca especialmente por facilidad de uso, una maleta de cabina llega a su límite en altura rozando la bandeja del maletero. Es un coche pequeño y no trata de disimularlo demasiado. Delante cumple con dignidad, pero detrás exige asumir claramente sus limitaciones, algo esperable en un coche de 3,63 metros de longitud y 4 plazas. PrestacionesFiat 500 Hybrid 2026 Motor1.0 tres cilindros 65 CV Par máximo92 Nm Caja de cambios6 marchas manual 0-100 Km/h16,2 s V. Máxima155 km/h Consumo5.2 l/100 km Peso1.130 kg Un motor de otra época con lo bueno y malo que eso implica La gran cuestión de este Fiat 500 Hybrid está en cómo se mueve. Es un coche suficiente en ciudad, pero mucho más apurado fuera de ella. Su motor entrega una potencia y un par bastante ajustados, así que para sacar lo mejor de él hay que jugar mucho con la caja de cambios. Eso hace que el coche se sienta, en cierto modo, como un modelo de otra época. Hoy estamos acostumbrados a motores turbo con más empuje desde abajo, a cambios automáticos o directamente a eléctricos que entregan todo el par de forma inmediata. Aquí no ocurre nada de eso, hay que trabajar más la conducción y eso también tiene su encanto. El cambio manual me gustó. Tiene un tacto agradable, recorridos coherentes con el planteamiento del coche y unos guiados bastante marcados. No es una caja torpe ni desagradable; más bien al contrario. La cuestión es que el motor obliga a utilizarla mucho si se quiere mantener siempre la mejor respuesta posible. El motor Firefly del Fiat 500En ciudad no me pareció un gran problema. Ahí el coche encaja bien, la potencia parece suficiente, pero en cuanto sales a autovía o a una carretera de montaña, la situación cambia. Puede mantener la velocidad de crucero, sí, pero tarda más en reaccionar y deja claro que va trabajando bastante cerca de sus posibilidades. En secundaria y en tramos de montaña hay que pelearse mucho más con la caja para mantener ritmo, y eso puede resultar agradable para algunos conductores, aunque para otros será justo lo contrario: una exigencia poco atractiva en un mercado acostumbrado a la comodidad de los cambios automáticos, mecánicas con más elasticidad y el par instantáneo de los 100% eléctricos. Lo interesante es que, pese a todo, el coche transmite sensaciones bastante analógicas y además agradables. El sonido del tricilíndrico está presente en el habitáculo y tiene cierta personalidad. A quien le guste notar el motor, probablemente le parezca un punto incluso positivo. No es una mecánica refinada en el sentido moderno del término, pero sí tiene una forma de relacionarse con el conductor que hoy casi no se encuentra. Jugar con la caja de cambios es divertido, pero no es todo para todo el mundo La suspensión confirma cuál es su lugar natural Me acompaña en todo momento una suspensión que kilometro tras kilometro me deja claro en qué terreno se siente más cómoda esta versión Hybrid. En ciudad me pareció bien afinada para transmitir agilidad y no llega a resultar molesta ni con baches ni con resaltos. Tiene un punto firme, sí, pero dentro de un uso urbano está bien resuelta. El problema llega cuando sube el ritmo. En autovía, especialmente sobre asfalto más roto, y también en algunos tramos de montaña, el coche me pareció algo rebotón. No hasta el punto de resultar alarmante, pero sí lo suficiente como para obligar a hacer pequeñas correcciones desde la dirección