- ANA MEDINA @amedina2011
Una guía del Instituto de Consejeros-Administradores (IC-A) analiza la misión, funciones y el perfil ideal del presidente del consejo de administración.
El presidente del consejo de administración de una empresa, tenga funciones ejecutivas o no, debe asumir una serie de funciones esenciales que deben contemplarse de forma integral. Su cargo exige desempeñar una tarea crecientemente compleja y de difícil ejecución, para lo cual el presidente del principal órgano de administración debe tener una serie de cualidades.
El Instituto de Consejeros-Administradores (IC-A), la asociación española de consejeros y un referente en materia de buen gobierno corporativo, ha lanzado una guía que analiza su misión, funciones y perfil, y aporta recomendaciones para reforzar la eficacia de los consejos de administración y garantizar la creación de valor sostenible.
La publicación señala las cualidades intrínsecas que tiene que tener la persona que ocupa el puesto y que son esenciales, entre ellas, obviamente, la integridad y el sentido ético. Pero, al mismo tiempo, destaca cinco características de su perfil que son especialmente deseables. Para ello, la asociación ha examinado distintas publicaciones y ha realizado una serie de entrevistas con presidentes y expresidentes, tanto en España como en el extranjero, para recoger sus ideas sobre el papel de esta figura.
Entre ellas se encuentra su convicción de que gobernar bien aporta valor y de que la determinación de lograrlo son condiciones indispensables, al igual que su compromiso con las responsabilidades indelegables del consejo de administración y de los consejeros. También la prioridad del interés superior de la empresa y de todos los accionistas, así como la determinación de integrar estos principios en la agenda marco que debe servir de referencia para todo el órgano.
Entre las características, la guía del IC-A habla, asimismo, de su capacidad para liderar un grupo de personas competentes. El presidente debe aunar voluntades alrededor de lo fundamental y, a la vez, fomentar la libre participación de los consejeros y la discrepancia en el seno del consejo. Debe mostrar, dice, que escucha a los miembros del consejo y evitar coartar sus intervenciones en temas que conoce más a fondo que ellos. Debe generar la confianza suficiente para animar a un grupo de personas al desafío constructivo en cuestiones de estrategia y a tomar riesgos colectivamente.
Capacidad de relación
Otra de estas cualidades sería su capacidad para relacionarse con personas y con instituciones muy diferentes, dentro y fuera de la compañía. Desde el consejo de administración y sus cargos a los accionistas, los reguladores y otros grupos de interés relevantes para empresa.
La capacidad para considerar la empresa de forma integral y con una perspectiva de largo plazo es la quinta cualidad requerida. El presidente, apunta el documento, debe asegurar que el consejo de administración contempla la situación de la empresa y de su entorno en todas sus dimensiones relevantes (posición estratégica, capacidades disponibles, organización y esquema de gobierno) más allá del momento inmediato.
Esta perspectiva, señala, ayuda a identificar y anticipar las cuestiones a las que es necesario responder prioritariamente. En particular, contribuye a anticipar las prioridades de la evolución del consejo y de los demás órganos de gobierno de la compañía y a plantear con tiempo las sucesiones u otros cambios en su composición y estructura.
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