Ardelt forma parte de un grupo cada vez mayor de investigadores (entre los que se encuentran psicólogos, psiquiatras, sociólogos y filósofos) que aplican métodos científicos para comprender la sabiduría con la esperanza de aumentar la capacidad de las personas para actuar con sensatez y, tal vez, empujar a un mundo acosado por conflictos violentos, un cambio climático descontrolado y otros problemas hacia un camino más sensato. Aunque carecen de una definición única y compartida de la sabiduría, muchos se muestran optimistas respecto a que esa capacidad se puede cultivar.
“No todo el mundo se convertirá en un gran gurú de la sabiduría”, afirma Judith Glück, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Klagenfurt, en Austria, “pero creo que hay espacio para que todos podamos crecer”.
Llevar la sabiduría al laboratorio
El estudio de la sabiduría se remonta a la Antigüedad, pero solo en los últimos 40 años los investigadores han comenzado a aplicar el método científico para indagar qué es la sabiduría y cómo se desarrolla.
El difunto psicólogo Paul Baltes, del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano de Berlín, puso en marcha este campo en los años ochenta. Diseñó estudios en los que se pedía a personas de todas las edades que reflexionaran en voz alta sobre dilemas inventados, como qué le dirían a un amigo cercano que hubiera decidido quitarse la vida, o cómo aconsejar a una chica de 15 años que quisiera casarse inmediatamente.
los beneficios de la sabiduría en la vejez: “Algunas de las personas más inteligentes […] son las peores personas que pueden ser”.Baltes también demostró que el simple hecho de envejecer no garantiza volverse más sabio. En un estudio de 1990 con adultos jóvenes, personas de mediana edad y adultos mayores, descubrió que las respuestas sabias eran igualmente probables en todos los grupos de edad.
describan un acontecimiento difícil que hayan vivido y que luego reflexionen sobre él. ¿Qué aprendieron de la situación y qué harían de otra manera? En un estudio de 2017, el investigador en sabiduría Nic Weststrate, ahora en la Universidad de Illinois en Chicago, y Glück reportaron que las personas que se involucraban en lo que se conoce como procesamiento “redentor” (creer que lo que había sucedido era lo mejor que podía pasar) tendían a ser más felices, pero no necesariamente más sabias. Por el contrario, el procesamiento “exploratorio” (reflexionar sobre la situación con el propósito expreso de comprenderse a uno mismo) se asoció con puntuaciones de sabiduría más altas.Pero este enfoque tiene sus propias debilidades, dice Glück, porque las personas eligen experiencias muy variadas para relatar. Mientras que muchos de sus sujetos plantean cuestiones objetivamente graves, como relaciones rotas, algunos se centran en cuestiones menores, como una disputa con un vecino por una rama que sobresale en el patio. “No se pueden comparar realmente las historias de las personas cuando hablan de cosas totalmente diferentes”, afirma.
Otros expertos, en particular Ardelt, miden la sabiduría mediante cuestionarios que piden a las personas que respondan a afirmaciones como “Me siento cómodo con todo tipo de personas” y “Cuando reflexiono sobre el pasado, no puedo evitar sentir resentimiento”. La desventaja de este enfoque de autoevaluación es que la sabiduría implica humildad, por lo que las personas sabias pueden puntuarse a sí mismas demasiado bajo, mientras que las personas necias, ciegas ante sus propias debilidades, pueden darse puntuaciones infladas.
Si medir la sabiduría sigue siendo complicado, también lo es definirla. Un punto de controversia es si la sabiduría es un conjunto de cualidades o el proceso mediante el cual evaluamos las situaciones. El científico social computacional Igor Grossmann, de la Universidad de Waterloo en Canadá, define la sabiduría como los procesos mentales que proporcionan una mayor conciencia y capacidad para regular los pensamientos, los objetivos y las emociones en situaciones sociales complejas. Para medirla, su equipo, dirigido por el entonces estudiante Justin Brienza, desarrolló la Situated Wise Reasoning Scale, que evalúa la humildad intelectual de una persona, el reconocimiento de la incertidumbre y el cambio, la consideración de múltiples puntos de vista y la capacidad de buscar un compromiso.
Ardelt, por el contrario, cree que Grossmann, y Baltes antes que él, omitieron algo importante al excluir las habilidades emocionales de la definición de sabiduría. Su propia Escala de Sabiduría Tridimensional, una de las medidas de sabiduría más utilizadas, incorpora indicadores de compasión.
El camino hacia la sabiduría en la vida real
Cuando la sabiduría surge de forma natural, a menudo se deriva de lecciones aprendidas a través de experiencias intensas o dilemas. Estas experiencias pueden ser dolorosas, como rupturas sentimentales o enfermedades, pero la sabiduría también se puede obtener de experiencias que son simplemente desafiantes, como mudarse a una nueva ciudad o tener un bebé, afirma Glück. Sin embargo, muchas personas que padecen cáncer o se convierten en padres nunca adquieren mucha sabiduría. ¿Por qué?
Tras revisar la investigación sobre la sabiduría y entrevistar a personas sabias y menos sabias utilizando diversas medidas, Glück ha identificado cinco requisitos previos para extraer sabiduría de la experiencia. Estos incluyen la capacidad de gestionar la incertidumbre, de mantener una actitud abierta al cambio y a nuevas perspectivas, de reflexionar sobre las propias experiencias, de regular los altibajos emocionales y de practicar la empatía.
escribiendo sobre ellas en tercera persona, o de los acontecimientos políticos imaginando que viven en un país lejano. Las personas que utilizan estas técnicas obtienen puntuaciones más altas en la escala de razonamiento sabio de Grossmann que cuando relatan sus experiencias de forma directa. “Lo estás abordando desde este punto de vista diferente”, propone. “Eso te mantiene flexible”. Estas mejoras en la sabiduría son modestas, pero la investigación de Grossmann sugiere que practicar el distanciamiento de uno mismo a lo largo del tiempo puede tener efectos acumulativos. Las personas pueden, a su vez, volverse más hábiles en situaciones como la resolución de conflictos de pareja.Por su parte, Ardelt ha obtenido cierto éxito con su curso de la Universidad de Florida, el que ayudó a Swanson a sobresalir en su examen de grado de doctorado. En un estudio de 2020, comparó a 165 estudiantes que cursaron asignaturas que implicaban la práctica de diversos métodos para potenciar la sabiduría con 153 estudiantes que completaron cursos académicos más típicos sobre sociología o religión. Todos los estudiantes realizaron la prueba de la Escala de Sabiduría Tridimensional de Ardelt al principio y al final del semestre. Los estudiantes de las clases basadas en la práctica mostraron un aumento de la sabiduría (un 2.5% en general y un 3.6% en la dimensión reflexiva), mientras que los niveles de sabiduría disminuyeron entre los de las clases más teóricas.
artículo apareció originalmente en Knowable en español, una publicación sin ánimo de lucro dedicada a poner el conocimiento científico al alcance de todos. Suscríbase al boletín de Knowable en español. / Adaptado al español por Debbie Ponchner.