y generar una cierta incomodidad. Ahí es donde la puesta a punto muestra que está mucho mejor ajustada para ciudad que para escenarios rápidos o más exigentes. Tampoco es un coche especialmente aislado. A velocidades altas aparece ruido aerodinámico y el motor se deja notar con bastante claridad en el interior, lo que denota que aunque tenga encanto, estamos ante un coche sencillo. PreciosFiat 500 Hybrid500 Pop20.850 €500 ICON22.350 €500 La Prima26.350 €Precios en el momento de lanzamiento sin descuentos ni promociones Consume menos de lo que uno presupone Si hubo algo que me sorprendió de verdad en la prueba, fue el consumo. Antes de conducirlo pensaba que un tricilíndrico atmosférico, de potencia modesta, unido a un cambio manual y a la necesidad de llevarlo relativamente alegre para extraer lo mejor de él, iba a penalizar bastante el gasto. No fue así. En un recorrido que combinó ciudad y zona de montaña, el consumo medio que registré fue de 5,9 l/100 km, una cifra razonable para el tipo de trayecto. Pero lo más llamativo llegó cuando pude comprobar el gasto exclusivamente en autovía: circulando a la máxima velocidad legal, con dos ocupantes, un par de maletas y manteniendo un ritmo sostenido, el consumo medio fue de 4,2 l/100 km. Se siente justo de motor, pero en términos de eficiencia no penaliza tanto como uno podría pensar antes de probarlo. La microhibridación, por su parte, pasa completamente desapercibida. Es transparente para el conductor. Más allá de algún menú específico en la instrumentación que permite ver cuándo recupera energía o cuándo existe apoyo eléctrico. Está ahí para cumplir su función, cumplir la legislación que implica recibir una etiqueta más ventajosa en primer lugar, y en último ayudar al motor térmico. La suspensión es algo rebotona a alta velocidad Lo que realmente nos gustaLo que creemos que podría ser mejor • Tacto caja de cambios • Consumo • Comodidad asientos • Potencia escasa • Insonorización autovía • Precios Más capricho que lógico Decir sí al Fiat 500 Hybrid implica aceptar que este no es un coche que se compre por pura racionalidad. No es el más amplio, no es el más potente, no es el más barato y tampoco el que mejor defiende su precio desde una comparación puramente objetiva. Si alguien te dijera que por ese dinero hay coches más grandes, más espaciosos o más capaces, no te enfades por que tiene razón. Pero también estaría dejando fuera algo importante, que casi se ha olvidado en el momento de comprar un coche. El 500 se compra por diseño, por imagen, por símbolo y, en muchos casos, por capricho, pero olvidándose de los datos homologados. Lo imagino perfectamente como segundo coche de casa, pero también como coche único para alguien muy urbano que quiera algo distinto y con más personalidad que el utilitario medio asiático. Puede encajar en un conductor joven que busca su primer coche y valora la estética por encima de la pura lógica, pero también en alguien de más edad que siempre haya querido tener un Fiat 500 en su garaje. Todos los iconos del automóvil tienen algo de sobrevalorados, ¿verdad?. El Fiat 500 tiene ese argumento a su favor. Para quien su imagen no resulte seductora, podrá encontrar mejores opciones dentro como fuera del grupo Stellantis, algunas hasta 100% eléctricas.
Pruebo el resucitado 500 gasolina con motor Firefly: sus 65 CV y cambio manual me han transportado a otra época

