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Que España Funcione

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El eslógan con el que Felipe González llegó al poder perfectamente podría valerle a Feijóo como propuesta frente al sanchismo. Leer
Ensayos liberalesQue España Funcione
  • TOM BURNS MARAÑÓN
19 ENE. 2026 - 00:21Felipe González, en un Congreso del Partido Socialista en 1979.EXPANSION

El eslógan con el que Felipe González llegó al poder perfectamente podría valerle a Feijóo como propuesta frente al sanchismo.

A ojo de buen cubero hay tantos antisanchistas como en el ya remoto mes de octubre de 1982 hubo felipistas. Muy mal lo tiene que tener Pedro Sánchez en su tenaz lucha por permanecer en el poder para que Félix Tezanos, habiendo cocinado con excepcional imaginación en los fogones del CIS, se vea obligado a concluir que el Partido Socialista le saca casi nueve puntos de ventaja al Popular.

Lo que vibra ahora, como hace más de cuatro décadas, es el ansia de reemplazar una tripulación que se pasa el tiempo achicando agua en un barco que se hunde por marineros que sean capaces de conducir la nave del Estado con virtud, sensatez y eficacia. De ello ha de ser consciente Alberto Núñez Feijóo y ha de estarlo en grado máximo cuando se reúna hoy con Sánchez.

En un sistema parlamentario le corresponde al líder del principal partido de la oposición ser el relevo natural del presidente del Gobierno y Feijóo es el cauce democrático por el cual Sánchez será reemplazado en el poder. El presidente del Partido Popular es hoy por hoy quien lidera el antisanchismo. Representa a un amplio anhelo transversal que cuenta con un fuerte componente generacional.

Si acierta el cubero con su cálculo el cambio político que se avecina será paradigmático. Obviamente hay importantes matices con la mudanza al felipismo y se han de salvar grandes distancias. Las diferencias más destacadas tienen que ver con el liderazgo y con el fraccionamiento de lo que en sus inicios fue un régimen bipartidista. Pero, sin desdeñarlas, el cambio tendrá cuantas semejanzas se quieran con el que aupó a Felipe González al poder en aquella lejana fecha.

En el recuerdo de muchos que ya peinan canas, al mediático joven que refundó el Partido Socialista le bastó para triunfar decir que lo que quería era que "España funcione". La frase, dio en el clavo y se hizo viral en esa época predigital. Gracias a la boutade de González, el felipismo alcanzó más de diez millones de votos, el 48% del censo electoral, y 202 escaños en el Congreso de los Diputados.

Feijóo dispone de tanta retranca gallega como chispa tenía el seductor sevillano y ha de trasladar su empeño de que sucederá eso mismo tan esencial, primario y básico si preside el Gobierno. Y añadir que acabará con el sectarismo e impondrá la honradez y el sentido común en la política. También que se respetará la indisoluble unidad de la Nación española y la igualdad de todos los españoles ante la ley. Que España volverá a funcionar.

Feijóo tiene mucho más poder -su partido controla prácticamente todos los gobiernos regionales y las alcaldías de las grandes ciudades- que el que tuvo González en lo que fueron las segundas elecciones en el periodo constitucional, pero existe la percepción de que al líder del Partido Popular le falta un hervor.

González pudo demostrar mucha fuerza y heterodoxia de gusto general cuando en sendos congresos del Partido Socialista en 1979 eliminó, contra viento y marea, el marxismo del discurso socialista. Y también cuando convenció pero no venció en una moción de censura que en 1980 seriamente incomodó a Adolfo Suárez, el entonces presidente del Gobierno.

González pudo haber dicho que se presentaba a las elecciones de 1982 para "vertebrar" España, pero dijo "funcionar" porque para el caso tanto da y porque se entiende mejor. Quienes inútilmente achicaban en aquel año electoral eran los disfuncionales líderes de la desaparecida Unión de Centro Democrático. Habían echado a patadas su mejor activo que era Adolfo Suárez, no se habían recuperado del susto del 23-F y se tiraban los trastos a la cabeza.

Desde entonces se ha dicho que la goleada que se marcó el felipismo era irrepetible. Pero en estos tiempos de agotamiento del viejo orden y de vibraciones por sustituirlo todo es posible. La combinación de la derecha liberal y conservadora y la de la "patriótica" que responde al populismo de estos tiempos puede lograr un triunfo igual de grandioso.

Las elecciones autonómicas de Extremadura el mes pasado ya certificaron el hundimiento del sanchismo y las de Aragón el mes que viene, las de Castilla y León en marzo y las andaluzas en junio son otros tantos icebergs, imposibles de esquivar, que lo enviarán al fondo del mar. Se avanza inexorablemente hacia el cambio paradigmático.

Mire como se mire, la ordinalidad financiera que Sánchez ha pactado con el independentismo catalán ha invertebrado España y así, quebradiza e inconsistente, la Nación no puede funcionar. En todo memorial de agravios la primera ofensa que se denuncia se refiere a privilegios aberrantes y a desigualdades inasumibles. ¿A qué espera Feijóo para empezar a calentar motores con una moción de censura? Es seguro el naufragio total de los socialistas y de cuantos se han embarcado con ellos.

La 'Coalición de Voluntarios' y el sanchismoMás engaños con la financiación regionalEl viejo PSOE no regresará Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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