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Iraníes en una conmemoración en 2006 de la muerte del ayatolá Jomeini EFE ¿Quiénes son los ayatolás? El poder clerical que ha gobernado Irán hasta la muerte de JameneiEl cargo de Líder Supremo, creado por Jomeini y consolidado por Jamenei durante 37 años, representa la cúspide de un sistema teocrático único en el mundo musulmán
Julio Arrieta
Martes, 3 de marzo 2026, 01:02
... de la jerarquía clerical en el islam chií duodecimano, la rama mayoritaria del chiismo (cerca del 85% de los chiitas) que reconoce a doce imanes infalibles, descendientes de Mahoma, como sucesores legítimos espirituales y políticos del profeta.Aunque se tiende a identificar a los ayatolás con Irán, estos líderes espirituales están presentes allí donde hay comunidades chiies, esto es, miembros de la segunda rama más importante del islam, la que considera a Alí sucesor de Mahoma. Están presentes en Irak (Najaf es un centro clave), Líbano, Bahréin, Azerbaiyán, Pakistán e India, además de influir en comunidades chiitas de todo el mundo. Sin embargo, su poder político máximo se institucionalizó en Irán tras la Revolución Islámica de 1979. Antes, el chiismo postulaba que, en ausencia del duodécimo imán, los juristas sabios guiaban a la 'umma' -o comunidad de fieles- sobre todo en el ámbito religioso y, en menor medida, el público. La revolución que encabezó el ayatolá Ruhollah Musavi Jomeini (1902-1989), formado en Qom, convirtió en una doctrina estatal el principio de la tutela del jurista islámico.
Islam y justicia social
El movimiento liderado por Jomeini se enfrentó al sha Mohammad Reza Pahlaví (1919-1980) por su occidentalización forzada (la llamada Revolución Blanca), la corrupción sistémica de su dictadura y su alianza con EE UU. El discurso de Jomeini caló en la población iraní porque fusionaba islam, el antiimperialismo y la justicia social. Su enfoque era más accesible para la mayor parte de la población sometida al sha que el de los grupos de oposición de carácter marxista, que por otra parte habían sido reprimidos con extrema dureza desde los años 50.
El líder espiritual iraní, Alí Jamenei, entre Jomeini y los militares, en un acto conmemorativo en 2007. APLa revolución de 1979 no fue solo clerical y de hecho se nutrió en buena parte de liberales e izquierdistas, unidos contra el sha como enemigo común. Pero el clero chií triunfó gracias a su red de mezquitas y seminarios, intacta pese a la represión, y al carisma de Jomeini en el exilio, que supo encarnar la resistencia desde Najaf y Francia. Tras la caída del sha, Jomeini regresó a Irán, impulsó un referéndum para la República Islámica y asumió el poder como Líder Supremo, cargo vitalicio con control sobre las fuerzas armadas, la justicia y la política exterior. La Constitución de 1979 (revisada en 1989) consagró el nuevo régimen, encabezado por un líder vitalicio elegido por 88 clérigos electos popularmente.
Ali Jamenei (1939-2026), el sucesor de Jomeini, era otro clérigo, aunque no un gran ayatolá, como su antecesor. Era un hojatoleslám elevado a ayatolá por pura necesidad política. Jamenei ha sido el arquitecto de la estabilidad y supervivencia del régimen iraní tras la muerte de Jomeini, logrando institucionalizar la figura del Líder Supremo y blindar el sistema frente a amenazas internas y externas, mediante el control férreo de las fuerzas de seguridad y la justicia, y el refuerzo de la Guardia Revolucionaria (IRGC). Mediante una política de resistencia frente a Occidente y el mantenimiento de una red de alianzas regionales, Jamenei había conseguido que la teocracia iraní no solo perdurase, sino que se proyectara como una potencia geopolítica. Tras su muerte, un triunvirato interino gestiona Irán. Quizá hacia una transición, pero por ahora el modelo, el del poder clerical estatal, único en el mundo chií, persiste.
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