Fiat ha devuelto al 500 una receta condenada a desaparecer: motor de gasolina, cambio manual y una hibridación mínima que sigue teniendo sentido en nuestro mercado. Tiene carencias evidentes pero conserva un encanto en un momento en el que casi todo gira alrededor de pantallas, automatismos y electrificación total.

El Fiat 500 gasolina de 65 CV resulta bastante divertidoFrancisco Valle[email protected]

Publicado: 25/05/2026 08:30

16 min. lectura

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El 500 es uno de esos coches que no necesitan presentación. Basta un vistazo para reconocerlo y ese es de largo, uno de sus mayores logros. Su diseño ha evolucionado tan poco a poco que, al verlo, la sensación inmediata es la de estar ante un coche que ya te sonaba de algo. Eso refuerza su condición de icono, pero también complica distinguir con claridad cuánto hay realmente de nuevo en esta última reinterpretación que a contra corriente ha usado la base del Fiat 500 100% eléctrico para dar a la luz a una de combustión.

Aunque lleve el apellido “Hybrid”, no es un híbrido al estilo Toyota ni un coche que pueda moverse en modo eléctrico durante trayectos reales. Monta un motor gasolina 1.0 de tres cilindros de la familia FireFly (Global Small Engine), asociado a un sistema de micro hibridación de 12 voltios y a una caja manual de seis velocidades. En la práctica, ese sistema eléctrico ayuda en arranques, apoya en ciertas fases y recupera energía, pero el protagonista sigue siendo el motor térmico.

Su potencia es de 65 CV, así que evidentemente no estamos ante un urbano rápido, sino ante uno que puede ser razonable si buscamos algo suave y pensado sobretodo para ciudad, claro. Cuando recogí este 500 Hybrid en Stellantis Madrid, tenía curiosidad por comprobar si lo que había hecho Fiat era suficiente para devolverlo a una posición comercialmente relevante. Al fin y al cabo, hablamos de un coche que lleva mucho tiempo entre nosotros y parecía condenado a quedar eclipsado por la electrificación total. Desde luego la marca no ha reinventado el Fiat 500, pero sí ha sabido devolverlo a un terreno mucho más lógico para una parte de potenciales clientes del mercado.

Un diseño que ya no sorprende, pero sigue funcionando acompañado de un interior simpático

El modelo sigue siendo nos guste o no, un icono de la automoción. Su silueta continúa teniendo fuerza, y ahí reside buena parte de su valor. Es un coche coqueto y reconocible, con un diseño prácticamente atemporal que sigue siendo uno de sus mayores argumentos de venta, aunque ya no provoque el efecto sorpresa de hace años. Esta disponible en tres carrocerías, la que os estoy enseñando, un Cabrio, con techo de lona plegable, y otra 3+1 de diseño asimétrico.

MedidasFiat 500 HybridLargo3.631 mmAncho1.878 mm (con espejos)Alto1.532 mmBatalla2.322 mmMaletero183 Litros

Por dentro, el Fiat 500 Hybrid no cae en uno de los vicios más comunes de muchos coches modernos, ya que no convierte la pantalla en el centro absoluto de la experiencia. La pantalla central multimedia de 10,25" y la instrumentación digital están bien integradas y tienen una presencia discreta dentro del habitáculo. Se ven bien, tienen buena definición, buen brillo y aportan lo necesario, pero sin robar protagonismo al conjunto.

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La pantalla central, además, me pareció un acierto por compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay, algo imprescindible desde hace tiempo. La instrumentación ofrece información clara y abundante, aunque también deja entrever que no estamos ante un sistema especialmente reciente, porque las transiciones entre menús se sienten algo lentas.

Interior del Fiat 500 Hybrid 2026

El salpicadero a juego con el color de la carrocería me parece un buen recurso para un urbano de este enfoque. No necesita materiales especialmente sofisticados para transmitir un cierto encanto; le basta con tener detalles de diseño diferenciados. También me gustaron los tapizados de los asientos y el diseño del volante, dos elementos que ayudan a construir un ambiente con más gracia que el del utilitario medio.

Ahora bien, los materiales empleados en el habitáculo no me parece suficiente para justificar por sí solo el precio del coche del cual hablamos luego. Está bien ensamblado, pero recurre a bastantes plásticos duros, sobre todo en la parte baja de las puertas y del salpicadero. Son superficies que, con un material ligeramente más agradable al tacto, elevarían bastante la percepción de calidad. El habitáculo tiene encanto, aunque no una calidad percibida especialmente alta.

En ciudad es donde sus atributos relucen

Los primeros minutos al volante bastan para entender qué tipo de coche es este Fiat 500 Hybrid. Todo en él parece pensado para el entorno urbano desde su tamaño, su maniobrabilidad, hasta su radio de giro y la facilidad con la que se mueve entre el tráfico dejan claro que ese es su ecosistema natural. Ahí me resultó agradable prácticamente por todo. Maniobrar con él es fácil, moverse por ciudad también y el conjunto transmite desde el primer momento que está hecho para eso. La dirección no destaca por una gran comunicación, pero sí está lo suficientemente bien ajustada para mover el coche con agilidad. El puesto de conducción me resultó natural, sin rarezas ergonómicas y delante no hay sensación de agobio, algo " de cajón" en un coche pequeño como este.

