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De izquierda a derecha: Blanca, Lola, Carmen, Dani y Miguel, una familia bien avenida. SUR Resolviendo el crucigrama de lo casi imposible: trabajar con los niños sin colegioLa suspensión de las clases lleva a muchos padres a hacer encaje de bolillos para compaginar obligaciones laborales con la conciliación
Miércoles, 4 de febrero 2026, 19:09 | Actualizado 19:27h.
... este experto en Corea concedió una entrevista por Skype a la BBC desde su casa. Sin darse cuenta, dejó la puerta de su habitación abierta.Nadie puede asegurar que esa fama alcance a los protagonistas de esta información. Pero sí ayuda a reflejar la dificultad que tuvieron muchos padres malagueños que lidiaron con la suspensión de las clases en los colegios e institutos de Málaga.
Porque a lo largo de toda la provincia se experimentaron numerosas situaciones similares a las de Robert Kelly. El teletrabajo cotizaba alto para los que pudieron y tocaba hacer encaje de bolillos de todo tipo. Reuniones personales se sustituían otra vez por videollamadas. En muchos casos se tiró del comodín de los abuelos.
En general, este miércoles volvió a ser un pequeño experimento social. Innumerables familias se vieron obligadas a reorgarnizar por completo sus vidas. Es fácil de entender: el trabajo y el cuidado de los niños se concentran repentinamente en un mismo lugar. Un enorme desafío del que dan fe algunos testimonios recabados por SUR.
«Trabajar desde casa ya es un reto sin hijos. Pero con niños, dependiendo de su edad, es extremadamente problemático», detalla a este periódico la psicóloga Natividad Pryzscinski. Ella tiene una hija de diez años. Eso, comenta, es más o menos manejable. Puede entretenerse sola un rato. Pero eso no es posible con niños más pequeños. «Es como intentar hacer dos trabajos a la vez y supone un gran desafío», precisa.
Los que pudieron intentaron contrarrestar este sombrío panorama psicológico laboral con humor y creatividad. Hay grupos de 'WhatsApp' de padres en los que circulan instrucciones para un «safari en casa», donde se usan muebles y mantas para crear una especie de parque de aventuras en el salón. En teoría, suena genial. La pregunta es si se tiene la paciencia necesaria cuando se sabe que tiene que terminar un proyecto importante en dos horas. Sería ser lo más parecido a un camaleón: un ojo en la pantalla, otro en el niño.
Logística parental
No hubo safaris de salón en la casa de Laura Pérez-Osorio. Es la madre de María (siete años) y Pablo (cinco años), trabaja en una empresa del Parque Tecnológico y es también la presidenta de 'Yes We Tech'. «Está siendo una locura», confirmaba en una conversación telefónica con SUR. María y Pablo estaban eufóricos desde que les explicaron que este miércoles no tenían que ir al colegio. Sus padres, menos.
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Emma y Bruno, con su abuela María. SUR«Ellos, por mucho que les expliques que estás trabajando, demandan atención», añade y ofrece más detalles de una mañana 'entretenida'. «Uno quiere ver una cosa, el otro quiere ver otra cosa. Luego se pelean entre ellos…», explica.
En este punto, Laura lanza una leve crítica a los colegios. «Mandaron más deberes y tareas por 'WhatsApp' que un día normal», señala.
Carmen Agra es 'product manager' de una empresa asentada en Málaga. Este miércoles, compartió despacho con Lola de diez años, además de Miguel y Blanca, mellizos de siete. «Me he turnado con mi marido Daniel. Él les preparó el desayuno mientras que yo estaba reunida. Luego al revés. Ha sido muy estresante», confiesa. «La más grande entiende mejor que mamá está trabajando, pero los pequeños, no. Son niños y están curioseando. A mí me ha pasado, estar en una videoconferencia y que entren a saludar», comenta.
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María y Pablo, hijos de Laura Pérez-Osorio, haciendo sus deberes. SUREl ejemplo del comodín de la abuela lo representa María Pérez. Su actitud sintetiza lo que es la ayuda que proporciona la red familiar. En la imagen que acompaña esta información, aparece con sus nietos Bruno y Emma. La actitud es un ejemplo: sonriente, maqueada y pinturera mientras que los pequeños disfrutan de su compañía. De esta manera no extrañan a sus padres. Ambos están empleados en un sector, el de la comunicación, que demanda muchas horas presenciales.
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