Recogiendo el coche en Stellantis Madrid

Detrás la cosa cambia, ya que las plazas traseras son muy justas para adultos y el maletero de 183 litros de capacidad tampoco destaca especialmente por facilidad de uso, una maleta de cabina llega a su límite en altura rozando la bandeja del maletero. Es un coche pequeño y no trata de disimularlo demasiado. Delante cumple con dignidad, pero detrás exige asumir claramente sus limitaciones, algo esperable en un coche de 3,63 metros de longitud y 4 plazas.

PrestacionesFiat 500 Hybrid 2026 Motor1.0 tres cilindros 65 CV Par máximo92 Nm Caja de cambios6 marchas manual 0-100 Km/h16,2 s V. Máxima155 km/h Consumo5.2 l/100 km Peso1.130 kg

Un motor de otra época con lo bueno y malo que eso implica

La gran cuestión de este Fiat 500 Hybrid está en cómo se mueve. Es un coche suficiente en ciudad, pero mucho más apurado fuera de ella. Su motor entrega una potencia y un par bastante ajustados, así que para sacar lo mejor de él hay que jugar mucho con la caja de cambios.

Eso hace que el coche se sienta, en cierto modo, como un modelo de otra época. Hoy estamos acostumbrados a motores turbo con más empuje desde abajo, a cambios automáticos o directamente a eléctricos que entregan todo el par de forma inmediata. Aquí no ocurre nada de eso, hay que trabajar más la conducción y eso también tiene su encanto.

El cambio manual me gustó. Tiene un tacto agradable, recorridos coherentes con el planteamiento del coche y unos guiados bastante marcados. No es una caja torpe ni desagradable; más bien al contrario. La cuestión es que el motor obliga a utilizarla mucho si se quiere mantener siempre la mejor respuesta posible.

El motor Firefly del Fiat 500

En ciudad no me pareció un gran problema. Ahí el coche encaja bien, la potencia parece suficiente, pero en cuanto sales a autovía o a una carretera de montaña, la situación cambia. Puede mantener la velocidad de crucero, sí, pero tarda más en reaccionar y deja claro que va trabajando bastante cerca de sus posibilidades.

En secundaria y en tramos de montaña hay que pelearse mucho más con la caja para mantener ritmo, y eso puede resultar agradable para algunos conductores, aunque para otros será justo lo contrario: una exigencia poco atractiva en un mercado acostumbrado a la comodidad de los cambios automáticos, mecánicas con más elasticidad y el par instantáneo de los 100% eléctricos.

Lo interesante es que, pese a todo, el coche transmite sensaciones bastante analógicas y además agradables. El sonido del tricilíndrico está presente en el habitáculo y tiene cierta personalidad. A quien le guste notar el motor, probablemente le parezca un punto incluso positivo. No es una mecánica refinada en el sentido moderno del término, pero sí tiene una forma de relacionarse con el conductor que hoy casi no se encuentra.

Jugar con la caja de cambios es divertido, pero no es todo para todo el mundo

La suspensión confirma cuál es su lugar natural

Me acompaña en todo momento una suspensión que kilometro tras kilometro me deja claro en qué terreno se siente más cómoda esta versión Hybrid. En ciudad me pareció bien afinada para transmitir agilidad y no llega a resultar molesta ni con baches ni con resaltos. Tiene un punto firme, sí, pero dentro de un uso urbano está bien resuelta.

El problema llega cuando sube el ritmo. En autovía, especialmente sobre asfalto más roto, y también en algunos tramos de montaña, el coche me pareció algo rebotón. No hasta el punto de resultar alarmante, pero sí lo suficiente como para obligar a hacer pequeñas correcciones desde la dirección y generar una cierta incomodidad. Ahí es donde la puesta a punto muestra que está mucho mejor ajustada para ciudad que para escenarios rápidos o más exigentes.

Tampoco es un coche especialmente aislado. A velocidades altas aparece ruido aerodinámico y el motor se deja notar con bastante claridad en el interior, lo que denota que aunque tenga encanto, estamos ante un coche sencillo.

PreciosFiat 500 Hybrid500 Pop20.850 €500 ICON22.350 €500 La Prima26.350 €

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Consume menos de lo que uno presupone

Si hubo algo que me sorprendió de verdad en la prueba, fue el consumo. Antes de conducirlo pensaba que un tricilíndrico atmosférico, de potencia modesta, unido a un cambio manual y a la necesidad de llevarlo relativamente alegre para extraer lo mejor de él, iba a penalizar bastante el gasto. No fue así.

En un recorrido que combinó ciudad y zona de montaña, el consumo medio que registré fue de 5,9 l/100 km, una cifra razonable para el tipo de trayecto. Pero lo más llamativo llegó cuando pude comprobar el gasto exclusivamente en autovía: circulando a la máxima velocidad legal, con dos ocupantes, un par de maletas y manteniendo un ritmo sostenido, el consumo medio fue de 4,2 l/100 km. Se siente justo de motor, pero en términos de eficiencia no penaliza tanto como uno podría pensar antes de probarlo.

La microhibridación, por su parte, pasa completamente desapercibida. Es transparente para el conductor. Más allá de algún menú específico en la instrumentación que permite ver cuándo recupera energía o cuándo existe apoyo eléctrico. Está ahí para cumplir su función, cumplir la legislación que implica recibir una etiqueta más ventajosa en primer lugar, y en último ayudar al motor térmico.

La suspensión es algo rebotona a alta velocidadLo que realmente nos gusta
  • Tacto caja de cambios
  • Consumo
  • Comodidad asientos
Lo que creemos que podría ser mejor
  • Potencia escasa
  • Insonorización autovía
  • Precios

Más capricho que lógico

Decir sí al Fiat 500 Hybrid implica aceptar que este no es un coche que se compre por pura racionalidad. No es el más amplio, no es el más potente, no es el más barato y tampoco el que mejor defiende su precio desde una comparación puramente objetiva.

Si alguien te dijera que por ese dinero hay coches más grandes, más espaciosos o más capaces, no te enfades por que tiene razón. Pero también estaría dejando fuera algo importante, que casi se ha olvidado en el momento de comprar un coche. El 500 se compra por diseño, por imagen, por símbolo y, en muchos casos, por capricho, pero olvidándose de los datos homologados.

Lo imagino perfectamente como segundo coche de casa, pero también como coche único para alguien muy urbano que quiera algo distinto y con más personalidad que el utilitario medio asiático. Puede encajar en un conductor joven que busca su primer coche y valora la estética por encima de la pura lógica, pero también en alguien de más edad que siempre haya querido tener un Fiat 500 en su garaje. Todos los iconos del automóvil tienen algo de sobrevalorados, ¿verdad?. El Fiat 500 tiene ese argumento a su favor. Para quien su imagen no resulte seductora, podrá encontrar mejores opciones dentro como fuera del grupo Stellantis, algunas hasta 100% eléctricas.

La opinión de Francisco Valle

Fiat ha optado por una solución conservadora, pero bastante bien encaminada desde el punto de vista comercial. Ha recuperado una receta clásica que casi habíamos olvidado: motor de gasolina y cambio manual, para devolver al 500 un encaje más natural en un segmento que todavía no ha abrazado por completo el coche eléctrico.

El resultado no es un coche brillante por prestaciones ni especialmente redondo fuera de ciudad. Su motor Firefly de 65 CV se queda corto cuando se le exige, la suspensión está mejor resuelta para lo urbano que para carretera rápida y su interior es bueno para dos pasajeros pero muy ajustado para cuatro. Pero al mismo tiempo, conserva algo que muy pocos coches pequeños pueden ofrecer hoy, una personalidad reconocible, una estética atemporal y una forma de conducir con cierto sabor analógico, que además es divertida.

Fiat 500 Hybrid 2026Nota6.8Confort6Diseño8Prestaciones6Comportamiento7Consumos7Acabados7@FranValle_

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